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Toma de contacto con el BMW Serie 4 Gran Coupé: cuando la estética no es lo único

Daniel Valdivielso | @valdi92 | 28 Nov 2021
Bmw Serie 4 Gran Coupe Aventurinrot 020
Bmw Serie 4 Gran Coupe Aventurinrot 020

La Serie 4 de BMW se ha convertido en uno de los modelos más importantes para la firma alemana, que es capaz de atraer a multitud de perfiles diferentes alrededor de un vehículo, el BMW Serie 4, que ha sido capaz de reunir diferentes cualidades en un sólo modelo. Hemos podido disfrutar de una primera toma de contacto con el nuevo BMW Serie 4 Gran Coupé, una primera toma de contacto que, sin duda, nos ha dejado con ganas de volver a hincarle el diente.

BMW decidió, hace años, darle carpetazo a los Serie 3 Coupé y Serie 3 Cabrio, desarrollando así una nueva familia de modelos que, a su vez, pudiese ampliar por otros caminos. Fue en 2013 cuando BMW presentó la primera generación del BMW Serie 4, un modelo que en la actualidad tiene más vida que nunca.

Tras cientos de miles de unidades comercializadas, hace aproximadamente un año llegaba a nuestros mercados la segunda generación del BMW Serie 4 con su particular estilismo, una imagen muy personal que ha conseguido exactamente lo que quería: que todo el mundo hablase del BMW Serie 4. Tras la llegada inicial del BMW Serie 4 Coupé y el posterior aterrizaje del BMW Serie 4 Cabrio, ahora le ha tocado el turno al BMW Serie 4 Gran Coupé.

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El diseño del BMW Serie 4 Gran Coupé

Si alguna vez te has topado con una unidad de la anterior generación del BMW Serie 4 Gran Coupé por la calle, la actualización de este modelo no va sorprenderte de manera radical más allá de lo que supone una nueva generación con sus cambios característicos.

De esta manera, desde el morro (el ya famoso morro de BMW con la gigantesca parrilla) hasta el pilar B las diferencias son prácticamente inapreciables, siendo a partir de la mitad del vehículo cuando vemos los principales cambios. De esta manera, nos encontramos con una caída del techo menos pronunciada que en la variante de 2 puertas, dando así como resultado un habitáculo apreciablemente más amplio que termina en un portón de maletero que, en esta carrocería, si integra en su movimiento la luna posterior.

La carrocería Gran Coupé es apenas 1 cm más larga que la variante coupé de 2 puertas, pasando de 4.77 a 4.78 metros de longitud. Por otro lado, mientras que la anchura se mantiene inalterada (1.85 m) la altura total sí crece de manera ostensible, pasando de 1.38 m en la variante de 2 puertas a 1.44 metros en esta versión, aumento que redunda claramente en un mayor espacio interior.

Por lo demás, a nivel visual el BMW Serie 4 Gran Coupé me parece que cuenta con una carrocería de esas que "funcionan bien", con líneas equilibradas y agradables a la vista. Tengo que reconocer, incluso, que el frontal comienza a "entrarme por el ojo", cuando hace apenas un año (cuando tuve la oportunidad de ponerme a los mandos del Serie 4 Coupé) el resultado no me convencía en absoluto. Por cierto, ¿te has fijado en las manetas de las puertas? Efectivamente son diferentes a las del resto de Serie 4, ya que el Gran Coupé las hereda del recientemente estrenado BMW i4 de manera que ahora están enrasadas con la carrocería y cuentan con accionamiento eléctrico.

Un interior más habitable para el BMW Serie 4 Gran Coupé

Es hora de acomodarme en el interior, lo cual resulta muy fácil en las plazas delanteras: los asientos son cómodos y ofrecen mucha sujección, mientras que el diseño de salpicadero, puertas y consola central es prácticamente calcado al de los BMW Serie 1, Serie 3 y Serie 4. Esto significa que a nivel de calidad, tanto de construcción como de materiales, el BMW Serie 4 Gran Coupé sigue siendo una de las referencias del segmento.

