Historias del Dakar: una moneda que decide entre el maestro de los circuitos y el de los rallyes

 |  @fernischumi  | 

El Dakar roza sus 40 años de vida y durante estas casi cuatro décadas ha dejado muchas anécdotas y muy buenas. Durante estos días vamos a tratar de repasar algunas de las más sorprendentes y divertidas. Empezamos posiblemente con una de las que nos muestra el carácter de esta carrera, capaz de decidir el ganador de una de sus ediciones entre dos pilotos superclase con la simple acción de lanzar una moneda al aire.

En este caso estamos hablando del París – Dakar de 1989 donde Peugeot, acostumbrada a formar equipos de ensueño se encontró con sus dos pilotos, Ari Vatanen y Jacky Ickx, peleando por ganar un Dakar. Sabedor de la ambición de estas dos bestias de los circuitos y de los rallyes Jean Todt tomó una decisión salomónica: tirar una moneda de 10 francos al aire para decidir quién sería el beneficiario de las órdenes de equipo. Y es que todos los allí presentes aseguraban que la situación entre ambos pilotos se había puesto muy tensa.

Tanto Ickx (con un Mercedes Clase G) como Vatanen (dos ediciones antes) ya sabían lo que era el sabor de ganar un Dakar, por lo que ambos partían en igualdad de condiciones. La diosa fortuna hizo que la moneda cayera de del lado del finlandés que conseguía su primer triunfo al volante del Peugeot 405 T16 después de que en 1988 también fuera el principal favorito a estrenar con victoria pero le robaron el coche en Bamako, la capital de Mali y no le fue devuelto hasta unas horas después, cuando el escandinavo ganador del WRC en 1981 ya estaba descalificado.

121 - Paris Dakar 1989. Peugeot 405 Turbo 16. ArrivŽe ˆ Dakar.

La decisión de Jean Todt no gustó a Ickx, el cual incluso se llegó a poner líder en la penúltima etapa, cuando Vatanen se equivocaba de camino junto a su copiloto y Jacky se daba cuenta del error. En aquellos momentos se daba la precuela del Multi 21 que años después viviríamos entre Mark Webber y Sebastian Vettel. Vatanen acusó a Ickx de no respetar las órdenes de equipo, mientras que el copiloto del belga aseguraba que habían ido lo más lento posible.

La última etapa, con tan sólo 61 kilómetros contra el crono obligaba a Ickx a tomar una decisión. En este caso fue la de detenerse y esperar a que Vatanen, que salía dos minutos detrás de él en el recorrido, le pasara y por tanto se neutralizara la ventaja de 20 segundos que Jacky ostentaba en la clasificación. Lo hizo claramente, completamente detenido en mitad de la pista para que no hubiera duda de que estaba respetando las directrices internas del equipo. Algunos comisarios deportivos quisieron quitarle la victoria a Peugeot, por una polémica similar a la que vimos en el GP de Austria entre Schumacher y Barrichello, sin embargo, Vatanen volvió a elevar el vaso de leche al cielo de Dakar, mientras que Ickx, obligado prácticamente por el locutor de la ceremonia final, subía al podio pero se negaba a estrechar la mano a Vatanen y ni siquiera descorchaba la botella de champán. La relación con la firma del león se había roto, aunque volvería posteriormente con Citroën.

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  • Txesz

    No me hubiese gustado estar en la piel de Todt. Sabiendo que tienes el mejor equipo posible, tanto a nivel humano como, sobre todo, a nivel técnico, tienes la obligación de conseguir un doblete.

    Y si das rienda suelta a los pilotos sabes que en la lucha fraticida puede morir alguno, que ya sería malo (“mira, tanto como tienen y sólo acaba uno de ellos”) o incluso los dos, y hacer así un ridículo espantoso.

  • angeluam

    Es brutal la lo Ickx, manejaba y ganaba con cualquier cosa, ese tipo pilotos me parece que no lo volveremos a ver, lástima que el mundial de F1/sele ezcurruo un par de veces, de haberlos ganada la mayoría dira nnquebes el mejor de de la historia o de los.mejores

  • Glemt

    sin ordenes de equipo, y sin mediar desastre d eñpor medio, hubiera ganado Ickx, ya que tenía el sarten por el mango y un aparente dominio de la situacion (por poca que sea la diferencia en tiempo)

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