Jeep Compass 2.2 CRD 4×2 Limited Plus 136 CV, a prueba (I)

La prueba de esta semana es una novedad en Diariomotor, ya que por primer vez probamos un Jeep. Concretamente hablamos del Jeep Compass, al que muchos consideran una oveja negra en la familia, junto a su hermano el Jeep Patriot, que no se vende en España. ¿Por qué? Pues porque el Jeep Compass no es un todoterreno, es un SUV basado en la plataforma del Dodge Caliber. Pero aunque no sea un todoterreno de verdad, es más pequeño, más ligero y más barato, atacando con fuerza un segmento de mercado muy rentable.

El proyecto del Jeep Compass nació en el año 2006, cuando se puso a la venta la primera generación del SUV estadounidense. La actual generación podría considerarse un lavado de cara profundo, pero es cierto que cambia la procedencia de los propulsores, el diseño interior y buena parte del aspecto exterior. Desde el principio fue bastante criticada la calidad interior del Jeep Compass y un diseño exterior algo complicado de ver. Con la toma de mando por parte de Fiat, el Chrysler Group ha subsanado bastantes errores.

Su motor 2.2 CRD turbodiésel de 136 CV es de origen Mercedes-Benz.

La versión que hemos probado equipa un motor turbodiésel 2.2 CRD de 136 CV, el acceso de gama por potencia. Este conocido bloque de origen Mercedes-Benz reemplaza al 2.0 CRD de 140 CV y origen Volkswagen. La unidad de pruebas – de matriculación muy reciente – ya tenía casi 4.000 km a la hora de recogerla en Alcalá de Henares. Es una versión de tracción delantera – equipada con una caja de cambios manual de seis relaciones – y dotada con un acabado Limited Plus, tope de gama en el mercado español.

Jeep Compass 2.2 CRD 4x2 Limited Plus 136 CV, a prueba (I)

Entendemos que no es un producto 4×4 como sí lo puede ser un Wrangler o un Grand Cherokee, lo que quizá le pone las cosas aún más difíciles. Se tendrá que batir el cobre con pesos pesados como el Nissan Qashqai o Kia Sportage, en un mercado SUV muy agresivo y realmente profuso en excelentes competidores. Quédate con nosotros para saber si este mejorado SUV estadounidense es capaz de hacer frente a sus rivales europeos y asiáticos en nuestra habitual batería de pruebas a fondo.

Aspecto bipolar para un Grand Cherokee en miniatura

Uno de los puntos más criticados del antiguo Compass era un frontal de lo más estrafalario. El actual Jeep Compass ha optado por parecerse mucho más a su primo de Zumosol hermano el Jeep Grand Cherokee. Su vista frontal es realmente bonita, donde destaca una bonita calandra de siete barras verticales, flanqueada por dos ópticas rectangulares de aspecto muy armonioso. El paragolpes y los antiniebla no rompen un conjunto que en serio creemos es de los más logrados del segmento, lo cual no es decir precisamente poco.

No obstante, la magia se pierde al llegar al pilar B. El Jeep Compass podría haber sido un Grand Cherokee en miniatura, pero los diseñadores optaron por no cambiar nada más que su frontal. Sigue teniendo unas dimensiones compactas y en absoluto exageradas, pero el problema es que no hay más cambios en su diseño, que sigue teniendo rasgos de personalidad – que reconocemos son originales – de gusto subjetivo, como una ondulación a la altura de las puertas traseras que da la impresión de ser una fuerte abolladura.

Jeep Compass 2.2 CRD 4x2 Limited Plus 136 CV, a prueba (I)

Seguimos disfrutando de toques deportivos, como un tirador integrado en el marco de las puertas traseras o una pequeña luneta entre los pilares C y D. La zaga tampoco recibe cambios, salvo un detalle como que las ópticas emplean tecnología LED en las luces de freno. En el portón del maletero, la versión Limited disfruta de un emblema específico, la cola de escape está discretamente cromada y la boca de carga recibe una pequeña banda cromada que esperamos no se dañe en las operaciones de carga y descarga.

