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Volkswagen Jetta 2.0 TDI 140 CV Sport, a prueba (I)

Sergio Álvarez | @sergioalvarez88 | 30 Sept 2011
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El Volkswagen Jetta ha sido tradicionalmente el Golf “berlina” en Europa. Es un modelo cuyo nombre varía según mercados, y de hecho, en España el Golf de cuatro puertas llegó a llamarse también Bora y Vento. En cualquier caso, Jetta es el nombre de la última generación de esta berlina compacta, asociada indudablemente a la sexta generación del Volkswagen Golf. ¿O no tanto? El Volkswagen Jetta es ahora más independiente, más grande y más diferenciado a nivel interior y exterior de su hermano compacto.

Es más, ya no es tan fácil asociar su imagen a la del Volkswagen Golf. Al igual que el Volkswagen Golf Variant, se fabrica en Puebla (México) para todo el mundo. En Estados Unidos, el Volkswagen Jetta es uno de los productos estrella de los de Wolfsburgo, siendo la motorización más demandada un atmosférico 2.5 FSI de 170 CV. Salvo la versión GLI de 200 CV, el Jetta es considerado un coche de bajo coste, es un sedán compacto de los más asequibles y no lleva suspensión independiente trasera en la mayor parte de las versiones.

En EEUU también se ofrece la motorización que estamos probando para vosotros, el conocido turbodiésel 2.0 TDI common-rail, con 140 CV de potencia. La versión europea es un coche de mayor calidad, mejor dinámica y que lucha a caballo entre el segmento premium y generalista con rivales como el Renault Fluence o el Volvo S40. Lo que no hemos dicho aún, es que es un coche que mide 4,64 metros, es tan largo como un Seat Exeo y es sólo 13 cm más corto que un Volkswagen Passat.

¿Será capaz de eclipsar al Passat? Para averiguarlo nos hemos hecho con una unidad en acabado Sport – porque no cuenta con un tren de rodaje deportivo – equipada con el citado motor 2.0 TDI en su fase de potencia más demandada por los clientes y una caja de cambios manual de seis relaciones. De reciente matriculación, recogíamos nuestra unidad en Madrid con ya más de 8.000 km en el odómetro. Estructuramos nuestra prueba en las tres conocidas partes: diseño/habitabilidad, técnica/dinámica y equipamiento/precios/rivales.

El Volkswagen Jetta es demasiado sobrio

Entiendo que Volkswagen quiera seguramente orientar el nuevo Jetta a un público acostumbrado a berlinas del segmento D, más serio, más práctico y con más componente profesional. El nuevo Jetta por tamaño se engloba en el segmento D, pero personalmente, me cuesta quitarle la etiqueta de compacto de cuatro puertas. En cualquier caso, este nuevo posicionamiento redunda en un diseño en el que no se ha arriesgado apenas, de líneas rectas, elegante, serio… y aburrido.

Volkswagen ha ido sobre seguro en el diseño, sin apenas arriesgar.

El frontal es mucho más plano que en el Golf, aunque aún comparten una calandra fina con detalles cromados. Las ópticas son más alargadas y el diseño del paragolpes tampoco evoca grandes emociones: entradas de aire de formas convencionales rodeadas por dos faros antiniebla. De perfil lateral tampoco esperemos encontrarnos un coche pasional: líneas fundamentalmente rectas, una cintura ligeramente ascendente, y eso sí, bonitos espejos retrovisores y llantas, aunque algo de 17 pulgadas realzaría el conjunto bastante más.

En anteriores Volkswagen Jetta la zaga era similar al Passat, pero aquí nos encontramos con un estilo propio, bastante más próximo al Passat que se vende en Estados Unidos. Ópticas con un extremo afilado hacia el interior del coche, sin tecnología LED, todas las bombillas son halógenas. La matrícula se sitúa en el portón en lugar del paragolpes y un toque final lo ponen las dos discretas salidas rectas de escape. Esta salida doble es común a los motores 2.0 TDI, y no les habría venido mal un toque más cromado.

El Volkswagen Jetta tiene mucho espacio y la calidad que se espera

Al sentarse en el asiento del conductor ya reconocemos que estamos sentados en un Volkswagen, sin duda alguna. A nuestro alcance está un salpicadero de diseño relativamente anodino, pero muy ergonómico, con una clara orientación al conductor. Las calidades son muy altas, cosa que no dudábamos. Plástico blando cubre la parte superior, con acentos cromados y plástico duro muy bien ajustado en otras partes menos visibles. Tenemos detalles premium, como tiradores metálicos para las puertas.

No busquemos bordes cortantes o malos ajustes, no los encontraremos. Los asientos tienen un aspecto magnífico, y una combinación tela/Alcantara muy bonita. Los flancos no son duros, pero el asiento es grande, tiene un mullido firme y sujeta al cuerpo muy bien en las curvas. Son asientos muy parecidos a los que llevaba el Skoda Fabia 1.2 TSI Sport que hemos probado hace poco. La sensación de desahogo es real, ya que tengo mucho espacio disponible, tanto para la cabeza, como para los codos y rodillas. La rodilla derecha descansa sobre la consola central, pero lo hace de forma no molesta.

Sobresaliente en ergonomía y en posición de conducción.

El volante se regula hasta que encontramos una postura de conducción muy ergonómica y relativamente baja, con todos los controles y la palanca de cambios muy a mano. La instrumentación es de lectura muy clara, al igual que otros Volkswagen, con un intuitivo ordenador de a bordo entre ambos relojes. La consola central está presidida por una pantalla táctil de 5”, bajo la que se encuentra un climatizador bizona. Es muy sencilla. Bajo la misma, está la entrada auxiliar de audio y un hueco en el que poder dejar cartera y teléfono móvil.

Entre ambos asientos hay dos portabebidas y un reposabrazos central extensible, que esconde un hueco suficiente para un GPS portátil, varias carátulas de CD, etc. En todas las puertas dispondremos de un espacio ad hoc para una botella de hasta 1,5 litros y desde la puerta del conductor podemos abrir el maletero mediante un botón. Abrirlo, no cerrarlo, no tiene mecanismo eléctrico. La guantera está tapizada, iluminada y refrigerada, pero su tamaño no nos da para mucho más que la documentación y manual del coche.

Plazas traseras más amplias que un Passat

No es ninguna broma, son más grandes. El espacio que tenemos para las piernas es ingente, algo que para nada esperábamos en una berlina de 4,64 metros con orígenes de compacto. En otras cotas tampoco tenemos queja, y el cuerpo está bien sujeto gracias a los apoyos de los asientos. Donde un Passat sí gana es en anchura, tres personas irán algo justas y en un Passat eso no ocurre en tanta medida. Además, un túnel central – con portaobjetos y toma de corriente – molestaría a los pies del pasajero central.

Ingente maletero de 510 litros

El maletero del Volkswagen Jetta es propio de una berlina de 4,80 metros, y algunas ni siquiera llegan a semejante capacidad. Con formas aprovechables, puede acoger perfectamente el equipaje de cuatro personas sin inmutarse y con una carga relativamente fácil gracias a su boca de carga. Hay redes laterales y ganchos en los que asegurar bolsas. Abatiendo los asientos traseros conseguimos aún más espacio. Bajo el piso tenemos una rueda de repuesto de tamaño normal, aunque con llanta de chapa.

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