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Renault

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Prototipo clásico: Renault Ludo (1994)

Los rumores acerca de un nuevo compacto que recuperase el espíritu del clásico Renault 4 aderezado con la tecnología y los valores del Siglo XXI, vienen de lejos. Y los coqueteos de la marca gala con prototipos y vehículos de estudio que apuntasen en esa línea son todavía más lejanos y antiguos. Sin ir más lejos en esta ocasión nos remontaremos a 1994 para comprobar que la manera en que los ingenieros de Renault entendían el futuro no difiere demasiado de lo que nos podemos encontrar hoy en día en cualquier salón del automóvil internacional, nada más y nada menos que diecisiete años después.

El Renault Ludo presentado en el Salón de París de 1994 pasaba por ser una aproximación estética del Renault Clio de primera generación que todos conocemos con un diseño moderno y peculiar. El detalle más característico sin duda es el de su carrocería bicolor dorada y enmarcada en una jaula ovoide plateada que presumiblemente no sólo tenía función estética sino también estructural a un nivel crítico, puesto carecía de pilar central. La solución es muy similar a la empleada por el Smart Fortwo que por aquel entonces aún llevaba “pañales”, puesto que recordemos que el Fortwo no llegaría hasta 1998.

Lejos de su caracter inalcanzable de prototipo, el Renault Ludo pudo definir algunos detalles bastante interesantes que se aplicarían más tarde en la segunda generación del Renault Clio allá por 1998. Por ejemplo el diseño curvado de la luneta trasera permitía jugar con las caprichosas formas del portón trasero y de paso mejorar el espacio de carga y del habitáculo.

El Renault Ludo de 1994 pretendía ser una aproximación al futuro utilitario-compacto asequible y práctico del futuro.

Más complicado sería llevar a cabo otras medidas demasiado arriesgadas como las puertas traseras suicidas (en realidad no eran puertas convencionales sino portones articulados) y la ausencia de pilar central. Lo primero es posible, de hecho algún que otro vehículo de producción actual como el propio Opel Meriva lo practican. Lo segundo es difícilmente viable por la pérdida de rigidez estructural y el punto débil que se generaría en caso de impacto lateral.

Con todo la idea tenía bastante sentido. El habitáculo contaba con cuatro plazas con asientos muy flexibles que permitían adaptar rápidamente el habitáculo para cuatro adultos o para la carga que fuera necesaria con un espacio de acceso muy holgado y considerablemente mayor que aquel del que gozan los utilitarios generalmente.

Más allá de las novedades que aportaba el Renault Ludo y que ya hemos mencionado, se diseñó en aluminio, contaba con una mecánica que funcionaba a base de Gas Licuado del Petróleo y una transmisión semi-automática. Su autonomía era de unos más que decentes 400 kilómetros.

Fuente: Renault | Carstyling.ru | Netcarshow En Diariomotor: Recordando prototipos rompedores: Renault Espace F1