Citroën DS4 HDi 160 Sport, a prueba (I)

Sergio Álvarez  |  @sergioalvarez88  | 

La apuesta de Citroën por la línea DS se veía arriesgada cuando la marca lanzó en 2010 el DS3, pero con el tiempo, se ha revelado como un éxito. El aspecto chic con toques premium de los pequeños utilitarios franceses les ha granjeado acceso a un nicho de mercado rentable y en crecimiento. En 2011 Citroën lanzó el DS4, tras la buena acogida del prototipo DS4 High Rider Concept en el Salón de Ginebra del anterior año. La gama se ha completado hace escasos meses con la llegada del DS5.

No vamos a hablar del utilitario ni del extraño cruce entre monovolúmen y berlina. Hoy os vamos a hablar del Citroën DS4, que hemos probado a fondo para vosotros. En primer lugar nos planteamos una pregunta lógica: ¿qué es el Citroën DS4? Es un compacto con tintes premium, que trata de imprimirse una imagen coupé, pero que al mismo tiempo tiene una altura más elevada que sus rivales. No llega a ser un crossover, pues no se plantea que salga del asfalto, pero tampoco es un compacto al uso.

Queremos ir averiguando poco a poco de qué va el Citroën DS4 - que se basa de manera muy estrecha en el Citroën C4 - así que si os apetece, repasaremos todo lo que hemos vivido durante una semana a sus mandos. La unidad que probamos tenía un acabado Sport, y bajo el capó latía el motor diésel más potente de la gama, un 2.0 HDi de 163 CV, aunque su denominación comercial es HDi 160. A la hora de recoger la unidad de prensa en el centro de Madrid su odómetro marcaba unos 2.800 km.

Provocador, seductor y muy llamativo

Cuando la unidad apareció ante mis ojos quedé maravillado. Es una de las combinaciones más bonitas de llantas y color que se pueden elegir en la gama DS4. Aunque estamos cansado de verlo en fotos, el coche en vivo llama la atención de manera descarada. Aunque los lazos con el Citroën C4 son perceptibles, es un coche que está un paso por encima a todos los niveles. Y el nivel estético no iba a ser menos. Ya nos mira con pestañas LED una calandra satinada, trufada de rejilla tipo “nido de abeja”.

El capó está surcado por nervios y el paragolpes es bastante llamativo. Algunos podrían decir que tiene un frontal algo recargado, pero eso ya son valoraciones personales. De perfil nos llaman mucho la atención las llantas deportivas de 18 pulgadas que lleva nuestra unidad, que encajan muy bien con el color rojo metalizado de la carrocería. Los tiradores de las puertas traseras se ubican en el marco de la puerta, cuya forma emula a la de un coupé. Como veremos, un mal ejemplo de forma sobre función.

En todo caso, hay detalles que nos advierten que no estamos ante un Citroën cualquiera, sino ante un vehículo de la línea DS. Por ejemplo, el precioso logotipo, que aparece en el capó, en los pilares B y en la zaga, combinado con el emblema específico del modelo. La trasera es muy pintona, y parte de culpa la tienen unas ópticas LED con un preciosa huella lumínica. El colín de escape se oculta bajo el paragolpes, aunque unas formas cromadas en el paragolpes imitan la presencia de un doble escape.

Un habitáculo de mucha calidad con toques premium

Si un Citroën DS4 pretende rivalizar con los compactos premium, es indispensable que ofrezca un habitáculo de calidad. Al abrir la puerta ya empezamos a comprender que es uno de los Citroën mejor rematados de toda la historia de la marca. Para empezar, los asientos: enormes butacones de formas elaboradas, con ajuste eléctrico, masaje integrado y tapicería de cuero perforado. Son grandes, cómodos y además sujetan muy bien el cuerpo en curvas, sin resultar molestos en viajes largos.

Con las manos en el volante, veo que su diámetro es bastante grande, con un aro que no es fino. El ajuste es en altura y en profundidad. La postura final es natural, pero el aro me ocluye parte de la vista del velocímetro, que por suerte cuenta con un modo digital. A nivel de espacio no me siento constreñido a nivel de cabeza, pero el espacio para mi rodilla derecha podría ser algo mayor. La forma de la consola central no permite maravillas. Forma sobre función, como os decía.

