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Mercedes-Benz S 350 L, prueba en Alemania (II)

Tras las impresiones en parado, vamos a ver cómo se comporta un coche de más de 5 metros de largo. Actualmente, las motorizaciones diesel han invadido también el segmento de las berlinas de lujo ofreciendo potencia, sonoridad y confort parecido al gasolina y con menor consumo.

Pero no es lo mismo. Eso es lo que pienso al girar la llave y poner en marcha el 3.5 V6. No hay vibraciones, sólo mirando al cuadro puedo apreciar que el motor está arrancado. El cambio de 7 velocidades se maneja desde una palanca a la derecha del volante, no entre los asientos delanteros. No es una ubicación que me guste pero te llegas a acostumbrar, además tiene unas pequeñas levas tras el volante para cambiar de forma manual.

En movimiento

5.22 metros, un barco en la ciudad

El territorio urbano no es en teoría el hábitat natural de éste coche, pero en el día a día éste tipo de coche hace muchos kilómetros en la ciudad para llegar a los Ministerios, Ayuntamientos y empresas. El chófer en cuestión encontrará una dirección suave y precisa y una caja de cambio que engrana marchas de manera imperceptible. Se puede circular de forma muy cómoda acariciando el acelerador en las calles más estrechas o pisándolo con decisión en amplias avenidas.

No obstante, las dimensiones son las que son y aunque la visibilidad no es mala, lógicamente hay que circular con más precaución que con un compacto. Resulta de gran ayuda el sistema que controla el ángulo muerto (BLM) que nos alerta mediante un icono que parpadea en los retrovisores y mediante una señal acústica si seleccionamos el intermitente.

Otra ayuda indispensable en un coche más de cinco metros es el Parktronic, sensores de aparcamiento en los paragolpes delantero y trasero. De hecho, del pequeño parking del hotel no hubiera podido salir intacto si no es por esos elementos.

Devorador de Autobahn

Esto no es ninguna sorpresa estando hablando de una berlina de gran tamaño como el Mercedes Clase S. En primer lugar tenemos que indicar que el 350 L equipa el motor básico de gasolina que rinde 272 CV. En principio, parecen muchos caballos pero en un coche que soporta sin despeinarse el doble de potencia acaban por quedarse cortos.

Quizás sólo sepáis que las Autobahn son autopistas en las que se puede circular a cualquier velocidad pero en realidad no es exactamente así. Sólo hay algunos tramos, bastantes eso sí, por los que circular sin limite de velocidad aunque no siempre. Allí tienen cada ciertos kilómetros paneles electrónicos de velocidad variable con los que indican limite de velocidad en caso de inclemencias meteorológicas, obras, tráfico, una avería o un accidente. Las zonas sin límite suelen tener tres, cuatro e incluso cinco carriles, el asfalto es perfecto y las pocas curvas que encontramos son muy abiertas.

Dicho ésto, enfilamos el carril de aceleración con el S 350 L. La dirección se endurece conforme aumentamos la velocidad, pudiendo cambiar de carril con una precisión absoluta y también con tranquilidad gracias al control del ángulo muerto que comenté anteriormente. El aplomo y la estabilidad es excelente, no obstante, en curvas cerradas, las leyes de la física son insalvables y las dos toneladas de peso acaban tomando presencia y empujan la parte trasera del coche hacia el exterior de la curva.

La responsable del buen comportamiento es la suspensión es neumática semiactiva denominada Airmatic DC. Los muelles neumáticos se ajustan electrónicamente a la circunstancia de marcha, por ejemplo reduciendo el balanceo a alta velocidad. Podemos seleccionar tres posiciones: confortable, confortable/deportivo o deportivo. Al menos con solo un ocupante, la diferencia es mínima, no se si a plena carga se notará más la diferencia.

Prestaciones y consumo

Cómo comentaba al principio, el bastidor del Mercedes Clase S es tan bueno que la potencia de ésta versión se puede quedar corta cuando no hay límite de velocidad, aunque la verdad es que tampoco es necesario ir siempre a velocidad de circuito.

Circulando a a 150 km/h el coche va relajado, en 7ª velocidad y a 2.500 rpm, pero si pisamos el acelerador a tope, reduce 3 marchas hasta 4ª y el velocímetro sube a 180 km/h casi sin darnos cuenta. A partir de aquí, le cuesta ganar velocidad aunque puede llegar a los 250 km/h limitados electrónicamente.

Como es necesario con unas prestaciones de éste tipo, la frenada es sobresaliente por distancia y estabilidad. En más de una ocasión apareció de manera inesperada un coche en el carril izquierdo y tuve que pisar el pedal de freno a fondo, respondiendo de una manera rotunda y manteniendo la trayectoria.

Si juntamos peso elevado y un motor gasolina de 6 cilindros los consumos no pueden ser ajustados. En ciudad y carreteras de circunvalación obtuve una media de 14 litros/100km y en autopista la media bajó a 11.6 litros/100km. Ésta es la explicación de por qué en Europa las versiones más vendidas son las CDI.

Hasta aquí las impresiones dinámicas, mañana en la tercera y última parte de la prueba daremos un repaso a la última tecnología que incorpora la Clase S de Mercedes.

Mercedes-Benz S 350 L, prueba en Alemania

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