El mayor barco eléctrico jamás construido ha abandonado Tasmania rumbo a Sudamérica, aunque no navega por sus propios medios. El Hull 096, bautizado como «China Zorrilla» (no es broma), ya cruza el océano sobre la cubierta del Black Marlin, un gigantesco buque semisumergible que tardará alrededor de 40 días en trasladarlo hasta el Río de la Plata.
Un barco que se sumerge para cargar otro barco
Las limitaciones de la electrificación marítima se ven aquí muy rápidamente: un ferry de 130 metros, equipado con más de 250 toneladas de baterías, necesita viajar encima de otro barco de 217,8 metros propulsado con diésel. Más concretamente, lleva un motor 8S50MC-C de dos tiempos que da 17.200 caballos a 127 rpm con cilindros de medio metro de diámetro (esto tampoco es broma).
Aunque el protagonista de la historia es el ferry, el mayor barco eléctrico del mundo, el barco que lo transporta también merece nuestra atención. Para transportar el China Zorrilla, el «Black Marlin» llenó sus tanques de lastre hasta sumergir su plataforma de carga bajo el agua. Después, el ferry fue situado sobre la cubierta y el buque nodriza expulsó progresivamente el agua, elevándolo por encima del río.
Tras asegurar la estructura para soportar la travesía, el conjunto abandonó Tasmania el 5 de agosto. Una vez en Sudamérica, el China Zorrilla será descargado, completará su puesta a punto y comenzará a operar para Buquebus entre Buenos Aires y Colonia, en Uruguay. Tendrá capacidad para transportar hasta 2.100 pasajeros y 225 vehículos.
Una batería cuatro veces mayor sigue sin ser suficiente para cruzar el océano
Quizá lo estés pensando, pero no es un fracaso tecnológico como tal. El China Zorrilla ha sido diseñado para una ruta regional con recarga en puerto, no para realizar una larga travesía oceánica antes de entrar en servicio.
El dato que convierte este ferry en una máquina excepcional está bajo sus cubiertas: más de 250 toneladas de baterías y una capacidad instalada superior a 40 MWh. Es aproximadamente la energía que almacenarían 620 coches eléctricos equipados con baterías de 65 kWh.
Ese sistema alimenta ocho motores eléctricos de imanes permanentes y otros tantos propulsores de chorro de agua. Su velocidad de servicio es de 25 nudos, unos 46 km/h. Según Wärtsilä, responsable del sistema de propulsión y gestión energética, la instalación cuadruplica el tamaño de las baterías utilizadas anteriormente en un barco eléctrico o híbrido.
El proyecto, además, nació con otra tecnología. Buquebus había encargado inicialmente un ferry propulsado por gas natural licuado, pero en 2023 decidió convertirlo en un buque completamente eléctrico. El cambio obligó a Incat a afrontar el proyecto más ambicioso de su historia y transformó su astillero de Hobart en un escaparate de electrificación naval a gran escala.
El verdadero examen comenzará en el Río de la Plata
La espectacular carga sobre el Black Marlin es un hito logístico, pero lógicamente no garantiza el éxito comercial. La prueba decisiva llegará con la operación diaria: tiempos de recarga, regularidad, degradación de las baterías y capacidad para mantener el servicio transportando miles de pasajeros.
El China Zorrilla representa una vía concreta para reducir las emisiones marítimas: barcos ligeros de aluminio, recorridos previsibles e infraestructura eléctrica potente en ambos extremos. No resuelve el problema de los grandes viajes oceánicos, pero demuestra que las baterías ya pueden mover un ferry de 130 metros, aunque para llegar hasta su ruta todavía necesite viajar a hombros de otro barco.








