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Primera toma de contacto con el SWM GO1 F, el SUV chino que se ríe de la crisis de los semiconductores

Javier López | @jlopezbryan96 | 29 Nov 2021
Presentacion Swm Go1 F 21
Presentacion Swm Go1 F 21

SWM, ¿qué diantres es eso? Seguro que esa ha sido la primera pregunta que se te ha venido a la mente al leer el titular de esta primera toma de contacto con el que promete ser un super-ventas, o al menos esa es su intención. Y es que el desembarco de marchas chinas en Europa está empezando a tener mucho auge, sobre todo después de seguir la estela de firmas coreanas que, a diferencia de estas, tuvieron que luchar por ganarse el respeto del que gozan hoy en día. Sea como fuere, nos hemos puesto a los mandos del SWM GO1 F en una primera toma de contacto para conocer las credenciales de este SUV chino que juega con una gran ventaja: no existe en la marca crisis alguna de semiconductores pero, ¿qué hay de lo demás? ¿Es una buena opción? Vamos a descubrirlo.

Al fin de cuentas, las marcas chinas también están sujetas a ese estigma de ser malas, cutres y no precisamente seguras. Aún así, desde SWM insisten en que han aprendido mucho de otras firmas extranjeras y de su llegada a Europa, pudiendo observar sus errores y evitar tropezar con la misma piedra, además de que se jactan de tener raíces italianas -que no es mentira-, lo que les permite creer firmemente que es una baza trascendente para conquistar Europa. Veremos si es verdad.

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Pero, ¿qué es SWM?

Debemos remontarnos hasta el año 1971 para conocer los orígenes de esta marca que hoy nos ocupa porque, aunque en la actualidad vemos a su elenco de modelos conformado por coches, lo cierto es que sus primeros pasos fueron con motos. Concretamente, fueron los pilotos Pietro Sironi y Fausto Vegani quienes dieron vida en Milán a SWM Motors, firma que se encargaba de fabricar motos 4x4 y de trial.

Sin embargo, fue en 1984 cuando la casa italiana entró en fase de liquidación y cesó su producción, y no fue hasta 2014 cuando la marca reflotó después de ser adquirida por el gigante automovilístico chino Shineray Holdings. Aprovechando la operación, el fabricante asiático también adquirió la planta de BMW en Biandronno, Italia, donde se fabricaban las Husqvarna.

Así, es a partir de 2016 cuando SWM, además de seguir produciendo motos, comienza a gestar vehículos bajo la supervisión del ex-Director de calidad de BMW Franz Gollmann, quien buscó asegurarse de que los coches de SWM superaban los estándares europeos. Ahora, la marca china cuenta con centros de I+D tanto en Milán como en Chongqing, China buscando conquistar ambos continentes pero, ¿qué pasa cuando se pasa del papel a la realidad?

SWM GO1F, un SUV chino con una baza muy importante: sin problemas de semiconductores

Una vez hechas las pertinentes presentaciones, toca conocer de primera mano al SWM GO1F, variante que he podido probar pese a que existe otra de igual potencia llamada GO1, y la principal diferencia radica en que esta última cuenta con un diseño más conservador y menos deportivo. Así, nos topamos con un coche que, en lo que a estética se refiere, cuenta con unos rasgos marcados, especialmente en el frontal de la mano de una agresiva defensa y una abrupta toma de aire.

El lateral luce, en este caso, unas llantas de 18 pulgadas, aunque de serie son de 17 pulgadas, que buscan enfatizar ese carácter más deportivo. La zaga cumple con la misma misión por cortesía de unos pilotos LED alargados y unidos entre sí por medio de una tira cromada y un difusor -sin función aerodinámica- que custodia dos imponentes salidas de escape que ya os adelanto que no casan con el carácter del motor. Lo que me agrada es que, al menos esta variante GO1 F, no me recuerda descaradamente a ningún coche ya existente.

Aunque bien es cierto que el diseño exterior es muy subjetivo y podrá gustar más o menos, creo que estaréis de acuerdo conmigo en que el interior de este SWM es para coger con pinzas. Nos saludará primero un volante multifunción de dimensiones demasiado generosas y achatado por la parte baja, encargado a su vez de salvaguardar un cuadro de mandos completamente digital que, si bien no tiene demasiada personalización ni unos gráficos apabullantes, nos ofrecerá la información necesaria a través de una pantalla de 7 pulgadas.

El resto del salpicadero se expande sin grandes artificios ni ornamentaciones, más allá de un símil de Alcántara de tacto cuestionable y que provoca que sea casi preferible optar por un plástico duro. La encargada de acoger al sistema de infoentretenimiento es una pantalla táctil de 10 pulgadas con una respuesta relativamente rápida pero con unos gráficos mejorables, aunque a su favor he de decir que la fluidez es más que correcta y que podemos conectar nuestro smartphone por medio de Apple CarPlay o Android Auto.

