Subaru Trezia 1.4D Limited, a prueba (I)

 |  @sergioalvarez88  | 

Arrancamos con otra prueba más en Diariomotor. Esta semana nos acompañará el Subaru Trezia. Acudimos a su presentación hace unos meses, pero en esta ocasión hemos podido disponer de una unidad durante una semana. El Subaru Trezia es un monovolúmen del segmento B, con una longitud de 3,99 metros. Puede que el coche os sea familiar, y es que se trata de el mismo vehículo que el Toyota Verso S. Toyota no venderá el Verso S en España, por lo que está a la venta bajo el paraguas de Subaru.

Toyota siempre ha tenido lazos fuertes con Subaru, y el Trezia ha sido desarrollado por un equipo conjunto de ambos fabricantes para venderse bajo ambas marcas. El antecesor del Subaru Trezia es el Toyota Yaris Verso de segunda generación, también vendido como Toyota Ractis en Japón y ya con rasgos muy similares al Trezia. Parte de la ingeniería ha sido llevado a cabo por Kanto Auto Works – filial de Toyota – y el ensamblaje del minivolúmen se hace en la planta de Toyota en Gumma, Japón.

La plataforma del Subaru Trezia es la misma que la del nuevo Toyota Yaris y hay que reconocer que en el habitáculo también se deja notar dicha influencia. El tacto de conducción no difiere apenas con el Yaris de tercera generación, que pude probar en su presentación hace seis meses. La unidad que hemos probado está equipada con el motor 1.4D turbodiésel, una unidad de 90 CV y origen Toyota. El acabado de nuestra unidad de prensa es el Limited, intermedio dentro de la gama Trezia.

La unidad tenía unos 4.000 km cuando la recogimos en la sede de Subaru en el centro de Madrid. Subaru tiene unas expectativas de ventas modestas del Trezia, pero creemos que es un coche que podría funcionar muy bien a nivel de ventas de no ser relativamente desconocido. El segmento B MPV es uno de los que más ha crecido en Europa durante los últimos años y se espera que mueva más de 20.000 unidades en España en el presente año. La competencia es intensa, algunos ejemplos son el Kia Venga o el Opel Meriva.

Repasemos a fondo la habitabilidad y ergonomía del Subaru Trezia. Debería cumplir con creces en el que es un punto clave en cualquier pequeño monovolúmen.

Diseño funcional 100% japonés

No creo que nadie que vea el Subaru Trezia dude de su origen japonés, o como poco asiático. La forma del coche en general es de cuña, con un frontal afilado, una gran superficie acristalada delantera y una forma muy cuadriculada en su parte trasera. En la parte delantero no hay grandes innovaciones, sólo un aspecto discreto con una pequeña calandra cromada y grandes ópticas. El paragolpes es moderadamente agresivo, para un coche donde la deportividad no es una premisa.

El perfil lateral es simpático, con la forma en cuña que antes hemos comentado. Las llantas de 16 pulgadas quedan bien proporcionadas en una carrocería compacta. La superficie acristalada es grande y se extiende incluso por detrás del pilar C. Poco se destaca en la zaga, salvo una banda cromada que atraviesa el gran portón y unos pilotos sencillos. Es un conjunto que no destaca a nivel estético, pero que no defrauda y revela su origen nada más verlo. 100% japonés, en definitiva.

Espacio muy bien aprovechado y buena calidad

Abro la puerto y me acomodo en el asiento del conductor. Hay mucho espacio por todas partes y el hecho de que el pilar A esté muy adelantado contribuye a una excelente visibilidad y una sensación diáfana: parece que estamos conduciendo un coche mucho mayor, no un MPV más pequeño que un Peugeot 207. No he visto ningún otro coche de su tamaño que dé más sensación de espacio. Es más, en algunas berlinas de 4,60 metros me siento mucho más apretado.

Los asientos delanteros son grandes y aunque tienen poco apoyo lateral, su altura al suelo facilita mucho la entrada y salida del coche. Sólo el asiento del conductor tiene ajuste en altura, y el ajuste lumbar no está disponible en ninguna de las plazas. El asiento del conductor dispone de un reposabrazos integrado, que resulta bastante más cómodo que un reposabrazos central, que suele quedar muy bajo. El espacio para mi cabeza es de casi dos palmos hasta el techo: los conductores alto van a viajar holgados. Tampoco me quejo de mis rodillas, aunque en ese punto no destaca sobre su competencia.

