Prueba del Kia Optima Sportswagon: recuperando la esperanza en los vehículos familiares

 |  @davidvillarreal  | 

Son malos tiempos para el sedán y los familiares derivados de estos, y en general para todo aquello que no sea un SUV, o tenga aspecto de SUV. Y es por eso que basta volvernos a poner a los mandos de un vehículo familiar, como el Kia que trataremos en esta prueba del Kia Optima Sportswagon, para reconciliarnos con un segmento olvidado que aún tiene mucho que aportar a cualquiera que esté decidiendo la compra de un coche cómodo, pero sobre todo espacioso. En un terreno dominado por un grupo selecto de productos y marcas generalistas, pero sobre todo las premium alemanas, la versión familiar del Kia Optima afronta el reto sin complejos, y ofreciendo una propuesta sólida y muy competitiva en cuanto a su relación entre calidad, equipamiento y precio. Su competencia más feroz la encontraremos en las versiones familiares del Volkswagen Passat, el Opel Insignia o el Renault Talismán.

A pesar de todo, desde Kia son optimistas. Actualmente el Kia Optima representa una fracción mínima de las ventas totales de Kia en España, de las cuales uno de cada dos coches son un SUV. España no es país para familiares, o al menos no lo era, aunque recientemente hemos visto casos de éxito notables como el de la versión familiar del León, el SEAT León ST. El Kia Optima sigue posicionándose un peldaño por encima, el del familiar derivado de un sedán, próximo a los 5 metros de longitud (exactamente 4,855 metros). Aún así, Kia confía en el hecho de que en esta categoría los familiares supongan dos tercios de las ventas totales, dejando el tercio restante al sedán de tres cuerpos.

Arrancando desde los 23.645€ (con promoción de 7.535€ incluida y financiación), con motor diésel, el Kia Optima Sportswagon es una alternativa muy sugerente. Aunque su interés aumenta, sobre todo, cuando optamos por líneas de equipamiento más altas y, lógicamente, caras.

El que ves en estas imágenes no es un Kia Optima Sportswagon de serie, sino una versión GT Line. El Kia Optima Sportswagon ya goza de una apariencia muy atractiva, gracias a un frontal con personalidad, consecuencia de su parrilla en forma de nariz de tigre, y una trasera sugerente, y con carácter, gracias a detalles como la caída del techo – que cuenta con barras cromadas de serie – y al diseño de la línea lateral acristalada elevando la cintura hasta la zaga.

La línea GT Line no hace otra cosa que acentuar aún más los rasgos del Kia Optima Sportswagon, confiriéndole un aspecto más deportivo, pero también un extra de equipamiento. Pensemos que la línea GT Line supone 1.750€ adicionales con respecto al acabado inmediatamente inferior, el Drive, y 6.950€ con respecto al Sportswagon más económico, el Concept.

Gracias, de nuevo, a su línea GT Line, este Sportswagon viene equipado con un parachoques delantero más deportivo con entradas de aire cromadas, dos salidas de escape sobre un difusor trasero más agresivo, algunos cromados y llantas de aleación de 18″. Amén de otros detalles que veremos a bordo.

Pocas opciones mecánicas: diésel, o motor de gasolina con bastante potencia

La elección de motor en la gama Kia Optima Sportswagon es sumamente sencilla. Las opciones se limitan a un 1.7 CRDi de 141 CV de potencia, un diésel disponible con cambio manual de 6 relaciones y un cambio de doble embrague de 7 velocidades que supone un extra de 2.000€ y un motor de gasolina 2.0 T-GDi de 245 CV de potencia que queda reservado para los modelos Kia Optima GT y Kia Optima Sportswagon GT. En esta prueba tuvimos la ocasión de conducir un Kia Optima Sportswagon GT Line con motor 1.7 CRDi, pero anteriormente ya tuvimos una toma de contacto con la gama Kia Optima, en la que pudimos probar el Sportswagon GT, y un Optima PHEV, híbrido enchufable, con carrocería sedán.

El rendimiento del motor es aceptable y más que suficiente para un coche que se acerca mucho a los 5 metros de longitud. Es suave y progresivo, al menos en combinación del cambio manual, y no demasiado ruidoso, sobre todo en carretera, donde también nos ha sorprendido el buen aislamiento acústico en general del Kia Optima. A 120 km/h de marcador, en recorridos de ida y vuelta de más de 100 kilómetros, y en autovía, nuestros consumos rondaron los 5,5 litros/100 kilómetros. En ciudad, y recorridos mixtos, lo normal es superar los 6 litros/100 kilómetros y no estar demasiado lejos de los 7 litros/100 kilómetros.

Como sucediera con el primer Kia Optima que tuvimos ocasión de probar, su predecesor, nos sigue convenciendo y mucho el trabajo que ha hecho Kia para que este sedán tenga una buena pisada y sea extremadamente confortable. Su chasis también goza de un gran aplomo y no acusa en exceso balanceo o cabeceo. El único detalle que sigue sin convencernos es el de un tacto de dirección blando y poco preciso, que en un buen tramo de curvas te quita toda la confianza para ir algo más rápido que sí te había dado la buena puesta a punto del chasis. Un detalle que, en definitiva, se debe a que Kia ha priorizado sobre todo el confort a un tacto más deportivo. Quedando reservada esta última característica, la de la deportividad, a un Kia Optima Sportswagon GT que sí goza de un tarado de chasis y dirección propio y más enfocado en ese aspecto.