Me ha gustado mucho el feeling general del habitáculo, se siente premium y tecnológico, que creo que es lo que Citroën buscaba cuando diseñó el DS4. La instrumentación es compartida con el C4, y me parece uno de los detalles más atractivos. Esferas profundas, retroiluminadas, con sólo un reloj analógico para el velocímetro. Los colores de fondo son personalizables e incluso podemos seleccionar el sonido que queremos que hagan los intermitentes. Es uno de los pocos coches que permiten detalles así.


Las calidades acompañan a un diseño muy orgánico. Los plásticos que recubren el salpicadero son blandos y pasan a ser duros en la consola central y sus partes bajas. No he encontrado rebarbas mal terminadas y sólo si nos fijamos en zonas recónditas encontraremos un menor mimo al detalle. Me parece especialmente bueno el acabado de la consola central, con un ajuste magnífico de los botones. Los tiradores metálicos de las puertas y el cromado de los aireadores contribuyen a un feeling premium.

Hablando de la consola central, aún estando algo recargada de botones, me parece que tiene una disposición adecuada, presidida por una pantalla TFT de 6 pulgadas para el sistema de infoentretenimiento. La palanca de cambios queda a mano, y a su lado está el accionador del freno de mano eléctrico. A la profusión de botones de la consola se une la profusión de botones del volante y de un panel ubicado a su izquierda desde el que se activan funciones como el asistente de búsqueda de aparcamiento.

A nivel práctico el Citroën DS4 me ha sorprendido para bien. La guantera es muy grande y profunda, las puertas tienen espacio suficiente para botellas de agua y en la consola central hay un hueco inferior ideal para cartera o móvil, en el que también encontramos la toma USB/aux del equipo de audio. Bajo el reposabrazos central – dicho sea, ajustable en extensión y altura – podemos encontrar otro hueco pequeño para dejar esos objetos personales que nos incomodan durante la conducción.

Plazas traseras complicadas

El capítulo de las plazas traseras en el Citroën DS4 es oscuro. En primer lugar, al abrir la puerta vemos que un enorme saliente a la altura de nuestro pecho emana del marco de la puerta. No está diseñado para empalarnos, pero es una exigencia de diseño desafortunada. El acceso a las plazas traseras es estrecho, dicho saliente es molesto y el hueco que queda para sentarnos es estrecho. No resulta especialmente cómodo sentarse en los asientos traseros, al menos a nivel de acceso.

Una vez estamos ya sentados, vemos que el espacio disponible para las piernas no es abundante. Es de hecho más escaso que en el Citroën C4. A nivel de cabeza viajamos con cierta holgura, pero tres personas tampoco van a ir demasiado cómodas en relación a su anchura. El reposabrazos central oculta una portezuela a través de la que se puede acceder al maletero. El mayor fallo es que las ventanillas traseras, por exigencias de diseño, son fijas y no se pueden bajar de ninguna manera.

Maletero

El Citroën DS4 tiene un maletero de 360 litros de capacidad, un cifra similar a la de su hermano el C4 y que no resulta especialmente llamativa en su segmento: está en la media exigible. El acceso al maletero es un poco elevado y tiene un pequeño salto entre la boca y el piso de carga. En cualquier caso, es un boca grande y regular, con una zona de almacenaje muy bien aprovechable. Si encargamos el equipo de audio Denon opcional perderemos unos 40 litros ya que el subwoofer ocupa parte del espacio.

La rueda de repuesto es tipo galleta y está ubicada bajo el piso de carga. Un detalle práctico que he encontrado en el Citroën DS4 y que nunca había visto es que la luz que ilumina el maletero es una linterna, que podemos extraer y usar cuando nos plazca, algo que vendrá muy bien en caso de que perdamos algo en una zona oscura o en nuestra propia plaza de garaje. Los retrovisores tienen luces de cortesía para el mismo motivo. El accionamiento del portón no es eléctrico.

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El DS4 es un compacto de cinco puertas, con una imagen exclusiva. Es parte de la línea DS de Citroën, y comparte muchos elementos con el Citroën C4. Es un alternativa a otros compactos premium. Está a la venta con motores diésel y gasolina de entre 100 CV y 200 CV.

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El DS4 es un compacto de cinco puertas, con una imagen exclusiva. Es parte de la línea DS de Citroën, y comparte muchos elementos con el Citroën C4. Es un alternativa a otros compactos premium. Está a la venta con motores diésel y gasolina de entre 100 CV y 200 CV.