La posición de conducción es muy natural, con un volante de diámetro pequeño de manejo muy cómodo y ajustable tanto en altura como en profundidad. Se agradece tener un volante manejable que no dé sensación de “furgoneta”, cosa que ocurre en bastantes monovolúmenes. El salpicadero está construido en materiales de muy buena calidad aparente. Son plásticos acolchados para la parte superior y plásticos duros para el resto del salpicadero, con acabado brillante en la consola central.

Me han parecido muy bien rematados y sin fallos de calidad visibles. No son tan vistosos como los de un Volkswagen, pero parece que resistirán muy bien el paso del tiempo. La instrumentación es de lectura clara, con un velocímetro central grande para que sólamente estemos pendientes de la velocidad. No tiene testigo de temperatura del agua, aunque el coche sí nos indica cuando el motor está frío. La consola central es pequeña y bien organizada, con una pantalla táctil de 6,1” como protagonista.

Esta pantalla forma parte del sistema Touch de Toyota, los menús, mandos y funciones son idénticas, por lo que de serie disfrutamos de elementos como una cámara de marcha atrás. Todos los botones son grandes e intuitivos, especialmente los del equipo de climatización. El elemento práctico de los Subaru suele ser sobresaliente y el Trezia no es una excepción: hay tantos huecos portaobjetos que podemos distribuir todos nuestros objetos personales sin problema.

El Subaru Trezia tiene dos guanteras. La guantera inferior alberga la documentación y es más bien pequeña. La guantera superior es más grande y en ella pueden caber objetos como una cámara compacta, un GPS portátil o la selección de chicles que muchos llevamos con nosotros. En la guantera superior está la entrada auxiliar/USB para el equipo de audio. No están tapizadas ni iluminadas. Hay una repisa pequeña que recorre el salpicadero de lado a lado en la que podemos colocar objetos pequeños.

No es una repisa con fondo de goma, por lo que los objetos pueden volar en la primera curva. Bajo la consola central hay un espacio plano con dos receptáculos para bebida y otros objetos, sin tapa. Las puertas tienen un hueco especialmente adaptado a botellas grandes de agua.

Plazas traseras: acceso fácil y mucho espacio

Acceder a los asientos traseros es muy fácil porque las puertas se abren casi 90º y dejan mucho espacio para entrar y salir. La altura al suelo de los asientos es óptima, algo que por ejemplo las personas mayores pueden agradecer mucho. A estas personas en muchas ocasiones les cuesta agacharse para sentarse en una berlina, mucho más baja. Lo mejor de las plazas traseras es que el espacio para las piernas es ingente: a una persona de 1,83 m le queda más de un palmo hasta el asiento delantero.

Asiento delantero en el que también va conduciendo una persona alta. No hay queja tampoco a nivel de cabeza, porque el coche no tiene caída trasera: su forma es de caja. La plaza central tiene cinturón de tres puntos. Es estrecha si van sentadas dos personas a sus lados. Sólo en las puertas se pueden dejar objetos, no hay bolsa ni mesita tras los asientos delanteros. Hay dos anclajes ISOFIX para sillitas en las plazas laterales.

Facilidad de carga óptima

El maletero del Subaru Trezia es enorme en relación a su tamaño. Tiene 363 litros de capacidad, más que un Toyota Auris, por poner un ejemplo de otro segmento. El portón es muy grande y ello facilita la carga, con una boca baja y de forma 100% regular. El fondo del maletero es móvil: se puede enrasar con la boca de carga o dejar un poco más bajo para ganar unos litros extra. Los asientos se pueden abatir con unas palancas desde el maletero, una solución cómoda.

Con los asientos abatidos se consiguen 1.388 litros de superficie de carga completamente plana. El maletero está iluminado y tiene ganchos en los que colgar bolsas. Un problema es que no lleva rueda de repuesto, sólo un kit antipinchazos. Mañana seguimos con la dinámica y consumos del motor 1.4D turbodiésel de 90 CV.

En Diariomotor: Subaru Trezia, presentación y prueba en Madrid | Subaru Trezia, el pequeño monovolumen aterrizará este mes con un precio de 17.100 euros

Lee a continuación: Subaru Trezia, presentación y prueba en Madrid (II)