El Kia Optima se presenta con unos acabados que, dentro de su sencillez, aparentan calidad, solidez y un buen ajuste. El Kia Optima Sportswagon ya incluye de serie, desde su versión más básica, el acabado Concept, siete airbags, llantas de aleación de 16″, faros antiniebla delanteros y luces de iluminación diurna LED, antena de techo tipo aleta de tiburón, ordenador de a bordo con pantalla de 3,5″, navegador con pantalla de 7″ y cámara de aparcamiento, Android Auto y CarPlay, servicios TomTom, climatizador bizona, control de crucero, sensor de lluvia y luces y red de maletero. Como ves, un equipamiento muy completo para un coche de su porte que arranca en 23.645€.

Desde 26.845€, incluida campaña promocional y financiación, ya nos encontramos con un acabado Drive que añade llantas de aleación de 17″, asistencia al mantenimiento de carril, reconocimiento de señales, asistente dinámico para luces de carretera, ópticas traseras LED, faros de xenón, lunas oscurecidas, ordenador de a bordo con pantalla de 4,3″, tapizado de asientos mixtos en piel y tela, asiento del conductor regulable eléctricamente con ajuste lumbar y memoria, asientos delanteros y volante calefactable, sistema de aparcamiento automático, arranque por botón y llave inteligente.

Más interesante, si cabe, y desde 30.595€, con campaña promocional y financiación incluida, la línea GT-Line, la misma que ves en las imágenes de esta prueba. Esta línea añade llantas de aleación de 18″, faros LED direccionales, techo solar panorámico, equipo de entretenimiento y navegación con pantalla de 8″, equipo de sonido Premium, cortinilla solar trasera, pedales de aluminio, tapicería de piel, asientos delanteros ventilados, asientos delanteros y traseros calefactables, y portón trasero manos libres.

Por encima, no lo olvidemos, aún nos encontraremos con un Kia Optima Sportswagon GT que solo se comercializa con motor de gasolina turbo de 245 CV de potencia.

Más información del Kia Optima Sportswagon GT.

Fijaos en este detalle de las llantas de aleación de 18″ en dos tonos del GT-Line.

Las plazas traseras son amplias y muy cómodas para dos pasajeros adultos, con una plaza central más limitada por su amplitud y por no contar con un respaldo demasiado mullido. Nos encanta que las plazas traseras cuenten con un sistema tan poco usual en un coche generalista como son los asientos calefactados posteriores.

En el GT-Line los asientos delanteros también son calefactados, y ventilados, ideal para evitar las incomodidades de los tapizados de piel en verano. También cuentan con dos memorias.

Lo mejor del Kia Optima Sportswagon, y la razón para escogerlo en vez de un Kia Optima sedán, o cualquier otro coche, es su inmenso maletero. Tiene capacidad para 552 litros de carga, 42 litros más que el sedán, y hasta 1.686 litros abatiendo asientos. Los asientos traseros se pueden plegar en tres piezas (40:20:40) y, sobre todo, es mucho más accesible y cómodo para cargas voluminosas que el maletero del sedán. Importante tener en cuenta que la línea GT-Line incluye portón eléctrico.

Para organizar la carga, el Kia Optima Sportswagon también cuenta con raíles, un sistema de organización para la carga, una red para separar el maletero del habitáculo de los pasajeros, un espacio adicional bajo el piso del maletero y un tirador instalado en la pared del maletero para plegar los asientos.

Sin demasiadas extravagancias, la instrumentación analógica con ordenador de a bordo con pantalla a todo color de 4,3″ del Kia Optima – disponible desde línea Drive – es muy práctica y muestra la información con claridad.

El equipo de entretenimiento con pantalla de 8″ también está muy bien integrado en la línea horizontal que dibuja el salpicadero. De nuevo no es el último grito, ni mucho menos, en entretenimiento, pero es cómodo y sencillo de utilizar.

Ya os decíamos que la línea GT-Line añade mucho atractivo al Kia Optima Sportswagon, por dentro y por fuera. Fijaos en los pedales de aluminio y las costuras rojas en el aro del volante de piel.

El doble tubo de escape también es una solución propia del GT-Line.

Tras la presentación del Kia Stinger, Kia ya cuenta en Europa con un sedán de referencia por encima del Kia Optima, de representación, con aptitudes deportivas y sobre todo elegancia y confort. La posibilidad de un Kia Stinger Sportswagon aún no está confirmada, pero sin lugar a dudas sería una alternativa excelente.

Más adelante seguiremos hablando, largo y tendido, del Kia Optima Sportswagon y de esta prueba.

En Diariomotor:

Lee a continuación: Contacto gama Kia Optima: a la caza de Mondeo y Passat

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  • pelonaxako

    Yo me enamore del prototipo SPORTSPACE, que por alguna inconprensible razón han decidido ignorar para llenar el coche de cromados por todas partes. Me encanto ese prototipo, una especie de alfa romeo coreano, precioso. Supongo que su principal mercado, que es el americano, se pirra por los cromados por doquier. En fin, una oportunidad y cliente perdido.

    • Oscard505

      Lo vi en el salón de Barcelona y me encantó también. Una pasada de coche que, efectivamente, no parecía para nada koreano. En vivo aún impresiona más. Si algunos protos hubieran quedado igual para la calle otro gallo cantaría a muchos.

  • TLE

    Buen artículo, aunque hubiese estado bien ahondar más en lo motivos que llevan en masa a los compradores a adquirir un SUV en vez de una berlina familiar (SW, ranchera, etc).
    Reconozco el acierto de las líneas de la mayoría de los SUV compactos o medios, pero no solo de estética vive el hombre. En aspectos más racionales, se puede ver como la compra de un SUV no siempre es lo más acertado o recomendable, por motivos como que a igualdad de tamaño/habitabilidad es más caro que un monovolumen o berlina familiar equivalente, tienen el centro de gravedad más alto y por lo tanto son menos estables (maniobra de esquiva) , gastan mas combustible, suelen llevar neumáticos mucho más caros. Pero como se suele decir para gustos los colores.