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3 MIN

El motor se ha vuelto un dolor de cabeza para Dodge en su camino a la NASCAR Cup Series

Humberto Gutiérrez
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16 Sep 2026
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Luce irónico que el fabricante del legendario motor V8 Hemi y del no menos histórico V8 440 Magnum no pueda ingresar a la NASCAR Cup Series porque no dispone actualmente de un motor adecuado y además no tiene un programa independiente. Durante meses se pensó que Stellantis Motorsport tenía todo bajo control ya que la NASCAR y el público quiere una cuarta marca en la parrilla para 2027, pero el reglamento es claro. Antes de su retiro de las pistas en el 2012, Dodge estaba afiliado a Penske y a Ilmor Engineering, sin embargo, mucho ha cambiado desde entonces y si bien Penske adquirió Ilmor están operando en la NASCAR Cup Series junto a Roush Yates Engines, un socio de larga data de Ford, así que luce complicado que Ilmor se involucre en el dilema de Dodge, que justamente instala el V8 Ilmor NT1 en la RAM que compite en la NASCAR Truck Series.

Se creía que los ejecutivos de Stellantis Motorsport tenían todos los cabos atados antes de ingresar a la NASCAR, pero ahora se entiende que no es así puesto que los otros fabricantes involucrados en la Cup Series no están dispuestos a permitir que Dodge adquiera un lote de motores y les coloque una insignia para poder competir. Dodge se retiró en su etapa anterior porque no tenía un programa de motores y todavía ese inconveniente no ha sido resuelto. Chevrolet cuenta con Richard Childress Engine y Hendrick Motorsport, Ford tiene a Roush Yates Engine y Toyota a Toyota Racing Development, lo que deja a Dodge sin opciones. Resulta cuanto menos irónico que la RAM de Kaulig Racing que compite en la Truck Series con el patrocinio de Mopar no tenga nada de mecánica Dodge bajo la carrocería.

Desde Kaulig Racing se han mantenido al margen con respecto a involucrarse en un programa de motores porque ello requiere tiempo, dinero y esfuerzo, además de respaldo en lo que respecta a asistencia técnica, repuestos, un buen banco de pruebas y la estructura que se requiere para fabricar motores competitivos y fiables para afrontar 36 carreras. Eso luce fuera del alcance del equipo y en Stellantis lo saben, por ello se barajan otras opciones entre ellas que la NASCAR permita a Dodge competir con motores alquilados, alternativa que suena un tanto ridícula porque la categoría estaría avalando que una carrocería Dodge aparezca con un motor Ford y que a su vez promocione las bondades de su Hemi, un absurdo desde el punto de vista comercial. Las reglas están allí para cumplirse y por más que la NASCAR quiera a Dodge, el fabricante no puede llegar tomando atajos ilegales.

Es obvio entonces que la NASCAR aspira que Stellantis se comprometa con la categoría a través de un programa de motores porque ello garantiza su participación a largo plazo, pero el primer paso parece complejo para Dodge porque debe diseñar y fabricar sus propios motores, un requisito que se le exige para que pueda asumir el control de su operación en la NASCAR y no vuelva a presentarse lo ocurrido en el 2012. Stellantis tiene el chasis y la carrocería en el túnel de viento, mientras el motor Dodge para la NASCAR está lejos de ser una realidad.

Vía Autoracing1

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Humberto Gutiérrez

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