Interior del Jeep Compass, espacio para cuatro y calidad justa

Abro la puerta y me subo al habitáculo del Jeep Compass. Hace mucho calor y el cuero de los asientos quema, pero quema aún más el pomo de la palanca de cambios, que tengo que accionar a través de un pañuelo. Dicho sea esto, lo cierto es que los asientos delanteros son grandes y tienen muy buena sujeción lateral. Los asientos delanteros tienen regulación lumbar y en altura, pero echo de menos regular en altura la parte delantera de la banqueta, mis piernas quedan algo colgando y eso que no soy bajo (mido 1,83 metros).

El volante no es regulable en profundidad.

Hay fallos de ergonomía en la postura de conducción, como un volante no regulable en profundidad que queda algo retirado para mi gusto. El espacio disponible para cabeza es correcto, pero vamos algo encajados en el puesto del conductor, que no es el colmo del espacio. La postura de conducción final es bastante alta, pero no podemos decir que es mala, es mejorable. En su defensa, tras 600 km a su volante casi de continuo mi espalda no se resintió, lo que asumo como bastante positivo.

La instrumentación es sencilla y bonita y es uno de los puntos que nos recuerda constantemente que estamos al volante de un coche americano. Puede parecer una tontería, pero a mí me hace ilusión saber que a 120 km/h voy a unas 75 mph o que si me paso de 30 mph rompo el límite de velocidad en ciudad. Un cuentakilómetros con doble escala de velocidad o el detalle de muchos Jeep de un ordenador de a bordo con una matriz de puntos de color verde. Detalles entrañables.

Jeep Compass 2.2 CRD 4x2 Limited Plus 136 CV, a prueba (I)Jeep Compass 2.2 CRD 4x2 Limited Plus 136 CV, a prueba (I)Jeep Compass 2.2 CRD 4x2 Limited Plus 136 CV, a prueba (I)

Las calidades del Jeep Compass fueron muy criticadas en su día, y han mejorado, pero siguen estando superadas por la gran mayoría de rivales del segmento: todo el salpicadero y puertas son plástico duro, con un ajuste correcto, pero muy poco vistoso y con algún fallo de acabado si miramos en zonas poco “visibles”. Lo que no tiene reproche es la ergonomía de la consola central y la sencillez de uso: casi todo está a mano y es de uso realmente sencillo, especialmente el climatizador automático.

No obstante, no me gusta la posición de los warning, junto al botón de los asientos calefactables. Es poco accesible, y está en un lugar poco intuitivo si no conoces el coche. Lo que no podemos negar es que es muy fácil vaciarse los bolsillos en el Jeep Compass. Bajo la consola central hay un hueco plano, que se replica en la base donde se sitúa la palanca de cambios, en ambos casos ideal para un teléfono móvil. Entre ambos asientos hay dos portabebidas y más huecos pequeños, aunque sin tapizar o forrar de goma.

El reposabrazos extensible esconde un hueco y un compartimento en el que casi cabe una botella de 1,5 litros de pie. La guantera es pequeña y no está tapizada o iluminada, pero encima tiene un hueco en el cabe tumbada una botella de agua grande, a la que eso sí, le irá dando el sol. En las puertas no hay huecos específicos para este tipo de recipientes. En cuanto a las plazas traseras, hay tres, pero realmente dos personas adultas casi no dejarían sitio a una tercera. No es un coche para cinco adultos.

Es un SUV para cuatro adultos, no para cinco adultos.

Es relativamente estrecho, pero dos personas irán bien, con mucho espacio para las rodillas y eso sí, poco apoyo en los asientos, de mullido firme. El pasajero central va a estar incordiado por el túnel central y por dos portabebidas centrales. No hay reposabrazos trasero. Un inconveniente de estas plazas son los reposacabezas, muy bonitos y con un aire que evoca a tiempos pasados, pero no abatibles, por lo que interfieren en buena medida con la visión por el retrovisor delantero. Los respaldos traseros son reclinables.

