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Mazda

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La salvación del diésel será realidad gracias a Mazda nadando, de nuevo, a contracorriente

Javier López | @jlopezbryan96 28 Dic 2022
Mazda Cx 5 2023 381
Mazda Cx 5 2023 381

En Diarimotor nos gusta que las marcas jueguen sus cartas de manera diferente, y si todas van por el trayecto A que haya una que vaya por el trayecto B. Ese es el caso de Mazda, marca que, una vez más, nada a contracorriente, y esta vez lo hace con el enemigo público de la Unión Europea, el diésel. Concretamente de la mano del biodiésel, combustible de origen natural que, de momento, tiene aplicación en la competición de la mano de motores de gasóleo de serie.

Y es que la firma nipona ha decidido sustentar con este diésel al Mazda2, utilitario que participa en la categoría "ST-Q" al tratarse de un coche no homologado. No, no es la primera vez que vemos a firmas japonesas constituir una competición para, ni más ni menos, que probar alternativas a las combustibles sintéticos con la clara intención de no solo llevarlos a carreras, sino también a las calles en un tiempo prudencial.

Mazda quiere salvar el coche diésel, y lo hará con aceite de cocina y algas

Pero el punto álgido de esta creación es, sin lugar a dudas, que funciona con motores diésel convencionales. Es decir, que aunque el Mazda2 haya sufrido modificaciones de cara a afrontar sus pruebas en circuito, la mecánica animada por biodiésel sigue siendo el mismo Skyactiv-D que ya conocemos de la marca japonesa y que, a nivel interno, no ha sido readaptado para poder funcionar con este nuevo sustento.

Esto se traduce en que no solo el Mazda2 podrá funcionar con diésel natural sin cambio alguno, sino también cualquier otro modelo de la marca. Así, cobra mucho sentido que coches como el nuevo Mazda CX-60 sigan recurriendo a mecánicas de gasóleo, especialmente cuando descubrimos que la casa japonesa pretende llevar el biodiésel a producción en 2025.

Concretamente, Mazda ya está trabajando en aplicar este combustible en un motor diésel más potente, pruebas que llevarán a cabo a lo largo de 2023. Pero lo que han experimentado hasta la fecha deja un resultado satisfactorio de la mano de "un funcionamiento perfecto". A ello hay que sumarle que el biodiésel se podrá mezclar con carburantes convencionales, ayudando así a reducir las emisiones de estos.

Ello es posible gracias a recurrir a aceites de cocina usados y grasas de microalgas. Para ser más específicos, estas últimas son de la especie Euglena, y se mezclan ya no solo con el propio aceite, sino también con otras plantas. Sea como fuere, la amalgama que implica el biodiésel deriva en lo que han bautizado como SUSTEO, y cuenta con las propiedades químicas adecuadas para ser catalogado como diésel por la normativa japonesa.

No obstante hay un "pero", y este no es otro que, de momento, Mazda solo tiene planeado comercializar el biodiésel en Japón. De esta manera, en 2025 se pondrá a la venta, si todo sigue según lo planeado, en su tierra natal, aunque no por ello se debe descartar la posibilidad de que haga acto de presencia en el resto de mercados más pronto que tarde.

Y es que con un coche eléctrico que depende de una infraestructura que en según qué países funciona mal y con un coche de hidrógeno que no termina de cuajar, los combustibles sintéticos y de origen natural cobran cada vez más sentido. Especialmente cuando estos no exigen que se realicen cambios mecánicos, pudiendo convertir a prácticamente cualquier coche en un vehículo ecológico.

Vídeo destacado del Mazda2