El Volkswagen Golf es uno de los coches más importantes de la historia de la industria europea y, desde hace más de medio siglo, uno de los pilares de la marca alemana. Pero ni siquiera el Golf se libra de los problemas económicos que atraviesa el fabricante: Volkswagen ha decidido suspender temporalmente el desarrollo del futuro Golf eléctrico, un modelo que debería llegar al mercado en 2030.
Volkswagen reconoce que no puede permitirse desarrollar el Golf eléctrico
El motivo es bastante preocupante: la compañía reconoce que ahora mismo no puede permitirse seguir invirtiendo en él.
El Grupo Volkswagen ha hecho pública esta decisión tras anunciar unas pérdidas operativas de 5.860 millones de euros durante el tercer trimestre de 2026, el peor resultado trimestral del fabricante desde el escándalo del «Dieselgate» en 2015.
«Sé lo que significa el Golf para Volkswagen y para Wolfsburgo. Por eso no ha sido una decisión fácil». Son palabras de Thomas Schäfer, responsable de las marcas generalistas del Grupo Volkswagen, recogidas en un comunicado interno al que han tenido acceso Automotive News y Reuters.
El directivo reconoce abiertamente el motivo de la decisión: «Sencillamente, ahora mismo no podemos permitirnos este trabajo».
Volkswagen necesita ahorrar 300 millones de euros en Wolfsburgo
La situación es especialmente delicada en Wolfsburgo, la histórica sede de Volkswagen y una de las mayores fábricas de automóviles del mundo. Según el comunicado interno, la planta acumula un desfase de 300 millones de euros respecto a sus objetivos de reducción de costes.
El fabricante necesita reducir sus gastos y mejorar su rentabilidad, y eso implica retrasar inversiones incluso en proyectos tan importantes como el Golf de próxima generación.
David Powels, director financiero de la marca Volkswagen, ha confirmado oficialmente la suspensión temporal de los trabajos de desarrollo del ID. Golf hasta que la compañía pueda asumir las inversiones necesarias.
La suspensión del Golf eléctrico es una consecuencia más de la complicada situación que atraviesa Volkswagen. Los 5.860 millones de euros de pérdidas operativas entre julio y septiembre son una cifra mucho peor que los ya malos resultados del mismo trimestre del año anterior, cuando perdió 1.299 millones de euros.
Buena parte del resultado responde a gastos extraordinarios, especialmente relacionados con Porsche y la reestructuración del grupo. Pero incluso descontando esos efectos extraordinarios, Volkswagen reconoce que su rentabilidad sigue siendo insuficiente.
En los nueve primeros meses del año, el beneficio operativo del grupo se ha desplomado un 98,7%, hasta apenas 71 millones de euros. Y si miramos exclusivamente a la marca Volkswagen, sus beneficios han caído un 45%, hasta 813 millones.
La compañía está preparando una reestructuración gigantesca que contempla hasta 100.000 empleos menos en el conjunto del grupo y el posible cierre de cuatro fábricas alemanas, aunque estos cierres no están aprobados y están teniendo una fortísima oposición sindical. El sindicato IG Metall contempla convocar huelgas a partir del 1 de enero de 2027 si no se resuelve el conflicto por las condiciones laborales.
El Golf eléctrico debería llegar en 2030… En teoría
El futuro Golf eléctrico, denominado provisionalmente ID. Golf, está previsto para 2030 y debería convertirse en uno de los primeros Volkswagen desarrollados sobre la plataforma SSP, una arquitectura que lleva años acumulando retrasos y que promete reducir costes de fabricación y mejorar la competitividad de sus eléctricos. No estamos ante una evolución del ID.3 con plataforma MEB, sino un coche totalmente nuevo.
Volkswagen pretende adaptar Wolfsburgo para fabricar allí el nuevo Golf, mientras que la producción del Golf de combustión está previsto que se traslade a México en 2027.
A pesar de la suspensión, el comité de empresa sostiene que el lanzamiento del Golf eléctrico no sufrirá retrasos porque será posible recuperar el tiempo perdido. Por ahora, Volkswagen no ha concretado cuándo se reanudarán los trabajos.
La situación es poco menos que una encrucijada porque Volkswagen necesita invertir en una nueva generación de eléctricos para mejorar su rentabilidad; la propia compañía reconoce que sus eléctricos actuales dejan menos beneficio que los coches de combustión. Pero su situación financiera actual y los problemas con la plataforma SSP están obligando a frenar algunas de las inversiones y paralizar proyectos. Y esta vez le ha tocado al Golf, probablemente el modelo más emblemático de Volkswagen.











