Prueba de contacto con el Mercedes S350 Bluetec: la referencia mundial del lujo, convence

 |  @davidgartes  | 

Este coche define el lujo al más alto nivel y cada vez que sale una nueva versión, su segmento eleva el listón

Cuando te dedicas a probar coches acabas subiendo el listón de tus expectativas poco a poco. Algunos coches te gustan más, otros menos, pero es cada vez más difícil que un coche te impresione realmente. A pesar del brevísimo espacio de tiempo en el que pude disfrutarlo, el Mercedes Clase S es uno de los pocos coches que me han impresionado en los últimos tiempos. Y mucho.

Este coche pretende ser la esencia del lujo. Más aún, este coche define el lujo al más alto nivel y cada vez que sale una nueva versión su segmento eleva el listón, dando una vuelta de tuerca tecnológica a la industria automovilística. Después de conducirlo, creo que el pretendido “mejor coche del mundo” podría ser, tal vez, el coche más completo que he tenido ocasión de probar.

Cuando te subes a un coche que dice de sí mismo ser el mejor del mundo, la curiosidad es la sensación que te acompaña con mayor intensidad. En esta última generación del Mercedes Clase S ha tenido lugar una nueva revolución tecnológica, centrada en los automatismos y en las ayudas al conductor, pero da la sensación de que un automóvil de lujo, una vez que alcanza un nivel de amplitud, comodidad y silencio de marcha tampoco tendrá mucho más que ofrecer.

Veamos si esto es así de sencillo, o tal vez un poco más complicado.

Mercedes Clase S: diseño exterior e interior

El Clase S es un coche elegante, pero también relativamente discreto. Sus líneas son ahora más fluidas que nunca y su filosofía estética parece haber cambiado poco a poco de referencia. Manteniendo el clasicismo que parece irrenunciable en esta categoría de representación, cierta fluidez se abre paso dando lugar a un coche más ligero y visualmente más pequeño que sus antecesores.

A la hora de diseñar un coche de 5 metros de longitud, la obsesión es que no parezca un barco, sino algo que puede moverse con agilidad.

La calandra clásica no sólo reina, también gobierna en la proa del coche

Quizás la parte frontal sea el punto en el que menos cambios han tenido lugar, y la calandra clásica no sólo reina, también gobierna en la proa del coche. Mientras que en el resto de la gama la estrella ha ido bajando al centro del radiador al mismo ritmo al que los diferentes modelos se iban dinamizando, el Clase S permanece fiel a sus orígenes y la estrella sigue coronando la calandra.


Esa estrella de Mercedes cumple también la función de informar al conductor de una forma más intuitiva acerca de dónde termina el inmenso capó. Al volante, proporciona una sensación visual que nos recuerda en todo momento el tamaño del coche que pilotamos, lo que en este caso parece una sensación buscada como recordatorio del lujo que estamos disfrutando. El nuevo perfil descendente de Mercedes está presente en el lateral, mientras que la zaga me recuerda a los extintos Maybach.

El cuadro de instrumentos analógico ha sido remplazado por una inmensa pantalla en la que se representa un cuadro… analógico

La magia del coche, sin embargo, está en el interior. La amplitud, los colores, los materiales, las formas, los ajustes… todo en el interior conforma un espacio agradable, habitable y coherente. El cuadro de instrumentos analógico ha sido remplazado por una inmensa pantalla en la que se representa un cuadro… analógico. Junto a esta gran pantalla que se encuentra justo detrás del volante, otra de similares dimensiones preside la zona central del salpicadero, creando entre las dos una sensación de continuidad.


Un pasajero central quedaría algo marginado a pesar del espacio disponible. Tres son multitud, en este caso.

Para integrar estos avances tecnológicos en un coche tan clásico, se ha optado por colores mate y fondos oscuros, de forma que las pantallas forman parte del conjunto con toda naturalidad. El salpicadero tiene una forma curva que se prolonga hacia las puertas y genera una agradable sensación envolvente y acogedora. No hay un exceso de botones, por otra parte, sino sólo los esenciales en una discreta fila cromada en el centro.

