Control Stop. Sébastien Ogier se quedó sin margen ante la evolución continua de Toyota

 |  @fernischumi  | 

Cuatro rallyes para llegar al final. En total 120 puntos en juego para que podamos certificar quién es el campeón de esta loca temporada 2019 del Mundial de Rallyes y seguramente una de las situaciones menos habituales desde la última década. Acostumbrados al dominio ejercido por los pilotos franceses durante los últimos 15 años, tan solo Thierry Neuville o Mikko Hirvonen habían sido capaces de hacer tambalear seriamente los reinados de Ogier y Loeb. Ahora Ott Tänak disfruta de un rally de margen sobre sus dos perseguidores, precisamente cuando llegamos a una de las fases que resultaron clave durante la campaña de 2018 llevando al estonio a ceder unos puntos muy importantes tanto en Gales como en España cuando llegó a ser líder de ambas pruebas.

Lo cierto es que la sensación es ligeramente distinta a la vivida hace 12 meses. Ahora la posición de fuerza es para Tänak y Toyota, los cuales han dejado de contar con el factor “Underdog” que les permitió llegar a batallar por el campeonato prácticamente salidos de la nada después de la racha de tres victorias consecutivas. Ahora, con cinco triunfos, cuatro de ellos en los últimos cinco rallyes, Ott es consciente de que está ante su mejor opción de salir campeón contando con un colchón de puntos de más de un rally de ventaja y con una montura competitiva en todos los terrenos.

La victoria en Alemania fue más ajustada que en otras ocasiones, incluso con cierta incertidumbre después de que el Yaris WRC de Tänak empezara a experimentar problemas con los frenos a su llegada a la penúltima especial. Incluso habiendo conseguido el triunfo, Ott se mostraba algo contrariado por no poder pelear por los puntos de la Power Stage y además no poder completar otro rally ‘limpio’ de problemas en su montura. Dónde no hay lugar a dudas es en el trabajo desarrollado por los hombres de Tommi Mäkinen para solventar todos los fallos que han ido saliendo durante los últimos meses, comenzando con los quebraderos de cabeza del alternador, seguido por el estreno del nuevo alerón y las llantas suministradas por OZ de renovado diseño.

Y es que precisamente esa ha sido una de las claves del fin de semana: los pinchazos. Toyota comenzaba el año sufriendo múltiples pinchazos, tanto en Monte-Carlo como en Córcega, por lo que los pilotos solicitaban en sus declaraciones públicas llantas más resistentes. Ahora, siete meses después, los tres Toyota Yaris WRC oficiales terminaban en las tres primeras posiciones después de esquivar cada uno de los baches y piedras que conformaban el Panzerplatte. Los nuevos radios reforzados hicieron su labor, algo que la firma nipona no ha dudado en destacar tras el rally como una de las razones que les llevó a conseguir su primer triplete en esta nueva era del Mundial.

La sección militar del Baumholder estaba llamada a marcar diferencias. Casi como si fuera una despedida, el famoso tramo estaba decidido no solo a elegir el ganador, sino también a dar un golpe en el Mundial. El desastroso estado de las carreteras llevó a que los pinchazos se sucedieran, despertando la ira de hombres experimentados como Mads Ostberg o Jan Kopecký, y llevando a que Sébastien Ogier y Thierry Neuville dilapidaran sus resultados del fin de semana al mismo ritmo que las ruedas de compuesto duro se desinflaban.

Mientras que el belga había competido durante todo el fin de semana con Ott Tänak por la victoria prácticamente a la décima, el estado anímico de Sébastien Ogier se veía seriamente afectado tras verse incapaz de estar en los mismos tiempos que sus dos rivales. A 40 puntos de Tänak en la general y con cuatro pruebas por delante, el francés ya no depende de sí mismo y las últimas soluciones dadas por Citroën Racing para el C3 WRC no han terminado de solventar los problemas crónicos del coche, mientras que la nueva geometría del eje delantero no llegó a dar respuesta a los problemas de equilibrio.

La situación de Ogier e Ingrassia es quizás la más delicada de los últimos años. Si bien en 2018 también se llegaba a las últimas tres citas del año con la dinámica positiva de Toyota, la pareja seis veces Campeona del Mundo de Rallyes contaba con un vehículo que le permitía pelear en cada prueba. Ahora la dura realidad para los competidores de Citroën es que no consiguen la victoria desde México y que no suben al segundo escalón del podio desde Chile. Aunque quizás lo más preocupante para el de Gap es que después de una serie de cinco cajones consecutivos, Seb no ha saboreado el champán en las últimas tres carreras. Demoledor.

Obviamente Ogier siempre ha sido capaz de salvar todas las bolas de partido que se le han presentado en contra a pesar de que han sido más bien pocas. Ahora los datos reflejan que necesita algo más que su brillante rendimiento deportivo y su inteligencia para poder llegar a Australia con opciones de lograr su séptimo título intercontinental. Se equivocarían en Citroën si piensan que únicamente el Panzerplatte les ganó la partida este fin de semana.

Dani Sordo mereció mucho más:

En cuanto a los pilotos fuera de los tres tenores, la quinta plaza de Dani Sordo brilla mucho menos que el resultado del que hubiera sido merecedor el cántabro. Los problemas con la caja de cambios el viernes le descargó de presión al vencedor del Rallye de Alemania de 2013 y sus tiempos demostraron que no estaba únicamente con velocidad para terminar en el podio. Al igual que ya ocurriera en México o Portugal, la fiabilidad le pasó factura al cántabro, e indirectamente evidenció que Mikkelsen sigue falto de ritmo sobre el asfalto ante la decisión de quién debe ir o no al próximo Rally de Catalunya en una prueba que puede ser vital para el desarrollo del título de constructores.

La cara negativa en este caso fue de nuevo para dos de los jovenes finlandeses llamados a tomar el relevo inmediato de Jari-Matti Latvala. Al abandono de Teemu Suninen por problemas eléctricos en su Ford Fiesta WRC hay que sumar el fin de semana poco competitivo de Lappi. M-Sport completó su aciago fin de semana con un Gus Greensmith que todavía no ha logrado completar un rally sin visitar los árboles, mientras que para Takamoto Katsuta, lo poco que se pudo concluir es que todavía tiene un largo camino por desarrollarse como piloto de la máxima categoría.

En WRC2, además de la debacle de los Polo franceses que dio la victoria a los Fabia alemanes, resultó especialmente llamativo cómo Jan Kopecký reprochó en más de una ocasión los riesgos que estaba tomando Kalle Rovanperä durante el viernes. Le pasaron factura finalmente el sábado por la mañana, con el finlandés asegurando que debía en ocasiones busca los límites y encontrarlos en el que sin duda es uno de los efectos colaterales de haber estado compitiendo parte de la temporada ‘con fantasmas’ debido a la limitada aceptación que ha tenido la categoría WRC2 Pro. Aquí, los Volkswagen privados de Lefebvre y Ciamin presionaron y Kalle rompió su racha de resultados. Parece que todavía tiene algo más por aprender, aunque su manager crea que ya ha quemado esta etapa.

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