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Tecnología

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¿Cómo convirtieron los Ford Explorer de 'Jurassic Park' en coches autónomos?

Elena Sanz Bartolomé | 13 Jul 2021
Ford Explorer Autonomo Jurassic Park 01
Ford Explorer Autonomo Jurassic Park 01

‘Jurassic Park’ fue de las primeras películas que vi en el cine. Tenía seis años cuando se estrenó en 1993 y, ante mi insistencia, mis padres decidieron llevarme a verla. “Bajo su responsabilidad” recuerdo que les dijo el señor de la taquilla. Se convirtió en una de mis preferidas a pesar de que la escena de los dos velocirraptores en la cocina me obligó a dormir con la luz encendida varias noches. Hace poco volví a disfrutar de ella y me fijé en algo que, hasta ahora, había pasado desapercibido ante mis ojos: los coches que recorrían el parque de John Hammond no tenían conductor. ¿Cómo lograron convertir aquellos Ford Explorer en vehículos autónomos?

Aunque en la novela original los visitantes del parque se movían en varias unidades del Toyota Land Cruiser, en la gran pantalla se optó por varias unidades del Ford Explorer de primera generación personalizadas al máximo. Unos vehículos que, ingeniería genética aparte, copan buena parte de una tecnología que en aquel momento era completamente futurista: coches que se movían solos.

Un Ford Explorer muy personalizado

¿Os acordáis de cómo eran aquellos Ford Explorer? Estaba modificados con iluminación auxiliar, protectores y un techo transparente que hizo temblar a más de uno en las aterradoras escenas del T-Rex. No obstante, si nos fijamos mejor, encontraremos algunos elementos muy interesantes como son los sensores ópticos ubicados entre el parachoques y la parrilla o la cámara que está, justo, encima. En el interior, además, hay otro conjunto de sensores situados detrás del volante donde, en teoría, debería estar el cuadro de instrumentos.

Esto nos lleva hasta una particular teoría sobre la conducción autónoma de los Ford Explorer de ‘Jurassic Park’. Si hacemos memoria, estos vehículos recorren el parque a lo largo de una pista metálica claramente visible que transcurre por debajo de ellos. Teniendo en cuenta que, además, son coches eléctricos, es fácil pensar que están unidos a ella de alguna manera igual que ocurre con determinadas atracciones de los parques temáticos.

Coches que se comunican con el entorno

¿Y si esa pista fuera un sistema de recarga por inducción para los Ford Explorer autónomos? A lo largo de la película no se aprecia ningún punto de contacto visible y los coches, por ejemplo, mantienen sus faros encendidos incluso cuando se cae la red eléctrica del parque. Otra teoría apunta a que esta línea podría emitir señales de guía de baja frecuencia como las empleadas en las fábricas de coches para los vehículos que transportan piezas. Esto explicaría que los vehículos se movieran mientras había energía y se parasen en ausencia de ella.

Esta es la hipótesis que más fuerza tiene para explicar la conducción autónoma de ‘Jurassic Park’: unos cuantos Ford Explorer que se comunican con la infraestructura que los rodea para saber por dónde tienen que ir y cuál es su destino. Con ese fin habría sido instalado el conjunto de sensores ópticos. Sí, sabemos que esa tecnología no estaba implementada para su comercialización en 1993… pero tampoco parecía muy real todo el sistema que Steven Spielberg ideó para traer de vuelta unos cuantos dinosaurios a partir de un mosquito.

Por otro lado, los dispositivos que están situados debajo de la cámara podrían haberse empleado para captar un espectro de luz que no fuera visible para el ojo humano. Los emisores de infrarrojos sí eran una tecnología conocida y se había utilizado durante más de una década cuando se produjo la película así que integrarlos en los Ford Explorer no habría sido una tarea difícil.

De 1993 al futuro

Evidentemente todo esto son suposiciones y teorías. La conducción autónoma de ‘Jurassic Park’ nada tiene que ver con la de los coches modernos y con la que está por llegar. Al fin y al cabo, los Ford Explorer circulaban a 30 km/h por un entorno controlado sin tráfico (más allá de las encantadoras criaturas prehistóricas que campaban a sus anchas por el parque) y para ello bastaba con esos sensores ópticos, el procesamiento básico de la cámara o las señales de guía de baja potencia.

En la carretera, un entorno dinámico y mucho más complejo, la historia diferente. Eso sí, no deja de sorprenderme que una versión primitiva de esta tecnología ya estuviera presente en la gran pantalla en 1993… y que haya tardado casi tres décadas en darme cuenta de ello.

Fuente de las imágenes: Universal Pictures (Youtube)