Dodge Durango SRT, a prueba: así es un SUV de altas prestaciones “a la americana”

 |  @sergioalvarez88  | 

Nuestro viaje a Estados Unidos terminó hace casi dos meses, pero aún no hemos terminado de explotar todo lo que dio de sí. Además de probar una Ford F-150 Limited, la comparamos contra una Ford F-250 Custom del año 1970 y visitamos uno de los mejores talleres especialistas en BMW clásicos de la costa este del país. Además, también pudimos experimentar en nuestras propias carnes la violencia y la furia de ocho cilindros del Dodge Durango SRT, un SUV deportivo muy americano, muy macarra y muy potente. Es más, emprendimos con él un roadtrip al gélido estado de Maine, donde los elementos lo pondrían a prueba duramente.

“Pasaremos por la mañana a dejarte el coche”, me dicen por correo desde la empresa que gestiona la flota de prensa de FCA en la zona de Nueva York. Justo acababa de quedarme “huérfano” de coche, pues ya se habían llevado la Ford F-150 Limited el día antes. No sabía a qué hora exacta iban a acercarse por mi tranquila residencia suburbana. No llegué a necesitar llamadas o timbrazos: de pronto, un súbito y pesado gorgoteo retumba en las paredes. La melodía inconfundible del motor 6.4 V8 HEMI atmosférico del Dodge Durango SRT. Salgo corriendo de casa, como si fueran a hacerme entrega de un coche recién comprado.

Todos los Dodge Durango tienen seis plazas reales, repartidas en tres filas. Existen versiones con propulsión trasera o tracción total.

En el fondo, la ilusión que recorre mi interior es la misma. “Pareces un niño con un juguete nuevo”, me dice mi pareja, mientras pienso que no puede tener más razón. Al lado de la gigantesca Ford F-150 que ocupaba el “driveway” el día anterior, el Dodge Durango SRT parece casi… compacto. Pero en absoluto lo es. Es un todocamino deportivo con seis plazas reales, y aunque comparte plataforma con el Jeep Grand Cherokee, es considerablemente más grande. Mide 5,11 metros de longitud y en su versión SRT nada menos que 1,92 metros de ancho – un ancho necesario para acomodar las vías ensanchadas que su tren de rodaje demanda.

Dodge vende el Durango como un coche de orientación familiar. Sus versiones de acceso tienen un sencillo motor V6 de 3,6 litros, estando sus versiones más potentes movidas por un V8 atmosférico de 5,7 litros. Es uno de los productos más veteranos de Dodge, pero su precio razonable y su enorme espacio a bordo justifican de pleno derecho su venta. Hace un par de años, Dodge decidió renovar el atractivo de su SUV familiar pasándole la pelota a SRT, la división responsable de coches como el Dodge Viper o las versiones Hellcat de Dodge Challenger y Dodge Charger. SRT obró su magia y el resultado ha sido como se esperaba, 100% musculoso.

¿Quién necesita turbos y motores de “apenas” cuatro litros? Desde luego, nadie en un país donde el litro de gasolina apenas supera los 50 céntimos de euro.

En sus entrañas late un motor reservado a los Dodge más potente, un V8 HEMI atmosférico de 6,4 litros, el mismo motor que movía al Dodge Challenger Scat Pack que hace ya dos años probamos en Diariomotor – el que sigo sin poder sacarme de la cabeza. Este motor desarrolla 475 CV de potencia a 6.000 rpm… y lo que es más importante, un par motor de unos monstruosos 637 Nm a sólo 4.300 rpm. Dos válvulas por cilindro, menos de 75 CV/litro, atmosférico. Potencia sin complicaciones ni moderneces. ¿Dowsizing? Piensa mejor en “there’s no replacement for displacement”. La filosofía del Durango SRT no podría ser más auténtica.

Por supuesto que un Porsche Cayenne Turbo es más potente, más rápido, más lujoso y más refinado… ¿pero tiene la misma personalidad que este matón de instituto? Me subo al interior del coche y me reciben unos asientos deportivos forrados en cuero rojo – son opcionales, y Dodge llama Demonic Red a su tono – con el logotipo de SRT grabado en el respaldo. Es absolutamente macarra… y me encanta. Pulso el botón de arranque y el gigantesco V8 despierta con un acelerón. El vecino empieza a mirar de reojo, y me empieza a doler la cara de tanto sonreír. El sonido de este atmosférico parece de otro planeta, especialmente con el escape activo al que SRT lo ha asociado en el Dodge Durango.

El Dodge Durango SRT pesa la friolera de 2.505 kilos en orden de marcha. Declara un consumo medio de combustible de 15,6 l/100 km.

