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Bulldog Racing Edition: el MINI JCW de carreras que puedes usar en la calle. ¡Lo ajustan a tu gusto en Nürburgring!

“Para poder satisfacer el mayor número posible de requisitos individuales, cada coche se personaliza según los deseos del cliente y es, por tanto, único”, asegura Alexander Schabbach, máximo responsable de Bulldog Racing. Estas palabras resumen la esencia del último lanzamiento de MINI, una marca que comienza a despedirse de los motores de gasolina para abrazar de lleno la era eléctrica. Su John Cooper Works de 3 puertas recibe este verano una edición especial absolutamente “racing” que bien podría servir de gran despedida, tanto para esta generación de producto como para los sistemas de propulsión tradicionales en su modelo más icónico: un verdadero mito sobre ruedas.

Bautizado como Bulldog Racing Edition, este MINI JCW es un automóvil de competición que también es apto para circular por vías públicas y abiertas al tráfico (cuenta con todas las homologaciones necesarias para ello). Cada unidad “BRE” se construye según las especificaciones indicadas por el cliente y se ajusta de manera individual sobre el terreno, en un circuito. Sin embargo, no se trata de cualquier pista sino del trazado histórico de Nürburgring, Nordschleife (en Alemania), donde pilotos e ingenieros del equipo Bulldog Racing se encargan de poner a punto el vehículo al gusto de su dichoso propietario. En realidad, esta práctica no resulta nueva, aunque hasta ahora quedaba reservada a superdeportivos con un soberbio grado de exclusividad y sin posibilidad de matriculación. ¿Estamos pues ante el utilitario más “picante” del planeta en 2023?

Componentes a la altura del Infierno Verde y una decoración que celebra un hito para la marca gracias a Bulldog

El MINI JCW Bulldog Racing Edition equipa un motor 2.0 turbo de gasolina que entrega hasta 231 CV de potencia y 320 Nm de par. Se acopla a una caja de cambios manual de seis relaciones que transmite todo el esfuerzo al eje delantero. Pese a que el fabricante no ha proporcionado todos los datos técnicos sobre esta serie de ejemplares, los cuales a priori tienen limitaciones en su construcción, se sabe que son menos pesados pues prescinden de algunos elementos (como los asientos traseros) o incorporan otros sensiblemente más ligeros (como las llantas forjadas). De este modo, la aceleración de 0 a 100 km/h debería lograrse en menos de 6,3 segundos y la velocidad máxima podría superar los 246 km/h, que son las prestaciones del MINI JCW de 3 puertas “estándar”.

Esta versión especial es una ovación a Bulldog Racing, una escudería privada dedicada a las carreras de resistencia que obtuvo el mejor resultado (2ª posición) para un MINI en una prueba de 24 horas en los 64 años de historia de la firma británica, propiedad de BMW hoy en día. Según la compañía, muchas características de estas unidades son idénticas a las del coche de competición #126 de Bulldog, pero prescindiendo de los elementos de seguridad impuestos por el reglamento de la FIA en pro de la usabilidad cotidiana. Por ejemplo, se ha instalado una suspensión KW V3 con compresión y rebote regulables, un juego de llantas OZ HyperGT de 17 pulgadas, unos neumáticos Pirelli P Zero Performance con 205 mm de ancho, una línea de escape deportiva desarrollada por Remus y un montante posterior con malla creado por Stern Performance Parts.

Estéticamente, su aspecto se puede definir como radical, aunque para su presentación se ha optado por colores de carrocería muy sobrios (en teoría, puede venir pintada de varios modos). Más allá de las modificaciones mencionadas con anterioridad, destaca por multitud de detalles diferenciadores, sobre todo vinilos y placas identificativas con la numeración de cada ejemplar. Según se ha informado, el servicio de “set up” en el Infierno Verde que llevan a cabo los especialistas de Bulldog también se ofrecerá a los clientes con MINI más antiguos de la generación actual (desde 2014), si así lo desean.

Foto de Javier Montoro

Javier Montoro

Nací en Valencia en 1994. Antes de empezar a andar, ya demostraba mucho interés por los coches, algo que heredé de mi abuelo. Tras estudiar ADE, me mudé a Madrid y me especialicé académica y profesionalmente en la industria automovilística, donde siempre me siento feliz y aprendiz. Llevo varios años escribiendo sobre el mundo del motor e intento contagiar a quienes me leen de mi entusiasmo por unas máquinas que, en mi opinión, constituyen un estilo de vida más que un mero medio de transporte.

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