Sucedió hace 20 años: el Volvo 850 Estate y el sentido de la carrocería familiar en carreras de turismos

 |  @davidvillarreal  | 

Sucedía hace exactamente 20 años. Volvo había anunciado su regreso a la competición, su debut en el campeonato británico de turismos el BTCC. Cuando todos esperaban un sedán de carreras, que hubiera sido lo lógico para plantar cara a los Alfa 155, Renault Laguna, Ford Mondeo, y otras berlinas de la época, Volvo sorprendía a propios y extraños con un familiar de carreras, un Volvo 850 Estate que provocó la sorna de unos pocos, que creyeron que se trataba de una broma, y el desconcierto, incluso, de sus propios pilotos. Uno de ellos, Rickard Rydell, reconoció que de haberlo sabido el día que firmó su fichaje, probablemente no hubiera entrado en el equipo Volvo.

Pero aquel experimento resultó tan gratificante como interesante. El Volvo 850 Estate desarrollado junto con Tom Walkinshaw Racing, que hasta la fecha había sido el gran enemigo de Volvo en el campeonato europeo, formaba parte de un ambicioso proyecto que pretendía alcanzar victorias y títulos en el BTCC en los años venideros. Aquella primera temporada se planteó como un ejercicio de preparación.

La carrocería familiar suponía una ventaja aerodinámica importante, superior incluso al handicap del incremento del peso y la elevación del centro de gravedad.

¿Y por qué un familiar? La idea de un deportivo familiar es bastante atípica, si me lo permiten, incluso radical, ya sea en deportivos de calle o en coches de competición, salvo honrosas excepciones. Elevar el centro de gravedad con una carrocería de estas proporciones y aumentar el peso descolgado tras el eje trasero, no solo era arriesgado, sino que iba en contra de los principios de la dinámica que imperan en este tipo de carreras.

Pero Volvo había encontrado en el 850 Estate un as en la manga aún más significativo que el handicap de su peso, los beneficios aerodinámicos que aportaba una carrocería de tipo ranchera. Según sus cálculos, la ventaja aerodinámica que obtendrían sería suficiente como para compensar sus defectos y obtener un pequeño plus frente a sus rivales, que se mantuvieron fieles a su carrocería sedán.

Pero, tal y como aún sigue reconociendo Volvo, la mejor virtud del Volvo 850 Estate era su capacidad para atraer miradas y lo sugerente que resultaba para sus clientes, para sus productos de calle, ver un familiar compitiendo entre berlinas. De hecho, algún que otro rival haría público el descontento que le generaba que su coche tuviera que vérselas con un 850 Estate. Y no por temor a esa ventaja de Volvo, sino por la imagen transmitida.

Al perfeccionar su aerodinámica con un alerón un año más tarde, las berlinas hicieron que la carrocería familiar no tuviera sentido y Volvo tuvo que cambiar de coche, a un 850 sedán.

La mejor posición del Volvo 850 Estate en carrera fue un quinto, así como un tercer puesto en clasificación. Al final de la temporada, el piloto mejor clasificado de Volvo fue el joven Rydell, en la decimocuarta posición. Y aún así, el de Volvo fue sin duda alguna el campeón de aquel año por repercusión en los medios, el coche más comentado y el objetivo de todos los flashes.

Pero, estarás conmigo, que a las carreras se acude para ganar, no para que hablen de ti. El resultado del Volvo 850 Estate, en cualquier caso, se consideró todo un éxito de la propuesta de Volvo. Sobre todo si tenemos en cuenta que aquel año era de preparación y que cuando sus pilotos llegaron a la primera carrera aún no habían tenido ocasión de probar el coche en circuito. Las victorias, que seguro hubieran llegado, se esperaban para el siguiente año.

En 1995, la organización permitió el uso de un alerón trasero que aumentase el downforce de aquellas berlinas. Y con aquel cambio en la normativa, el familiar de Volvo perdía todo sentido, puesto que la ventaja que había ostentado el año anterior ya no era tal frente a berlinas con una aerodinámica perfeccionada. En su segundo año, y ya con un Volvo 850 de carrocería berlina, los suecos firmarían seis victorias y doce pole position. En 1997 sustituirían su coches de carreras por un S40. Y, un año más tarde, Rickard Rydell se anotaba el campeonato de 1998.

Fuente: Volvo
En Diariomotor: El Honda Civic Tourer se viste de carreras: correrá en 2014 en el BTCC

Y 20 años después, este Honda Civic Tourer intenta repetir la historia del Volvo. El japonés ya puede presumir del mérito de haber sido el primer familiar en ganar en el BTCC.

Lee a continuación: Formula E: Diariomotor acude al arranque del gran experimento tecnológico

Ver todos los comentarios 8
  • .Motorhome.

    Que buenas son las carreras del BTCC, el campeonato ingles goza incluso de mas salud que el WTCC.

    Lastima que no haya forma de ver estos campeonatos en abierto, porque aquí si que se compite “mano a mano”.

  • jairo87

    Llamativo y singular.
    Quién pudiese disfrutar ahora de un 850 Sw T5 R. “el Natillas”
    Una sinfonía de motor y su alta fiabilidad demostrada que aún siguió usando hasta hace poco Ford en sus modelos más deportivos (ej: Ford Focus ST/RS MKII)

  • Henry the best

    Feo con ganas pero muy llamativo al ser tan largo !!!

  • Marta

    El Civic de la ultima foto esta ardiendo?? O.O

    • Vitinen

      No, ese agujero se llama escape y por el sale fuego en los coches de carreras.

      • Walter Röhrl

        Producido este por el solapamiento.
        Ya que nos ponemos, se explica todo. ;)

        • Marta

          aaaa vale jajaja ahora he quedado como una tonta!! jajajaja

          • Vitinen

            Nada, tranquila, aqui se entra para aprender de coches.De todas formas conteste en plan un poco de broma!!
            Un saludo.