La llegada del presidente de Estados Unidos siempre es un acontecimiento.
Está lo que vemos. Un despliegue de seguridad sin precedentes, y una comitiva enorme que implica el traslado de decenas de vehículos, incluido The Beast, la limusina presidencial que Cadillac prepara para sus presidentes y que se estima puede alcanzar cerca de 10 toneladas sobre la báscula. El aterrizaje del Air Force One, el avión presidencial, y la recepción oficial del Presidente.
Y está lo que no vemos. La logística que requieren los viajes del Presidente de los Estados Unidos, en estos momentos Donald Trump, no solo para disponer en su destino de todo su personal de asesoría y seguridad, sino también todos los vehículos que se requieren, incluido el helicóptero presidencial.
Precisamente estos días me sorprendía en redes sociales un vídeo que nos mostraba cómo se las afana el Servicio Secreto de los Estados Unidos, que es el encargado de la seguridad del Presidente, para que Donald Trump pueda disponer del Marine One, el helicóptero presidencial, en sus viajes por todo el mundo.
Marine One no es un helicóptero concreto
Aunque solemos utilizar Marine One como si fuera el nombre de una aeronave, en realidad se trata de un indicativo de llamada. Cualquier aeronave del Cuerpo de Marines que transporte al presidente de Estados Unidos pasa a denominarse Marine One mientras este permanezca a bordo. Por eso, el mismo helicóptero deja técnicamente de ser Marine One en cuanto el presidente desciende. Si transporta al vicepresidente, pero no al presidente, recibe el indicativo Marine Two.
Los helicópteros presidenciales son operados por el Marine Helicopter Squadron One, conocido como HMX-1 o “Nighthawks”. Es una unidad basada en Quantico, Virginia, cuya misión principal es transportar de manera segura al presidente, al vicepresidente, a miembros del gabinete y a dignatarios extranjeros siguiendo las instrucciones de la Oficina Militar de la Casa Blanca.
Sus aeronaves presidenciales resultan fáciles de reconocer por la combinación de verde oscuro y blanco brillante de su fuselaje. De ahí que reciban popularmente el nombre de White Tops.
Un C-17 para llevar el helicóptero presidencial
El Marine One tiene autonomía para cubrir los desplazamientos presidenciales en Washington y sus alrededores, así como trayectos regionales. Lo que no hace es cruzar por sus propios medios Estados Unidos o el océano Atlántico siguiendo al Air Force One.
Para tenerlo preparado en otra ciudad o en un país extranjero, el helicóptero viaja dentro de un avión de transporte militar. Uno de los modelos empleados para esta tarea es el Boeing C-17 Globemaster III de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, una aeronave creada para trasladar tropas, vehículos y cargas voluminosas.
La bodega del C-17 puede recibir hasta unos 77.500 kilogramos de carga. Es suficiente para transportar helicópteros presidenciales, equipos auxiliares y otra parte del material que necesita la comitiva. Los VH-60N, en particular, fueron diseñados para plegarse y poder introducirse con mayor facilidad en estos aviones.
El C-17 dispone de una gran compuerta y una rampa posterior por las que el helicóptero puede ser introducido o extraído. Para que quepa y pueda viajar asegurado, es posible plegar o desmontar algunos de sus elementos, como las palas del rotor. Una vez en el destino, los equipos técnicos descargan la aeronave, vuelven a prepararla para el vuelo y realizan las comprobaciones correspondientes.
No basta, por tanto, con desembarcar el helicóptero y repostarlo. Tiene que quedar completamente montado, inspeccionado y probado antes de que el presidente suba a bordo. El proceso comienza con antelación a la llegada de Trump y forma parte de una operación logística mucho mayor.
Además del Marine One, otros aviones de transporte pueden adelantar la llegada de The Beast, todoterrenos, vehículos de comunicaciones y equipos del Servicio Secreto. Cuando el Air Force One aterriza, una parte considerable de la infraestructura presidencial lleva horas o incluso días esperando sobre el terreno.
No viaja necesariamente un único helicóptero
Las imágenes oficiales suelen mostrar al presidente subiendo a un solo aparato. Sin embargo, las operaciones presidenciales pueden involucrar varios helicópteros visualmente idénticos.
Las aeronaves vuelan en formación y pueden cambiar de posición durante el trayecto, dificultando que un observador externo sepa cuál transporta al presidente. En inglés, esta maniobra se ha descrito como un shell game, el juego en el que se oculta una pieza bajo varios recipientes que intercambian continuamente su posición.
No se trata solamente de disponer de señuelos. Llevar más de una aeronave también proporciona redundancia ante una avería o cualquier otra incidencia. La composición exacta de la formación, sus rutas y los procedimientos de seguridad dependen de cada misión y no se hacen públicos con antelación.
Junto a los helicópteros de transporte ejecutivo, el HMX-1 cuenta con aeronaves de apoyo. Los MV-22B Osprey, por ejemplo, pueden trasladar personal de la Casa Blanca, miembros del Servicio Secreto, periodistas y material, pero no se utilizan habitualmente para transportar al presidente.
El helicóptero también es una extensión de la Casa Blanca
La misión de Marine One no consiste únicamente en llevar al presidente rápidamente de un punto a otro. El aparato debe proporcionar un entorno protegido y mantenerlo conectado con su equipo y con la estructura de mando estadounidense.
Muchos de sus sistemas están clasificados, pero se sabe que estas aeronaves incorporan comunicaciones seguras y equipos de protección militar. Las capacidades conocidas incluyen contramedidas frente a amenazas guiadas por radar o por infrarrojos.
La parte invisible de cada viaje presidencial
El vídeo de un helicóptero presidencial saliendo de la bodega de un C-17 condensa en unos minutos un trabajo mucho más amplio. Antes de que Trump aparezca ante las cámaras, equipos militares y de seguridad han analizado aeropuertos y zonas de aterrizaje, trasladado material, preparado las aeronaves y coordinado el espacio aéreo con las autoridades locales.
En los últimos días, por cierto, el Marine One se encuentra envuelto en una polémica después de que se hiciera público un incidente que tuvo lugar el pasado 4 de agosto, en el que el helicóptero presidencial se acercó peligrosamente en el aire – a una distancia inferior a la establecida por la Federal Aviation Administration – a un Embraer E170 (Aviation tech Today).
Imágenes del Marine One proporcionadas por La Casa Blanca