Jeep Compass 2.2 CRD 4x2 Limited Plus 136 CV, a prueba (I)Jeep Compass 2.2 CRD 4x2 Limited Plus 136 CV, a prueba (I)Jeep Compass 2.2 CRD 4x2 Limited Plus 136 CV, a prueba (I)

Maletero con sorpresa incluida

La boca de carga es baja, está enrasada con el piso y tiene unas formas muy regulares… pero es pequeño, sólo 328 litros con competidores que superan los 400 litros en casi todos los casos. La parte derecha del maletero está ocupada por el subwoofer Boston Premium Audio. Bajo el piso hay una rueda de repuesto de tipo galleta con sus herramientas de turno. Al abatir los asientos traseros en posición 60/40 obtendremos una superficie completamente plana de 1.269 litros de capacidad.

La sorpresa es el “Party Gate” (no me he inventado el nombre), dos altavoces situados en el portón del maletero, que podemos orientar hacia fuera del coche y animar con música esas fiestas con barbacoa en la casa de verano de nuestro amigo Mike. Un momento, estamos en España. Para animar el botellón también sirve, supongo. Mañana continuamos con la segunda parte, en la que analizamos a fondo su dinámica y consumos con el motor 2.2 CRD de 136 CV. Estad atentos.

En Diariomotor: Jeep Compass 2011 | Mitsubishi ASX, Toyota RAV4 o Jeep Compass para una mamá y sus niños | Jeep Cherokee, Grand Cherokee, Wrangler y Compass en el Salón de París

Lee a continuación: El 70 aniversario de Jeep en imágenes: el desierto de Moab

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  • Vayactor

    que carcajada he soltado cuando he visto los altavoces del maletero, detalle 100% de coche americano xD

  • Vayactor

    que carcajada he soltado cuando he visto los altavoces del maletero, detalle 100% de coche americano xD

    • Txuy

      Su primo el dodge Caliber tambien los lleva y tambien me quede a cuadros al verlo

  • Kejikus

    He visto alguno por la calle y no me disguta nada nada. En fotos tambien tiene buena pinta. Eso si, el anterior era horrible!

  • Anónimo

    A mí desde el cambio de frontal me ha entrado bien por el ojo.
    A los altavoces de las puertas, mi hermano los bautizó como altavoces de colegueo(que vimos por primera vez en el Caliber). Todo por los colegas. :)

  • Anónimo

    A mí desde el cambio de frontal me ha entrado bien por el ojo.
    A los altavoces de las puertas, mi hermano los bautizó como altavoces de colegueo(que vimos por primera vez en el Caliber). Todo por los colegas. :)

  • Anónimo

    A mí desde el cambio de frontal me ha entrado bien por el ojo.
    A los altavoces de las puertas, mi hermano los bautizó como altavoces de colegueo(que vimos por primera vez en el Caliber). Todo por los colegas. :)

  • .Motorhome.

    La trasera se me hace muy Kia o Hyundai. El exterior esta bien, muy americano y eso es algo que gusta. Se diferencia. Pero el interior, creo que los yankees distan mucho de los interiores europeos. En su pais ese interior lo consideraran como “lujo”, “premium” o algo…Porque alguno de alli todavia se pone a discutir.

    • Esteban

      Seguro el interior de un panda es mejor o de un golf…pero en durabilidad los autos yankees y japonenes son largo mejores que los europeos, y te comento algo fuera de la burbuja  Europa las marcas normales (no las de lujo caso Benz, bimmers, no pongo audi pro es un vw caro y no me gustan) son consideradas de poca calidad o de poca fiabilidad o como que algo se va ha romper ejm: fiat, peugeot, renault, etc, vw se salva un poquito, no son buena opción de compra. Hyundai y Kia son mejores opciones y largo. Del viejo continente lo único que vale son las de lujo inglesas/alemanas, ferrari y fin del asunto con tus interiores europeos

      • Mfst

        Pues si FIAT es poco fiable (cosa que no discuto), debería meter en el saco a Chrysler, que al fin y al cabo pertenece a FIAT.

