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El hombre más rico del mundo dice que el dinero dejará de importar en 10 años: robots como los de Tesla producirán más de lo que podamos consumir

Diego Gutiérrez
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27 Jul 2026
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El hombre más rico del mundo está convencido de que, dentro de una década, el dinero habrá dejado de importar. No porque todos vayamos a ser millonarios, sino porque la inteligencia artificial y los robots producirán tantos bienes y servicios que sencillamente no podremos consumirlos todos.

Esa es la visión que Elon Musk ha compartido en una extensa entrevista con The Economist. Una predicción difícil de asimilar, especialmente viniendo de alguien cuya fortuna se mide en cientos de miles de millones, pero que conecta directamente con dos de sus mayores apuestas: la inteligencia artificial y los robots humanoides de Tesla.

Musk cree que, en aproximadamente cinco años, la IA superará la inteligencia conjunta de toda la humanidad. Y que, dentro de diez, apenas quedarán tareas intelectuales que una máquina no pueda realizar mejor que una persona.

Pero una inteligencia encerrada en ordenadores no basta para transformar por completo la economía. Para hacerlo necesita manos, piernas y capacidad para actuar en el mundo físico. Ahí entran los robots humanoides como el Tesla Optimus.

Una economía casi infinita gracias a los robots

La combinación de una inteligencia digital extremadamente avanzada y grandes cantidades de robots capaces de trabajar en fábricas, transportar mercancías o prestar servicios daría lugar a una economía «casi infinita», según Musk.

«Si los robots y la IA producen más bienes y servicios de los que un humano puede consumir, ¿para qué necesitas el dinero?»

Utilizamos el dinero para acceder a bienes y servicios —comida, vivienda, transporte o entretenimiento— porque son limitados y producirlos tiene un coste. Pero si la IA y los robots llegan a ofrecer más de lo que cualquier ser humano puede consumir, el dinero perdería buena parte de su utilidad.

Zanny Minton Beddoes entrevista a Elon Musk. Imagen: The Economist.

El trabajo también dejaría de ser una obligación. Musk lo compara con cultivar tomates en casa: podemos comprarlos fácilmente en un supermercado, pero algunas personas prefieren plantarlos porque disfrutan haciéndolo. En ese futuro, seguiríamos trabajando por satisfacción, creatividad o propósito personal, no porque necesitásemos un sueldo para vivir.

En ese esquema, Tesla Optimus sería mucho más que un experimento tecnológico. El robot humanoide es la pieza física de la visión de Musk: una máquina que pueda aprender y ejecutar trabajos actualmente reservados a seres humanos. La IA aporta el conocimiento; el robot, la capacidad de producir cosas reales.

¿Quién paga hasta que el dinero deje de importar?

La parte más interesante de la entrevista llega cuando Zanny Minton Beddoes, directora de The Economist, traslada esta teoría de Musk al mundo real y plantea lo siguiente: si las máquinas sustituyen una parte importante del empleo antes de alcanzar esa supuesta abundancia, ¿de qué vivirá la población?

Musk defiende una «renta alta universal», no simplemente una renta básica destinada a cubrir la supervivencia. Su propuesta consiste en que el Estado entregue dinero directamente a los ciudadanos durante esa transición.

Beddoes señala el problema evidente: crear y repartir dinero de esa manera provocaría inflación. Musk sostiene que sucedería lo contrario, argumentando que, si la producción de bienes y servicios crece más rápidamente que el dinero en circulación, los precios deberían bajar. Para Musk, el verdadero problema sería la deflación.

Si los robots aumentan exponencialmente la producción de bienes y servicios, el verdadero problema sería la deflación, según Musk

Es una explicación coherente sobre el papel, pero soslaya una condición gigantesca: que los robots sean capaces de aumentar también la oferta de aquellos bienes que continúan siendo realmente escasos. Fabricar más objetos puede resultar relativamente sencillo, pero multiplicar el suelo disponible (para abaratar la vivienda), la energía o las materias primas no lo es en absoluto.

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Existe en todo esto una paradoja imposible de ignorar: la afirmación de que el dinero será irrelevante en 2036 viene del hombre que ha acumulado una de las mayores fortunas de la historia, cercana al billón de dólares, pero sus compañías necesitan vender coches, robots y servicios para financiar esa transformación, y quizá lo sigan necesitando en 2036. Esto no invalida su predicción, pero sí demuestra de alguna forma la enorme distancia que separa el hipotético futuro de abundancia del mundo real en el que vivimos.

Vía The Economist

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Diego Gutiérrez

Arrancó en el periodismo del motor creando una pequeña página web junto a dos amigos mientras lo compaginaba con la universidad. Después empezó a colaborar con Diariomotor hasta que, en 2019, se incorporó al equipo de Híbridos y Eléctricos, donde se especializó en vehículos eléctricos y nuevas tecnologías. En 2025 volvió a esta casa, donde desempeña su labor como redactor y también como creador de contenido en redes. Seguir leyendo...