Este motor va asociado a un sistema de tracción total permanente, conectado a un cambio automático ZF de convertidor de par y ocho relaciones. Su tren de rodaje impresiona: monta llantas de 20 pulgadas, envueltas en cuatro neumáticos Pirelli Scorpion Verde de medidas 295/45 ZR20. Su suspensión es adaptativa, y dispone de modos de conducción personalizables. Pero Sergio, hasta un utilitario tiene esos elementos hoy día. De acuerdo, ¿y si te digo que lleva un Launch Control programable, cronómetro para cuartos de milla, medidor de fuerzas G o telemetría? El Dodge Durango SRT está pensado para que después de dejar a los niños en el colegio, podamos pasarnos por el Drag Strip local a callar bocas.

Callar bocas es lo que mejor sabe hacer el Dodge Durango SRT. Todo el mundo es capaz de ver que el Durango SRT es un coche “gordo”, pero nadie espera que sea capaz de acelerar en 4,4 segundos hasta los 96 km/h, o fundirse el cuarto de milla en 12,9 segundos. Antes de exprimir a fondo su mecánica y hablaros de ello, toca contaros cómo se defiende en el día a día. No tengo ninguna objeción con respecto a su interior, al menos en cuanto a amplitud o comodidad. De verdad puede cargar con seis adultos cómodamente y tiene multitud de huecos portaobjetos y espacios de almacenaje. Su sistema de infotainment Uconnect 4C tiene una pantalla de 8,4 pulgadas y es compatible tanto con Apple CarPlay como con Android Auto.

Me sorprende el diámetro del volante. Es muy grande y es el primero que veo con el logotipo de la marca retroiluminado.

Es cierto que no es un coche de acabados excelentes. Abusa del plástico duro y tiene ajustes bastante mejorables. El Dodge Durango SRT arranca en 62.995 dólares. Además de que el cliente estadounidense es menos exigente con la calidad del habitáculo, no conviene olvidar que en esta versión lo que estamos pagando es su motor de 475 CV y el tren de rodaje deportivo. En el día a día es un coche con el que se puede vivir muy fácilmente: todo en Estados Unidos es más grande y estamos constantemente rodeados de coches de mayor tamaño. Dos cosas nos recuerdan que estamos al volante de un coche de alto rendimiento: unas suspensiones duras como tablas y un consumo de combustible solo apto para territorio yankee.

Aunque la gasolina es barata, un consumo urbano de unos 25 l/100 km también duele al otro lado del charco. El consumo mixto durante mi prueba fue de 16,5 millas por galón, “al cambio”, aproximadamente 14,4 l/100 km. Es muy complicado acercarse a los 10 l/100 km. Incluso a bajas velocidades y con mucho tacto, su peso y sus cuatro rodillos nos ponen las cosas difíciles. En ciclo extraurbano, lo mejor que he logrado han sido 12,3 l/100 km. Con el Dodge Durango SRT hice un viaje de 1.600 kilómetros, llegando al Acadia National Park de Maine desde el estado de Nueva Jersey. En este tipo de viajes el Durango saca pecho, con un aislamiento sensacional y una sensación de solidez absoluta en el rodar.

En los respaldos de los asientos delanteros encontramos pantallas, en las que podemos reproducir contenidos en soportes como el Blu-ray. El extra cuesta 1.995 dólares.

¿Es el Dodge Durango SRT un SUV deportivo?

Sí, indudablemente. Puede que incluso más que muchos europeos, pese a sus limitaciones. Con el modo de conducción Track activado, la suspensión adaptativa – que en uso diario es ya seca como pocas – se vuelve pura roca, transmitiendo a los ocupantes la forma y tamaño de las pequeñas chinas que adornan el firme. La caja ZF hace los cambios de marcha de forma más rápida y brusca (apenas 160 milisegundos) y los mandos se vuelven aún más directos. El 70% de la potencia pasa al tren trasero. La dirección se endurece un poco más y el motor responde de forma más brusca a nuestros estímulos. Y este es un motor al que le gusta que le hagan cantar a pleno pulmón.

Pruebo el Launch Control y el coche acelera de forma violenta y brusca, dejando una pequeña estela de humo y marcas sobre el asfalto. El empuje del motor atmosférico no parece tener fin, y solo cuando supera las 6.000 rpm nos da un ligerísimo respiro, mientras una nueva marcha vuelve a transmitirnos su rudeza. ¡Qué motor! Su sonido es inigualable: es pesado, ronco y tan sutil como una ametralladora Gatling cuando supera las 3.000 rpm. Antes de llegar al corte se me hace casi imposible escuchar los gritos de felicidad – o miedo – de mis acompañantes. Al mismo tiempo, me ha sorprendido, y mucho, el tacto y la retroalimentación de la dirección asistida.

