La entrada en juego en Europa por parte de muchos fabricantes chinos que han irrumpido en el mercado del automóvil coches de alta calidad interior, tecnología de propulsión competitiva y precios muy agresivos, ha puesto patas arriba el terreno de juego. Sin embargo y a pesar del ruido generado, lo cierto es que cuando un coche de una marca tradicional está bien posicionado en cuanto a precio en el mercado, el grueso de compradores no tiene dudas en cuanto a su apuesta.
Esto lo demuestra con claridad un modelo que, yendo por su tercera generación, es todo un clásico en las carreteras europeas: el Nissan Qashqai. Un coche que, lejos de estar muerto comercialmente, es uno de los coches más vendidos de España.
La prueba está en las 6.779 matriculaciones que lleva cosechadas en 2026. Registros que, aunque insuficientes para haberse mantenido dentro del top-10 de modelos más vendidos hasta el mes de abril, son la demostración de que, cuando a igualdad de tamaño y tecnología el producto veterano es competitivo en precio, no hay dudas sobre qué decisisión tomar.
Como ejemplo, podemos tomar al que está siendo uno de los coches que más está dando que hablar en Europa, el Jaecoo 7. El modelo del grupo Chery lleva 1.329 unidades matriculadas, según los números de ANFAC y Faconauto, que supone una cifra nada menos que cinco veces inferior a la del Qashqai en España.
Otro coche con el que se puede comparar directamente al Qashqai dentro del porfolio de productos de Chery, es el Omoda 5, que con 4.990 unidades matriculadas está 3,7 veces por encima del Jaecoo 7, pero aún un 36% inferior a la cifra del japonés cuando la relevancia mediática entre ambos, desde luego, no está en un 36% a favor del japonés, sino a favor del chino y muy por encima de esa cifra, aunque esto nunca podremos llegar a medirlo.
Y es que no hay promoción más fuerte que un precio competitivo. El Qashqai parte actualmente en España, al contado y en su versión más básica, desde 28.100 euros, siendo un SUV del segmento C que ya ofrece desde su motor más modesto la Etiqueta Eco de la DGT, algo de lo que no puede presumir el Jaecoo 7, que tiene un precio muy superior en su versión más sencilla (al contado supera los 30.000 euros) y se mueve por el impulso de un motor de gasolina de 147 CV no demasiado eficiente y que se conforma con la Etiqueta C.
Mecánicamente, el Qashqai más modesto hace uso de un motor microhíbrido de 1,33 litros de capacidad, cuatro cilindros y 145 CV que homologa un consumo de 6,3 litros. En circunstancia de uso real probablemente ronde los 7,5 litros en la mayoría de casos de uso, tal vez acercándose incluso a los 8, que no es demasiado bajo pero siempre será inferior al del Jaecoo 7, que homologa 7,5 litros a los 100 y en uso real puede irse a registros cerca de los 9 litros.
No obstante, el motor a comprar en el Qashqai es el e-Power. Si alguien tiene dudas sobre qué motor elegir y puede permitirse afrontar el desembolso extra que supone elegir este motor, bajo mi punto de vista debe hacerlo, insisto, siempre y cuando la diferencia de precio no sea insalvable. Y es que, con 194 CV y propulsaldo las ruedas sólo mediante su motor eléctrico, el Qashqai e-Power se mueve como un coche 100 % eléctrico, con el mismo confort de uso y entrega de potencia, pero logrando consumos de un coche híbrido muy eficiente. No será problema rondar los 5 litros de consumo real en el entorno de una gran ciudad.
Además, para acabar y rematando su posicionamiento, el Qashqai es un modelo más depurado que el de Jaecoo y, por ende, aspectos como el maletero o la dinámica son más afines a los gustos europeos. En su versión microhíbrida el maletero cubica 504 litros de volumen y en el sentido del comportamiento no sólo es mucho más dinámico que la mayoría de modelos con los que compite, chinos o no, sino que tiene una manera de moverse que es distintiva del Qashqai.









