La industria del automóvil está viviendo algo más que un período de transición. Hablamos de un auténtico cataclismo.
El salto del motor de combustión interna, del diésel y la gasolina, al eléctrico, no es solo una transición tecnológica, es un cambio de paradigma que está requiriendo una reestructuración completa de operaciones, desarrollos, producción, y la concepción misma del automóvil. Unido a la presión constante de los nuevos participantes que se han unido a esta industria, especialmente desde China, reclamando su pedazo del pastel.
Hoy observamos el caso de Volvo, una marca que ya ha abandonado todas sus fábricas de motores de combustión, de motores de gasolina y diésel, y por ende de motores que asociados a un dispositivo eléctrico puedan ser híbridos.
En una entrevista a CarBuzz, Anders Bell, Director de Ingeniería y Tecnología de Volvo Cars, reconocía: “Ya no tenemos las fábricas para motores de combustión”.
El ambicioso proyecto de Volvo para abandonar la combustión interna
Volvo fue una de las primeras grandes marcas premium en abrazar una estrategia completamente orientada hacia el coche eléctrico. Ya en 2022 anunció el fin de las inversiones en desarrollo de motores térmicos. Incluso anunció que en 2030 sería completamente eléctrica, una cuestión que como veremos a continuación ya no es tan sencilla.
En 2022, Volvo procedió también a la venta de su participación en Aurobay, la empresa conjunta de motores de combustión creada junto a Geely. Al mismo tiempo, reorganizó toda su estructura industrial y tecnológica para centrarse en plataformas eléctricas, baterías, motores eléctricos y software.
La transformación ha sido tan profunda que incluso plantas históricas de Volvo, como la de Skövde, en Suecia, han dejado atrás la fabricación de motores gasolina y diésel para producir motores eléctricos. Anders Bell lo resumía así: “Los motores de gasolina o de combustión ya no forman parte de nuestra tecnología principal”. Y añadía que el departamento de propulsión de Volvo está “obsesivamente centrado en las tecnologías de propulsión eléctrica”.
Volvo, en una posición privilegiada en su transición al eléctrico
Aunque 2025 no fue un año sencillo para Volvo, con una caída global del 7% en sus ventas hasta 710.042 coches, la marca sueca sigue estando en una posición privilegiada frente a muchos rivales tradicionales por el peso que ya tienen sus modelos electrificados. Europa es el mejor ejemplo. Aquí, el 65% de todos los Volvo vendidos en diciembre fueron eléctricos o híbridos enchufables, mientras que las ventas de eléctricos puros crecieron un 33% en el último mes del año.
China también está demostrando ser un mercado especialmente favorable para la electrificación de Volvo. Las ventas de modelos electrificados crecieron allí un 71% en 2025 y, especialmente llamativo, los híbridos enchufables se dispararon un 116%. El nuevo XC70 híbrido enchufable de gran autonomía está funcionando especialmente bien en el mercado chino, hasta el punto de convertirse en uno de los pilares de crecimiento de la marca en Asia.
Erik Severinson, Director Comercial de Volvo Cars, aseguraba: “El crecimiento de las ventas del nuevo XC70 híbrido enchufable de gran autonomía subraya la fortaleza del coche en el segmento electrificado de rápido crecimiento en China”.
Pero el gran problema para Volvo sigue siendo Estados Unidos. Allí, el coche eléctrico continúa avanzando mucho más lentamente de lo previsto y la retirada de ayudas fiscales ha golpeado especialmente a los híbridos enchufables. En 2025, Volvo vendió en Estados Unidos 121.607 coches, y más de 88.000 seguían siendo modelos microhíbridos o de combustión. Dicho de otra forma, más del 92% de los Volvo vendidos en Estados Unidos aún dependían de un motor térmico.
Cómo seguir vendiendo híbridos sin fabricar motores de combustión
La marca ya no dispone realmente de capacidad industrial propia para desarrollar una nueva generación de motores gasolina o diésel, pero sigue necesitando vender híbridos e incluso coches térmicos, en Europa, por supuesto, pero sobre todo en mercados como Estados Unidos.
Anders Bell reconocía: “Tenemos muchos socios con los que podemos trabajar en motores de combustión… y hay muchos proveedores de motores de combustión muy competentes”. Y ahí es donde entran en juego empresas como Aurobay y Horse Powertrain.
Aurobay nació originalmente como la división de motores compartida entre Volvo y Geely. Posteriormente acabó integrándose en Horse Powertrain, la gran alianza industrial impulsada por Geely y Renault para desarrollar y fabricar motores térmicos e híbridos para diferentes marcas. De esta forma, Volvo puede seguir empleando motores gasolina e híbridos sin necesidad de mantener toda la estructura industrial que históricamente requería desarrollar y fabricar motores de combustión propios.
La estrategia de Volvo no pasa por abandonar inmediatamente los híbridos. Todo lo contrario. Bell adelantó que Volvo invertirá en “otra generación de híbridos enchufables de última generación para extender el puente hacia la electrificación”, aunque estos coches estarán cada vez más orientados a ofrecer “una experiencia más cercana a un vehículo eléctrico y menos a un coche de combustión”.
No solo eso. El objetivo de ser completamente eléctrica en 2030 pasa a un segundo plano. Pensando en Estados Unidos, Bell incluso confirmó que Volvo lanzará una nueva generación híbrida fabricada en Ridgeville, Carolina del Sur, antes de 2030.
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