Subaru Trezia 1.4D Limited, a prueba (II)

Estamos probando en Diariomotor el Subaru Trezia. Se trata de un desconocido monovolúmen del segmento B MPV, con una longitud de menos de cuatro metros. Hemos estado repasando su habitabilidad, que hemos encontrado sorprendente para su tamaño: tiene plazas muy amplias y un maletero mayor que el de un compacto medio como el Volkswagen Golf. Está bien resuelto a nivel de calidades y su diseño es muy asiático. Es el mismo coche que el Toyota Verso S, vendido bajo la marca Subaru en España.

El Subaru Trezia mide 3,99 metros de longitud, 1,69 metros de ancho y 1,59 metros de alto. Su batalla es de 2.550 mm, típica en un vehículo del segmento B. Con un motor turbodiésel pesa 1.225 kg, de nuevo un peso habitual aunque algo inferior al de rivales como el Citroën C3 Picasso o el Opel Meriva. El motor bajo el capó es un 1.4 turbodiésel de cuatro cilindros, montado de forma transversal. Mueve las ruedas delanteras, a través de una caja de cambios manual de seis relaciones.

Con sus 1.364 cc y la ayuda de un turbocompresor de geometría varible – asociado a intercooler y DPF – este bloque de aluminio genera 90 CV a 3.800 rpm. El par motor máximo es de 205 Nm, constantes entre las 1.800 y las 2.800 rpm. Sus prestaciones son correctas, pero sin excesos: acelera hasta los 100 km/h en 12,1 segundos y tiene una velocidad máxima de 175 km/h. El motor no puede montar sistemas de parada automática en semáforos, pero su consumo medio es de sólo 4,3 l/100 km.

La media extraurbana homologada es de 3,9 l/100 km, que asciende a 5,0 l/100 km en ciudad. Las emisiones de dióxido de carbono se cifran en 113 g/km, por lo que está exento del pago de Impuesto de Matriculación. Entre los competidores de su clase, es de los más parcos en consumo. A nivel técnico no impresiona, lleva suspensión independiente delantera con eje rígido trasero. Lleva discos de freno en ambos ejes, cosa de agradecer y que vehículos como el Lancia Ypsilon no cumplen.

Los neumáticos que equipa nuestro Subaru Trezia de prensa son unos Bridgestone Ecopia de baja fricción, orientados a un bajo consumo. Su medida es 185/60 R16, relativamente estrechos para lo que se estila hoy en día. El depósito de combustible del Trezia tiene 42 litros de capacidad, por lo que es relativamente pequeño. Con un depósito lleno se pueden realizar unos 700 kilómetros en condiciones reales bastante tranquilamente, incluso con conducción urbana.

¿Cómo va este minivolumen en ciudad?

La posición de conducción del Subaru Trezia está relativamente elevada, por lo que podemos controlar el tráfico bien. El ajuste del volante redunda en una postura muy natural. El volante tiene un tacto excelente y su pequeño diámetro facilita mucho las maniobras por ciudad. La dirección es relativamente directa para un vehículo de su clase. No tiene una dirección demasiado asistida, hay que tirar algo del volante en maniobras de aparcamiento y la técnica de la “bayeta” puede no funcionar.

La sensación general que el coche nos da es de mucha suavidad. El motor está muy aislado del habitáculo y cuando está caliente apenas se siente en el habitáculo. Los cambios de marcha son muy suaves y precisos, con recorridos cortos de la palanca de cambios. Una experiencia de conducción muy cómoda, que en la ciudad se apoya en la excelente visibilidad que tenemos gracias a la enorme superficie acristalada, tanto delantera como trasera, he de puntualizar.

La forma de la ventanilla tras el pilar C ayuda a eliminar ángulos muertos en los tres cuartos traseros, con lo que aparcar también es sencillo. Sus dimensiones compactas y la cámara de marcha atrás facilitan enormemente dicha maniobra. En ciudad resulta un coche cómodo, la suspensión tiene un tarado confortable que absorbe con eficacia los baches. El motor 1.4 turbodiésel destaca en general por consumos contenidos, y en ciudad no hace excepciones.