Para todo lo demás, Mercedes emplea (al igual que sus rivales alemanes) una rueda en la consola central que, mediante giro y pulsación, va navegando por menús profusamente ilustrados en la pantalla central. Es imposible que el bosque de opciones sea sencillo, porque son muchas, pero la interfaz es agradable y clara, permitiendo una interacción bastante intuitiva. El hecho de que se trate de una rueda facilita su utilización con el coche en movimiento.


En las plazas traseras encontramos las mismas regulaciones eléctricas para los butacones de los laterales que existen también en los asientos delanteros. Un pasajero central quedaría algo marginado a pesar del espacio disponible, porque la forma y reglajes de los asientos traseros, combinados con el túnel central invitan a disfrutarlos como máximo en pareja. Tres son multitud, en este caso.

Mercedes Clase S: comportamiento y confort

Ponemos el coche en movimiento y el mundo empieza a fluir por debajo de nosotros

Hasta aquí todo transcurre según el guión, pero lo más interesante está por llegar. Arrancamos y un lejano rumor, carente por completo de vibraciones nos confirma que el motor se ha puesto en marcha. Ponemos el coche en movimiento y el mundo empieza a fluir por debajo de nosotros. Las imágenes que llegan a través de la amplia superficie acristalada nos indican que avanzamos, pero no hay vibraciones, apenas un lejano zumbido del motor y ninguna rugosidad del asfalto llega a nosotros.

El efecto “alfombra voladora” sigue funcionando a la perfección. Este coche es comodísimo

La unidad probada, un S350 Bluetec es el modelo básico de la gama, en carrocería corta. No es más que la versión de acceso, con un precio de 91.900 € y cuenta con el sistema de amortiguación adaptativo neumático AIRMATIC, que se puede regular en los modos Sport y Comfort, resultando ambos altamente confortables. Ni siquiera incorpora el novísimo sistema ROAD SURFACE SCAN, una cámara estereoscópica que lee la superficie de la carretera delante del coche y prepara la suspensión de cada rueda para superar cada arruga del asfalto de acuerdo con sus dimensiones exactas.

Pues bien, decíamos que sin ese sistema que iría asociado al tren de rodaje MAGIC BODY CONTROL, y simplemente con la suspensión básica, el coche vuela sobre un colchón de aire. Para comprobarlo de modo fehaciente, buscamos una carretera en las peores condiciones posibles, con el asfalto completamente roto para circular sobre ella y ver lo que pasa. Y lo que pasa es que el efecto “alfombra voladora” sigue funcionando a la perfección. Este coche es comodísimo.

Todo lo que hago con los pedales y el volante se “sumerge” en la tecnología del coche y me lo devuelve suavizado y controlado

Cabría pensar que tras esa capacidad de absorción nos vamos a encontrar con un coche torpe, de inercias mal controladas, pero de nuevo la tecnología nos sorprende con un comportamiento impecable. Acelero, buscando el nervio del motor y la sensación en curva y me encuentro con un empuje constante y progresivo de la nave hacia delante con total decisión y sin perder suavidad, al tiempo que mantengo una sensación de control y, más que control, seguridad total al volante.

El Clase S no cabecea y apenas se inclina lo mínimo en las curvas, a pesar de aplicar un ritmo decidido y buscarle un poco las cosquillas. Todo lo que hago con los pedales y el volante se “sumerge” en la tecnología del coche y me lo devuelve suavizado y controlado. Entre lo que hace el conductor y lo que sucede finalmente hay un proceso de elaboración, como si un intermediario se encargase de interpretar nuestras órdenes, más que de ejecutarlas.

En este coche el software ha llegado a un punto en el que es perceptible como una presencia real

En este coche el software ha llegado a un punto en el que es perceptible como una presencia real. No en el sentido en el que el ABS salta y hace vibrar el pedal de freno en cualquier coche, sino como una especie de segundo conductor entre el piloto y la máquina.

