Tu próximo coche hablará con otros coches. ¿Pero hablarán en el mismo idioma?

David Villarreal  |  @davidvillarreal  | 

¿Cuál será el primer coche conectado en el mercado? Buena pregunta. Fijaos que, cuando hablamos de coche conectado, nos referimos a algo más que un coche que pueda enviar tuits desde su equipo de entretenimiento. El coche conectado es equivalente a un coche que hablará con otros coches, a lo que denominamos comunicación coche-a-coche (C2C). De manera que su utilidad, y su interés, dependerá en gran medida de que existan otros muchos coches conectados. Imaginaos a los pioneros de internet. ARPANET se convirtió en los sesenta en una red muy efectiva para el Departamento de Defensa de los Estados Unidos. Pero aunque fueras un afortunado, y pudieras acceder a aquella red, no podías utilizarla para hablar con tus amigos, ni podrías informarte de la actualidad del motor sin bajar al kiosco. ¿Qué sucederá entonces con estos pioneros del coche conectado?

La verdadera comunicación coche a coche, que vaya más allá de los servicios en línea que ya vemos en la mayoría de turismos modernos, aún plantea retos realmente interesantes, como el que nos ocupa.

En Europa todo apunta a que la marca pionera en coches conectados pueda ser Mercedes-Benz, y la nueva generación del Mercedes Clase E (ver las 9 tecnologías más innovadoras del Clase E 2017). En Estados Unidos parece que el Cadillac CTS (Mashable) se anotará ese tanto.

En cualquier caso, aún es difícil pronosticar quién será la primera marca en dar ese gran paso.

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Aunque Mercedes-Benz aún no ha proporcionado muchos detalles al respecto, parece que la comunicación del nuevo Clase E irá enfocada sobre todo a la seguridad y el tráfico, a proporcionar información en tiempo real entre usuarios. De manera que si otro usuario de un Clase E se encuentra con un atasco, o un accidente, nuestro Clase E reciba inmediatamente esa información y nos invite a actuar en consecuencia, por ejemplo buscando una ruta alternativa. Las posibilidades del coche conectado son infinitas. Volvo ha imaginado incluso bicicletas conectadas, para evitar atropellos. Ford ya estudia cómo garantizar que sus coches estén permanentemente conectados, incluso en túneles sin conexión de datos, de telefonía, ni vía satélite.

El problema está en que la funcionalidad de estos pioneros en la comunicación coche a coche dependerá en buena parte de la cantidad de vehículos con los que se puedan comunicar. Además de los protocolos de comunicación en internet, un verdadero coche conectado tendrá que hacer uso de un protocolo de comunicación inalámbrico directo con otros coches conectados, y con la infraestructura que se encuentre a su alrededor. Es un escollo salvable mediante protocolos estándar. Pero el problema para los pioneros sigue siendo el mismo, ¿no habrá que esperar unos años para que su tecnología despegue, en tanto se estandarice en otros muchos modelos?

Siendo optimistas, cabe la posibilidad de que marcas como Cadillac y Mercedes no sean las únicas que se apresuren a lanzar la comunicación coche a coche en sus modelos. O que incluso Cadillac y Mercedes compartan esta tecnología con marcas hermanadas generalistas. Opel, con su tecnología OnStar recién llegada a Europa, pretende convertirse en el abanderado de la comunicación coche a coche. Nissan y Renault también podrían hacer lo propio con Mercedes-Benz, aunque hasta ahora sus vínculos fueran más enfocados a motores, transmisiones y plataformas.

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