      • .Motorhome.

        es que alli siempre es caballo grande ande o no ande. Desde que vean un coche pequñiton pensaran que es malo. Renault y VW son de las mas fiables europeas.

      • Doricus

        NO, te voy a explicar muy clarito por qué en Sudamérica pensáis eso de las marcas europeas:

                   -Primer punto. Los carburantes. Los motores que incorporan los modelos europeos suelen ser bastante avanzados tecnológicamente, y por tanto, más delicados. En el continente americano, los carburantes no tienen el nivel de refinamiento que se exige en Europa, y esto es así: de hecho, hace unos meses apareció en esta misma página un artículo sobre determinados motores que Mercedes-Benz no podía vender al otro lado del Atlántico por la cantidad de impurezas que presenta allí la gasolina. Por lo tanto, es normal que los motores den más guerra puesto que el caldo que beben no está tan limpio.
                    -Segundo punto. Las marcas suelen vender vehículos descatalogados en las economías emergentes. Por ejemplo, acabo de entrar en la página oficial de Renault en Brasil y allí se ofrece una gama muy dispar formada por el “Renault Sandero” (en Europa comercializado bajo la marca low-cost “Dacia”), el Renault Clio que se dejó de vender en Europa en 2006; Megane de segunda generación y Scénic de primera generación reestilizada (en Europa se vende la tercera actualmente)… vamos, un refrito de modelos ya descatalogados en Europa (que no por ello quiero decir que no sean perfectamente válidos). Además, los controles de calidad que tienen los vehículos de las marcas generalistas para economías emergentes no son tan exigentes como los europeos, amén de que normalmente se utilizan materiales de menor calidad para poder ajustar más el precio.

                    -Tercer punto. No hay que confundir la velocidad con el tocino. Si allí los vehículos americanos, japoneses y coreanos son más duros, es porque su tecnología y acabados son más sencillos y espartanos; haciendo un símil con la biología, una bacteria unicelular, que es uno de los organismos vivos más sencillos que existen, puede sobrevivir hasta en un ambiente completamente hostil: en caso de falta de agua se convierten en una espora y permanecen en este estado hasta que la encuentran. Pero los mamíferos, tienen una serie de necesidades sin las cuales no pueden desarrollar su existencia, véase el agua, el alimento, etc. Una mayor complejidad implica un “mantenimiento” mayor, o unas necesidades más específicas. ¿Qué quiero decir con ésto? Que si lo que quieres es un coche muy muy duro, pues te compras una Ford F-150 con un V8 de 6 litros y 170CV que consuma 18 litros a los 100, y tranquilo que no se va a romper, es tecnología de hace 40 años. Pero si quieres eficiencia, bajos consumos y emisiones, y un montón de aspectos dinámicos y de confort en los que no voy a entrar, pues qué quieres que te diga, yo me quedo con mis vehículos europeos… aunque obviamente tendrás que cuidarlo un poquito más.

        Con esto quiero decir que no digas que los vehículos europeos son malos porque no son tan duros. Si acaso, dí que necesitan un trato más cuidadoso, y que antes que eso prefieres conducir un mamotreto americano diseñado hace 35 años.

  • Que pena que no haya cambiado demasiado la parte trasera por que la delantera prometía y mucho con respecto al anterior,en cuanto a lo de los altavoces solo les faltaba eso al kevin y a la jenny para “amenizar”los botellones en el parque vamos…S2.

  • 98octanos

    Lo más curioso la puertafiesta, por lo demás tiraría a por otro SUV, le veo un tanto caduco en algunos aspectos (interiores y diseño). El que si que me gusta es el Wrangler por el toque retro y militar que tiene.

    Y luego dicen que esto es DiarioVAG, si entre esto el mes pasado habéis tenido pruebas de todos los sabores (Mazda, Suzuki, Seat, Jeep…)

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