Los todoterrenos mas extremos y prestacionales comenzaron con Raptor como apellido. Luego llegaron otros apellidos ilustres, como TRX. Y si hablamos de todoterrenos europeos, el apellido Octa es el que reina en la cúspide de la «cadena trófica» del 4×4 extremo. Y no es para menos, porque es hablamos de un Land Rover Defender llevado a la enésima potencia, con un V8 biturbo de 635 CV y un tren de rodaje especialmente preparado para los abusos fuera del asfalto. Y aunque esta bestia sigue siendo imparable, cambia de forma sustancial de cara al nuevo curso.
Sigue siendo imparable, pero su V8 biturbo pierde casi 100 CV con su última actualización
El Defender Octa también ha recibido una nueva actualización de cara al nuevo curso, en el que la mayor novedad de Land Rover es un nuevo acabado Vertex para su todoterreno. En el caso del Octa, a nivel estético la mayor novedad es un nuevo color Woolstone Green, un acabado eminentemente británico, que se une a una selección de seis colores ya presentes en su gama. Personalmente, me lo imagino «como en casa» en una gigantesca finca de las Higlands escocesas. Soñar es gratis, amigos.
A mayores, tanto el Octa como el Octa Black tienen un spoiler trasero acabado en color negro brillante, como guiño a sus altas prestaciones. El Octa Black puede montar ahora – de forma opcional – elementos de fibra de carbono forjada. Con todo, el mayor cambio que experimenta el Defender Octa es un cambio técnico. Y es la pérdida de potencia de su motor 4.4 V8 biturbo de origen BMW, posiblemente a causa de normativas anticontaminación más restrictivas – aunque Land Rover no lo comunica en su nota de prensa.
Este propulsor pasa de desarrollar 635 CV a desarrollar 540 CV, perdiendo la friolera de 95 CV en esta actualización anual. No obstante, no todo es tan malo: se mantienen sus 750 Nm de par motor máximo y el rediseño del colector de escape hace que el coche tenga un sonido mas sugerente, más «V8». Eso sí, hay una pequeña merma prestacional: el 0 a 100 km/h pasa de 4,0 segundos a 4,4 segundos. Un pequeño drama con el que podremos vivir, porque la alternativa sería no tener un Octa a la venta. Y ese sí sería un drama.







