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Mazda

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La siguiente generación de Mazda pesará 200 kg menos

Sabido es que una de las mejores maneras de hacer que un coche sea más rápido es que este pierda esos kilos que le sobran. Este método también se aplica para conseguir que un coche consuma menos y que decir tiene que para el propio fabricante cuanto menor sea la cantidad de material que usa en la elaboración de cada unidad supone un mayor margen de beneficios.

Para Mazda aligerar sus modelos no es ninguna novedad, el actual Mazda 2 es nada menos que cien kilogramos más ligero que su predecesor. Llegando esta obsesión por el peso hasta los imanes de los altavoces, que se sustituyen por otros más ligeros. Mazda aplicará todo lo que ha aprendido con la realización del Mazda 2 para sus futuros modelos.

El objetivo de la firma nipona no carece de ambición, pues reducir en 200 kilogramos el peso puede significar ceder en el terreno de la seguridad y el confort, cosa que tal y como está el mercado puede costar una fuerte reducción de ventas. Para lograr fabricar coches mejores a la par que livianos Mazda se centrará en tres puntos claves.

El primero es aligerar las estructuras del coche sin ceder un ápice en el terreno de la protección a los ocupantes. Para ello se optará por desviar la energía en caso de colisión hacia el suelo del vehículo en lugar de a toda la estructura, permitiendo eliminar refuerzos en la parte superior del coche. Los laterales de los vehículos harán mayor uso de líneas rectas en lugar de curvas, pues estas aportan mayor resistencia al conjunto al tiempo que recortan la cantidad de material a usar. La perdida de peso en componentes del chasis se estima sobre un 15%.

Otro elemento que se revisa son todas las piezas que hacen uso del plástico, que se beneficiarán de un plástico desarrollado por la marca que denomina “micro-célula“. Este material, que a simple vista no se diferencia del normal, tiene un núcleo de espuma aireada que ahorra importantes gramos. Se espera una reducción de aproximadamente el 10% en peso de todas las piezas de plástico.

Con la estructura, el interior y el exterior revisados sólo queda un elemento que se somete a dieta, el motor. Para ello Mazda sigue confiando el el motor rotativo como el que podemos encontrar en el RX-8, que continúa evolucionando. Esta mejora en peso del motor podría tener una contrapartida, un mayor consumo, pero todo eso lo sabremos cuando salgan a la luz los datos oficiales sobre estos nuevos modelos.

Vía: eGMCarTech

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