Hemos medido un consumo medio de 6,7 l/100 km en nuestro ciclo, correcto para un motor de su cilindrada y potencia sin Stop&Start. El motor adolece de falta de potencia por debajo de las 1.700 rpm. Despierta a partir de dicho régimen, empujando con bastante fuerza. En una conducción tranquila sin exigencias de potencia no se nota dicho lag, derivado de la baja cilindrada. Las marchas son relativamente largas, por lo que en pocas ocasiones llegaremos a meter cuarta en ciudad.

Muy ahorrador en vías extraurbanas

Un minivolumen urbano va a ser usado bastante en las vías extraurbanas que rodean a grandes urbes como Madrid o Barcelona. En nuestro habitual ciclo de consumo a 120 km/h hemos podido comprobar que se trata de un vehículo muy ahorrador. En un total de 35 km por la M-45 madrileña a 120 km/h de marcador – mantenidos a pedal, ya que no cuenta con control de velocidad de crucero – ha consumido 4,8 l/100 km. Es una cifra correcta tirando a buena para un vehículo con su aerodinámica.

Los consumos son bajos de manera sostenida. Rodando por la M-30 o M-40 a velocidades legales podemos lograr consumos que bajen de los 4 l/100 km con cierta facilidad. Una vuelta completa a la M-40 arrojó un consumo medio de sólo 3,7 l/100 km, sólo 0,2 l/100 km superior al del Lancia Ypsilon que probamos la semana pasada. Sin vigilar demasiado los consumos las cifras suelen moverse en los 4 l/100 km bajos, incluso en ocasiones pisando algo de ciudad, sin llegar a callejeo intenso.

A 120 km/h el motor gira a unas 2.250 rpm, un régimen bajo. Aún así, en autopista no tiene falta de fuerza, los repechos no se le atragantan y recupera bien en caso de tener que adelantar a vehículos que han bajado nuestro ritmo. Eso, siempre que no bajemos de 1.800 rpm y no olvidemos que sólo hay 90 CV bajo el pie derecho, por lo que si queremos aceleración fuerte es recomendable bajar de marcha. Con varias personas a bordo no he notado una merma notable de prestaciones.

El habitáculo está muy bien aislado del exterior, a pesar de unos pequeños ruidos aerodinámicos en la zona de los retrovisores, en el pilar A. Los ruidos que provienen del exterior son fundamentalmente de rodadura, pero podemos decir que es un vehículo silencioso. La suspensión también contribuye al confort de rodadura y al de los ocupantes. Aunque los asientos no tienen un reglaje lumbar, los viajes largos no han supuesto dolores de espalda, como 250 km del tirón me confirmaron.

Sin pretensiones de dinamismo

Aunque la gama de Subaru hace hincapié en la deportividad y en las altas prestaciones, el Subaru Trezia es más bien un vehículo de la gama Toyota. Por ello, no esperemos reacciones deportivas ni fuertes sensaciones: en el Trezia no las vamos a encontrar. El motor cumple su función con solvencia y consume poco combustible, pero muere a partir de las 4.000 rpm, generando mucho ruido. La suspensión tira a blanda y produce balanceos grandes si forzamos el ritmo más de la cuenta.

Los neumáticos de baja fricción tienen un agarre que no se corresponde con una conducción rápida, y el control de estabilidad es muy intrusivo, algo que de verdad se agradece en un vehículo familiar. Es también cuestión de lógica que la reacción del coche ante imprevistos sea un subviraje acusado. No debería sorprendernos, de hecho deberíamos esperar estas reacciones honestas y predecibles en un coche destinado a ciudad, por lo que el Subaru Trezia cumple en este apartado.

En Diariomotor: Subaru Trezia 1.4D Limited, a prueba (I) | Subaru Trezia, presentación y prueba en Madrid | Subaru Trezia, el pequeño monovolumen aterrizará este mes con un precio de 17.100 euros

Lee a continuación: Subaru Trezia 1.4D Limited, a prueba (I)

  • Chilenissimo

    Es un Hibrido!!! entre un Yaris por delante y Fit por detras…