Las mayores diferencias, como no podía ser de otra manera, la encuentro en las plazas posteriores. Para acceder a ellas ahora dispongo de una puerta a cada lado (el BMW Serie 4 Gran Coupé no tiene marcos en las ventanillas) que me permiten acceder de manera mucho más ágil y cómoda a la segunda fila de asientos. Es evidente que debo agachar la cabeza algo más de lo normal, pero al fin y al cabo las berlinas coupé cuentan todas, sin excepción, con ese inconveniente.

Una vez dentro me encuentro con bastante espacio para las piernas y para la cabeza, especialmente en las plazas de los extremos. Es evidente que la configuración de la cabina se ha modificado, de manera que ahora los ocupantes de las plazas traseras cuentan con un lugar mucho más habitable, aunque el acceso no es brillante debido a una caída del techo más pronunciada. En cualquier caso, con mi 1.8o metros de alto, me siento cómodo. El maletero cubica 470 litros, contando además con una boca enorme que facilita la carga de los bultos más grandes.

Al volante del BMW Serie 4 Gran Coupé

De manera análoga a lo que sucede con el BMW Serie 4 Coupé, esta versión Gran Coupé está basada en el bastidor del BMW Serie 3 al que se le han efectuado profundos cambios con los que conseguir un comportamiento más afilado, más dinámico.

Tanto es así, que según el fabricante se han realizado decenas de cambios en el chasis del BMW Serie 3 para hacer que el Serie 4 Gran Coupé tenga una conducción bien diferenciada. Éstas son algunas de las modificaciones llevadas a cabo:

  • Centro de gravedad más bajo (-21 mm)
  • Mayor caída negativa en el eje delantero
  • Eje trasero más ancho (+23 mm)
  • Refuerzos de chasis en ambos ejes para aumentar la rigidez estructural

La teoría está muy bien, pero...¿y la práctica? Pues para la ocasión he escogido el que sin duda va a ser uno de los modelos más demandados, un 420d, o lo que es lo mismo, la variante diésel de acceso a la gama. Impulsado por un propulsor 2.0 diésel con cuatro cilindros y 192 CV, el BMW 420d Gran Coupé me ha dejado un buen sabor de boca que ni siquiera yo mismo me esperaba.

Con los mencionados 192 CV y 400 NM de par, la única opción en términos de transmisión es una automática por convertidor de par con 8 relaciones que evidentemente equipa "mi" unidad.

Una vez en marcha, me hacen falta pocos kilómetros para darme cuenta de que el BMW Serie 4 GC es un "coche redondo" en términos dinámicos, incluso con este motor de acceso. Su condición de diésel está muy bien disimulada, sólo escucho algo de traqueteo a ralentí, pero el empuje es muy homogéneo en cualquier situación, resultando además más que suficiente para moverse con agilidad.

No estoy a los mandos de un "cohete" (aunque acelera de 0 a 100 km/h en 7.3 segundos, ojo), pero el 420d GC puede incluso resultar divertido de conducir pese a los ¡1780 kg! que pesa. La dirección es muy directa, mientras que los frenos resultan solventes. La suspensión es durita, pero no me parece incómoda.

Por otro lado, la insonorización y los consumos son más que buenos, lo que permite viajar agradablemente durante cientos y cientos de kilómetros. Sería, sin duda, un coche que me llevaría encantado si tuviera que atravesar la península de punta a punta, contando además con el beneficio de la microhibridación que le otorga también la etiqueta ECO de la DGT.

La gama del BMW Serie 4 Gran Coupé

Además del mencionado 420d, existen otras tres variantes, todas de gasolina:

  • 420i: 2.0 turbo 4 cilindros. 184 CV y 300 NM. Consumo medio: 6.3 l/100 km. Etiqueta C
  • 430i: 2.0 turbo 4 cilindros. 258 CV y 400 NM. Consumo medio: 6.8 l/100 km. Etiqueta C
  • M440i xDrive: 3.0 turbo 6 cilindros. 374 CV y 500 NM. Consumo medio: 8l/100 km. Etiqueta ECO

La gama de este modelo ya está disponible en los concesionarios, con un precio que arranca en 50.550€ para la variante 420d, siempre con un equipamiento muy completo que incluye de serie elementos como el cambio automático de 8 velocidades, los asientos deportivos con ajuste eléctrico y memoria, el climatizador Arizona, los faros delanteros LED, el sistema Parking Assistant o el paquete de iluminación ambiente interior.