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La saga Audi RS: TT RS 2009

Colaboradores | 27 Dic 2009

Y llegamos al protagonista que tantas líneas ha llenado en estos días en el mundo del motor. El Audi TT RS. El último de los representantes de la saga más deportiva de Audi es el primero en formato coupé de la saga, ya que, aunque el Audi R8 V10 es lo suficientemente deportivo, por ahora no tiene versión RS en su gama.

Audi mató dos pájaros de un tiro con el lanzamiento del Audi TT RS pues en la misma fecha se conmemoraba el décimo aniversario de la presentación del primer coupé Audi TT, todo un hito en la historia de Audi.

Motor, nexo de unión con el pasado

Aunque la base del motor no tiene demasiado pedigrí, es la misma que la del jetta americano de 2.5 litros y 5 cilindros, también es cierto que el motor está completamente puesto al día. Ha recibido un turbo tarado a 2.2 bar que transforma por completo el carácter de este motor, pasando de unos suaves 150 CV hasta los 340 CV que atesora nuestro protagonista.

Otra de las numerosas modificaciones es la utilización de una aleación de grafito vermicular para el cárter del cigüeñal que permite la reducción de peso del motor y mayor resistencia, así como un sistema de inyección directa FSI con una presión máxima de 120 bar. El valor de par que alcanza es de 450 Nm entre las 1.600 rpm y las 5.300 rpm.

En cuanto al sistema de escape, además de estar modificado respecto al TTS de 272 CV por las nuevas exigencias, existe además un nuevo gadget que permite modificar el sonido del motor, tanto en los momentos de máxima presión en el acelerador como cuando el conductor lo desee pulsando el botón sport que se dispone al lado del cambio.

Como curiosidad los gases de escape salen solo por la toma derecha en condiciones normales, pero cuando se abre esta válvula salen estos al unísono por ambas tomas. Aunque este motor es el único que ahora mismo comercializa Audi con 5 cilindros en línea, este motor recupera la arquitectura del primer RS (RS2 2.2 de 315 CV) o, yendo más lejos, de los míticos Audi Quattro de 1980, o el Sportquattro de 1984.

Si nos detenemos a analizar las modificaciones llevadas a cabo a nivel de chasis, suspensiones y frenos, destaca, como una desagradable sorpresa, como Audi deja en la lista de opcionales la suspensión adaptativa Magnetic Ride (1.395€) y se conforma con reducir la altura de la carrocería en 10 mm respecto al Audi TTS con una suspensión sport de mayor rigidez.

Los frenos también se ven mejorados al equipar en el eje delantero unos discos de 370 mm perforados con unas pinzas de alto rendimiento de cuatro pistones. El equipo de llantas se ve mejorado con unas de 18 pulgadas de diámetro, aunque opcionalmente puede llevar unas espectaculares en 19 pulgadas con medidas de 255/35 (1.780€).

Respecto a nivel de tracción y transmisión, el modelo recurre a la tracción Quattro mediante embrague Haldex, como corresponde a los modelos con el motor colocado en posición trasversal, por tanto en condiciones normales de motricidad es un tracción delantera con un 10% de reparto atrás, que puede ser variado de manera electrónica hasta el 90% atrás en función de las condiciones.

Todo ello comandado por una transmisión de 6 marchas, lo más directa posible, que, aún siendo delicioso en su funcionamiento, no consigue que se eche de menos la ultrarápida S-tronic de la marca. Según los responsables de la marca, justificaban la falta de oferta por la poca demanda según el tipo de conductor, cosa que dudamos dado los excelentes resultados que obtiene este tipo de cambio en cualquier modelo que es instalado.

De coupé compacto a deportivo, prestaciones

Hasta la fecha el Audi TT más deportivo era el TTS de 272 CV, que compartía motor con su hermano el S3, y si nos remontamos a la anterior generación del TT el 3.2 V6, encargado de estrenar la afamada transmisión DSG en el grupo VAG, era la versión más prestacional.

Por tanto el salto que supone esta versión RS del TT supone subir varios escalones y poder compararle a rivales de mayor prestancia. El 0-100 km/h lo realiza en 4.6 segundos y alcanza una velocidad limitada de 250 km/h, siendo opcional, como en otros modelos de la saga, la limitación hasta 280 km/h (2.030 euros donde se incluye la decoración en carbono del motor).

Rivales de alta alcurnia

El TT se encuentra con “huesos” en el segmento que milita, e incluso alguno, como el BMW Z4 recién renovados. Como Audi comercializa el TT RS en formato coupé (62.900 euros) o roadster (66.850 euros) cubre el mercado donde otros competidores como el BMW Z4 sDrive35i 306 CV (51.800€) o el Mercedes SLK 55 AMG 360 CV (78.500€) ofertan un solo modelo por los techos duros que lucen ambos modelos.

Respecto al tema comparativo, el TT RS se erige como el modelo más apto de los mencionados para circular a alta velocidad, dado su condición de tracción integral y la seguridad que transmite. Cuando de negociar curvas se trata, las tornas no están tan claras como siempre, ya que el nuevo Z4, se ha convertido en un modelo más burgués que su antecesor, o el SLK AMG pese a su motor V8, se queda por detrás en prestaciones.

Por último si tratamos el tema subjetivo de las sensaciones, un roadster con un reparto cercano al 50:50 y propulsión, siempre transmitirá mayor sintonía con el conductor, aunque el TT RS con la utilización en mayor cantidad de material ligero (Aluminio) dejando un peso de 1.525 kg, limita el subviraje natural del modelo. Pero aún no hemos hablado del “coco”.

La marca que dispone de versión roadster y coupé al igual que el Audi es uno de los competidores más duros de roer para nuestro protagonista, el Porsche Cayman/Boxster (68.750 euros, 57.500 euros), estos, en versión S que alcanzan 320 CV/310 CV obtienen unas prestaciones muy similares al TT, pero a nivel de comportamiento y disfrute de la conducción, el perfecto set-up unido a la colocación de su motor en disposición central, hacen que esté en un escalón por encima del Audi TT RS.

Equipo completo, pero…

Como en un buen Audi RS, además de un nivel prestacional a la altura, este TT es todo un escaparate tecnológico de la marca. El problema viene cuando muchos de estos elementos no vienen dentro del equipo de serie y hay que recurrir a la capacidad de personalización de Audi. Lo que “chirría” es cuando Audi incluye en esta personalización, los retrovisores calefactados y abatibles (165 euros) o los espectaculares buckets anatómicos (3.625 euros).

Por lo menos los faros bixenón con luz de día LED es de serie o la tapicería mixta cuero tela deportiva también. Si no me crees prueba en la página de Audi a configurar un TT RS con los opcionales que consideréis oportuno y veréis a cuando asciende la broma.

En definitiva un gran coche, miembro de pleno derecho en la saga RS. Con este modelo Audi por ahora dice basta, por ahora, aunque nos encontramos expectantes al nuevo miembro que llegará en poco tiempo, el futurible RS5, que tiene en un rival como el nuevo BMW M3 GTS un buen nivel donde tomar referencias. Eso si Audi no nos sorprende con algo aún más grande con motivo de la celebración de su centenario, ya veremos.

Para acabar os dejamos un vídeo de la revista del motor Autocar donde reunieron a nuestro protagonista con su padre el Audi Quattro.

Audi TT-RS

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