Debajo de esta se sitúa la pantalla de la climatización que, pese a estar apartada de la pantalla y no integrada, es táctil y con una respuesta algo lenta. El habitáculo está conformado, en su mayoría, por plásticos duros, dejando un tacto pobre en ciertos resquicios del interior, tales como puertas o consola central. Algunos ajustes también brillan por un endeble anclaje, pudiendo escuchar a través de las rejillas de ventilación como actúa el turbo o un molesto ruido aerodinámico en el techo si llevamos la cortina del cristal panorámico abierta.

No obstante, cabe destacar una buena capacidad de carga y unas generosas plazas traseras, que permitirán viajar en ellas a adultos de cualquier envergadura con comodidad. El maletero, por su parte, declara 570 litros, cifra que no se ve alterada en las versiones de GLP gracias a que el depósito se instala en el hueco de la rueda de repuesto, además de contar con una boca de carga plana y de fácil acceso.

¿Cómo es conducir un SWM GO1 F?

Pero basta de contemplaciones y vamos de una vez por todas al meollo de la cuestión: cómo va en carretera el SWM GO1 F. Antes de entrar en materia he de comentar que, de momento, la firma italo-china ofrece una única motorización para su primogénito, independientemente de si escogemos el acabado F o no. Se trata de un motor de cuatro cilindros y 1.5 litros sobrealimentado por turbo de origen Mitsubishi, que se encuentra en la tesitura de erogar 131 CV y 215 Nm de par, así como contar con un depósito adicional de GLP que se instala en España y que no afecta a la garantía de fábrica.

Este propulsor puede ser orquestado o bien mediante un cambio manual de seis relaciones -transmisión que ofrecía la unidad de pruebas-, o bien mediante un cambio de tipo convertidor de par. A rasgos generales, el motor es más que suficiente para mover con soltura al GO1 F, aunque eso sí, sin esperar florituras de ningún tipo ni aceleraciones de escándalo. Es un motor correcto que nos permitirá desplazarnos por ciudad y por autopista sin demasiados agobios.

Aún así, es un propulsor que se siente adormilado a bajas vueltas, exigiéndonos en más de una ocasión reducir marchas para demandar potencia con diligencia. Sin embargo, entrando en la zona media del tacómetro, nos encontramos con una respuesta más enérgica y vigorosa, aunque insisto, nunca exagerada o sorprendente. Además, su tacto resulta algo áspero tanto por sonoridad como por comportamiento, especialmente cuando aceleramos.

La caja de cambios lo acompaña con unos recorridos demasiado largos y cierta flacidez, al igual que la dirección, que no transmite prácticamente nada de lo que sucede en el asfalto, aunque esto es mal endémico del coche moderno. No obstante, las suspensiones no son duras en exceso, contienen bien las oscilaciones de la carrocería y ofrecen un buen nivel de confort pese a los ruidos aerodinámicos y mecánicos que podemos contemplar durante la marcha.

El paso por curva no es sobresaliente, pero tampoco nefasto, permitiendo una conducción segura y tranquila, así como un buen rodar por autopista, hábitat en el que el SWM GO1 F se siente más cómodo. Por otra parte, podemos optar por la ya mencionada variante bi-fuel, cuya instalación se lleva a cabo en España y que permite al conductor cambiar de combustible a placer a toque de un botón situado en el propio salpicadero.

Entonces, ¿merece la pena el SWM GO1 F?

SWM juega a su favor con la ventaja de no tener que afrontar la crisis de los semiconductores con la que está lidiando la mayoría de marcas automovilísticas. Así, la firma china asegura unos plazos de entrega completamente normales y un amplio stock ideado para cubrir con inmediatez cualquier demanda de sus clientes, dejando que los encargos a fábrica se realicen cuando se pida la tapicería amarilla que no está muy claro que vaya a cuajar en España.

Otra baza de la que presume SWM es la de unos precios muy competitivos, pudiendo adquirir un SWM GO1 por 19.595 euros si financiamos y 22.095 euros si realizamos el pago al contado, aunque eso sí, con el acabado Basic y cambio manual. Si por el contrario optamos por el GO1 F, los precios ascienden hasta los 22.595 euros y 25.095 euros respectivamente con el acabado Luxury, que se asienta como el de acceso en la versión tope de gama.

¿Merece la pena entonces el SWM GO1 F? Si requerimos inmediatamente de un vehículo con espacio suficiente para cuatro ocupantes y sus bártulos, un equipamiento de serie bastante generoso y la etiqueta ECO de la DGT, la respuesta es sí, aunque teniendo en cuenta que tendremos que lidiar con un motor algo perezoso, unos materiales mejorables y un ruido aerodinámico molesto.

Si no, puede que resulte más lógico acudir a otras marcas más contrastadas y experimentadas y afrontar una mayor espera o intentar conseguir una unidad de stock, aunque eso suponga contar con un equipamiento considerablemente menos completo que el que ofrece SWM con su GO1, modelo al que más adelante se le sumará un SUV de 7 plazas y otro 100% eléctrico. Sin lugar a dudas, llegan para quedarse.