Xpeng acaba de dar un paso importante en su particular carrera del robotaxi. El fabricante chino ha iniciado la producción en serie de su primer taxi autónomo, un modelo desarrollado sobre la plataforma del Xpeng GX y diseñado para conducción autónoma de nivel 4, y lo está fabricando como un coche más.
Mientras Tesla todavía lucha por escalar su Cybercab, Xpeng acaba de adelantarle por la derecha con algo parecido en el fondo, pero muy diferente en la forma. La compañía china lo presenta como el primer robotaxi de producción desarrollado íntegramente en China con tecnología propia. Más allá del autobombo, hay varias cosas destacables: su tecnología y el hecho de estar fabricándolo en serie a partir de un coche convencional, con lo que eso implica.
Xpeng «copia» la idea de Tesla de no usar LiDAR
El robotaxi de Xpeng no utiliza LiDAR ni mapas de alta definición, confiando en la visión mediante cámaras, de manera similar a lo que hace Tesla. Es decir, el coche entiende el entorno a partir de cámaras e inteligencia artificial, sin depender de una cartografía extremadamente detallada ni de sensores láser (LiDAR) que son bastante caros.
Con este sistema de «visión pura» y el uso de cuatro chips Turing desarrollados por la propia marca, con 3.000 TOPS de capacidad de cálculo, Xpeng dice que reduce latencia y tiene mejor capacidad de adaptarse a diferentes ciudades.
Prescindir del LiDAR elimina una capa de redundancia que muchos fabricantes -especialmente en China- consideran clave para la conducción autónoma en entornos urbanos complicados. De hecho, muchos fabricantes utilizan LiDAR incluso para la conducción semiautónoma. Pero si funciona, un sistema basado en cámaras es más barato y más fácil de desplegar a gran escala.
Una solución aparentemente brillante para abaratar la tecnología
Ahí está la otra clave. Xpeng no ha querido hacer un vehículo autónomo desarrollado desde cero y difícil de escalar, como sí ha hecho Tesla, sino que ha empezado por una arquitectura que ya tiene: el Xpeng GX. Un SUV enorme que es una especie de clon chino del Range Rover -en cuanto a diseño-, sobre el cual está basado el taxi autónomo.
A simple vista, el GX normal y el robotaxi parecen el mismo coche. Utilizan la misma arquitectura, componentes, parte del software, etcétera… Y como se fabrican en la misma línea de producción, tanto el coste de desarrollo como de producción es muy inferior comparado con un robotaxi diseñado desde cero. A partir de aquí, escalarlo y abaratarlo es mucho más fácil.
Está preparado para conducción autónoma de nivel 4 y empezará a las primeras pruebas en la segunda mitad de este mismo año. Inicialmente tendrá un supervisor humano, pero el objetivo de Xpeng es retirar la supervisión humana a comienzos de 2027, dejando que el coche trabaje de manera absolutamente autónoma.
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