Un acelerón brusco se transforma en un suave kick-down del cambio y un empuje contundente, aunque gradual. Un volantazo se traduce en un giro repentino, pero el coche apenas se inclina y al mismo tiempo sigue absorbiendo las irregularidades del terreno con la misma eficacia.

Un input violento se traduce en una acción más suave y controlada, porque todo se amortigua de alguna manera en el colchón tecnológico que nos rodea y nos protege.

Sólo entrando como un loco en una glorieta amplia y vacía, al doble de velocidad a la que cualquier ser humano en su sano juicio lo haría, logro descolocar por un instante la masa del coche, que aún así se recompone tras un leve deslizamiento de ambos ejes. Las leyes de la física siguen funcionando allá fuera…

Conclusiones

A partir de ahora esta será mi nueva referencia en comodidad dentro de un medio de transporte

El Mercedes Clase S siempre ha sido una referencia en el segmento de máximo lujo y no seré yo quien venga a descubrirlo ahora.

Dicho esto, es con esa altísima expectativa es con la que tiene que luchar cada nueva generación. Por esa razón, porque me esperaba todo de este coche y me ha dado más, es por lo que me ha impresionado realmente. Tras probar la versión básica con la suspensión de serie, sé que a partir de ahora esta será mi nueva referencia en comodidad dentro de un medio de transporte.

El estilo señorial del coche (que personalmente no me va nada) su calandra frontal más clásica que el Partenón o la sensación permanente de que estás conduciendo el coche del Presidente de tu empresa (aunque tu empresa no tenga Presidente) son detalles que se quedan en la anécdota cuando compruebas con tus propios sentidos lo que este coche es capaz de hacer para vigilar, proteger, controlar y mimar todo lo que sucede entre sus ocupantes y el mundanal ruido del exterior.

Si a la versión básica con un V6 diésel de sólo 258 CV y en carrocería corta corta le sobra espacio, le sobra empuje, le sobra equipamiento y le sobra confort, no quiero ni pensar lo que puede ser llevar un gasolina con algunos cilindros y caballos más y esa suspensión predictiva que todavía va un paso más allá en prestaciones, confort y control del vehículo.

Realmente, ¿se puede ir aún un paso más allá?

En Diariomotor: Nuevo Mercedes Clase S: nos subimos a bordo ¿Evolución o revolución? | Audi A8 4.2 TDI, a prueba: así es el buque insignia de Audi

Lee a continuación: Mercedes S 65 AMG: 630 caballos de lujo

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  • woooooooooooooooooooo demasiado elegante!

  • Patek

    Precioso. Gracias a estas fotos se puede admirar el equilibrio de la versión corta que remarca las proporciones aristocráticas de la propulsión trasera y su frontal estilizado con voladizo corto, pues la práctica totalidad de las fotos hasta ahora mostraban versiones de batalla larga. La combinación de colores resulta curiosa por atípica pero agradable. No olvidemos que esta versión dejará de ser el acceso en breve con la comercialización del S300 Hybrid de cuatro cilindros.

  • Jorge

    “Mientras que en el resto de la gama la estrella ha ido bajando al centro del radiador al mismo ritmo al que los diferentes modelos se iban dinamizando, el Clase S permanece fiel a sus orígenes y la estrella sigue coronando la calandra.” Y espero que siga así por los siglos de los siglos…

  • Alejandro

    Los coches serán la polla, pero qué mal funciona la página de Mercedes. Después de leer el artículo voy a la página y en Chrome siempre tiene fallos…

  • Alberto Piqueras Ramos

    Se ve como una estupenda berlina de representación, muy buen nivel por cualquiera de los items que acompañan la carrocería y la dinámica de esta auto. Me parece que para ser la entrada al modelo, el precio es excesivamente alto. Las ventas dirán cual es el nicho que tiene este modelo.

    Saludos.