Podemos manejar la caja de cambios a través de levas de aluminio, solidarias con el giro del enorme volante.

Tiene un maravilloso tacto pesado y preciso, y me devuelve una espectacular cantidad de información. No hay truco: es una dirección asistida de las de antes, de asistencia únicamente hidráulica. El Dodge Durango SRT no esconde su peso, lo usa como arma arrojadiza. Se encuentra muy a gusto en carreteras de curvas amplias, y destroza a su competencia en línea recta. Con todo, no he sido capaz de romper la tracción de sus neumáticos Pirelli Scorpion Verde – unos neumáticos all season de corte deportivo – en zonas más reviradas, ni siquiera con temperaturas cercanas a la congelación en el asfalto. Solo sobre nieve he podido descolocarlo. La manida expresión “ va sobre raíles” es la más acertada en este SRT.

Dodge vende este Durango SRT englobado en su familia de muscle cars. De hecho, junto a los Dodge Challenger y Charger firmados por SRT – con los que comparte el 6.4 V8 HEMI, con 10 CV menos – forma parte de la “Brotherhood of Muscle” del fabricante. Y no podría ser una definición más acertada. El Dodge Durango SRT es un muscle car en formato SUV. En agresivo, es rápido, y es políticamente incorrecto. Sí, tiene tracción total y es práctico, pero es incapaz de esconder sus orígenes. Es un quarterback que ha engordado unos kilos, pero sigue siendo capaz de hacer touchdowns, y si sus adversarios se ponen delante, no duda en demolerlos.

Su equipo de frenado incluye discos Brembo con pinzas de seis pistones en el eje delantero. Son absolutamente necesarios.

¿Cuánto cuesta el Dodge Durango SRT?

El precio de partida del Dodge Durango SRT es de 62.995 dólares. Al cambio estaríamos hablando de menos de 55.000 euros, pero debemos recordar que la estructura impositiva al otro lado del charco es muy diferente. Un coche así en Europa costaría al menos 80.000 euros. Nuestra unidad tenía casi 12.000 dólares en equipamiento opcional, elevando su precio total según Monroney – un documento legal que acompaña a todo coche nuevo – hasta los 74.955 dólares. ¿Es un coche caro? Según como lo miremos. En comparación con un muscle car en formato coupé, sí lo es. Un Dodge Challenger SRT con el mismo motor y prestaciones muy superiores, arranca en solo 50.495 dólares. Algo similar ocurre con el Dodge Charger SRT.

Sin embargo, lo justo es compararlo con sus rivales en formato SUV. En el propio Grupo FCA tenemos un rival muy directo, el Jeep Grand Cherokee SRT, con el que comparte motorización y plataforma. El Jeep tiene un posicionamiento algo superior, con más lujo y más equipamiento, que elevan su precio de partida hasta los 67.495 dólares. En comparación con cualquier otro rival, el Dodge Durango SRT es una ganga. El Porsche Cayenne Turbo es mucho más prestacional, es más dinámico y está mucho mejor acabado, pero su versión más barata arranca en 124.600 dólares, prácticamente doblando su precio. El Mercedes-AMG GLS 63, comparable por espacio interior, no baja de los 125.300 dólares.

Es el SUV con más capacidad de remolque del mercado estadounidense. Puede tirar de un remolque de hasta cuatro toneladas de peso (8.700 libras, reza la literatura oficial).

Solo el enorme Chevrolet Suburban RST puede competir con él en precio, pero no en prestaciones – su V8 tiene “sólo” 420 CV. El Dodge Durango SRT es un coche muy especial. Es un muscle SUV, una especie condenada a desaparecer más pronto que tarde. Un coche que incluso en los EE.UU. de Donald Trump roza lo incorrecto. En unos años no habrá lugar para un SUV deportivo con un gigantesco V8 atmosférico de 6,4 litros. Hemos tenido el privilegio de poder convivir con una unidad durante unos días, experimentando sensaciones que en Europa nos son desconocidas. Ha sido un enorme placer, Durango.

Lee a continuación: Dodge celebra el lanzamiento del Durango SRT con un brutal burnout de cuatro ruedas

  • Walter Röhrl

    Tremendo artículo y cochazo!

  • Leonmafioso

    Europeos, aprendan a hacer unas pruebas de homologación que muestren el consumo real. Este dice 14/100km son 14l reales.

  • Gilo

    Gran artículo, me encantaría probar un coche así en USA.