Su presentación no dejó indiferente a nadie, incluso supieron jugar la baza de la sorprendente base itinerante en la que se convertirá ese barco reciclado de correos británico, el St. Helena, que en solo unos meses será el primer paddock marítimo en la historia del automovilismo, prácticamente recordándonos a los desembarcos del Rally Dakar o a los históricos pasos del WRC por el Olympus Rally.

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