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Mercedes-Benz S 350 L, prueba en Alemania (I)

Mercedes-Benz S 350 L, prueba en Alemania

Ésta prueba también la podríamos haber titulado “jugando a ser chófer” ya que es el modelo más elegido por autoridades y directivos en todo el mundo para ser transportados, más aún con la carrocería de batalla larga que nos ocupa. El Mercedes Clase S acaba de recibir un leve restyling que no afecta al motor de gasolina que hemos probado.

En una primer parte vamos a analizar las impresiones en parado y en una segunda entrega analizaremos el comportamiento dinámico para terminar con el impresionante equipamiento tecnológico que equipa ésta gran berlina de representación.

Diseño exterior e interior

El diseño exterior es ante todo elegante y discreto, unas cualidades que valoran los clientes de éste segmento. A pesar de llevar a la venta desde hace 5 años, el Mercedes Clase S sigue mostrando una silueta actual y moderna. Y es que mirándolo desde fuera no parece tan grande como demuestran los 5.22 metros de largo y 1.87 metros de ancho. Su estilizada línea le permite ofrecer un excelente coeficiente aerodinámico de 0.26.

Desde el asiento del conductor

Una vez dentro, un detalle de lujo es la ayuda para entrar y salir del vehículo. Al quitar la llave, el volante sube y el asiento se desplaza hacia atrás para facilitar la salida del coche volviendo a su posición original al accionar el contacto. Los asientos delanteros son enormes y están fabricados para ofrecer un confort absoluto. No tienen apenas sujeción lateral, pero no hablamos de un coche para ir a trazar curvas a una carretera de montaña.

Como viene siendo costumbre en la Clase S, los mandos para regular los asientos se encuentran en las puertas desde los que podemos regular eléctricamente el respaldo, la banqueta y hasta los reposacabezas. También encontramos aquí los botones para la ventilación y calefacción de asientos.

Con tantas opciones de regulación es muy fácil encontrar las postura más cómoda al volante y además pude comprobar que, en días de calor, la ventilación de los asientos de cuero son una maravilla para no acabar con la espalda sudando. En el frío invierno alemán, el poder calentar los asientos se antoja también como una opción indispensable.

En la consola central encontramos los botones correspondientes al climatizador, de excelente funcionamiento, a modo de interruptor. También encontramos algunos junto al mando giratorio para regular el navegador y todas las funciones del coche.

El cockpit está divido en dos zonas diferenciadas, la correspondiente a la instrumentación y la zona dónde se aloja la pantalla del navegador, dónde el sistema Comand nos permite desde un mando giratorio situado entre los asientos manejar el navegador GPS, el equipo de audio, la climatización y hasta la luz interior. Éste sistema me pareció algo menos intuitivo que el iDrive de BMW aunque te acostumbras con el tiempo.

Plazas traseras y maletero

En las plazas traseras encontramos mucho espacio tanto para piernas como en anchura. Respecto a la versión de batalla corta que no destacaba en éste aspecto, esos 13 cm de diferencia se notan y son imprescindibles para ofrecer la comodidad que se espera de una berlina de representación. No pude circular sentado en la parte trasera pero en parado la sensación es la de estar en un cómodo sillón de cuero de un salón de lujo.

La parte posterior puede configurarse para dos plazas o tres como en éste caso. Las plazas laterales disponen de regulación eléctrica, ventilación y calefacción cuyos mandos son muy accesibles y fáciles de accionar ya que se encuentran en la puerta al igual que en las plazas delanteras. Tras la consola central tenemos los mandos para que los pasajeros puedan regular la temperatura independientemente del resto.

Para proteger la intimidad de sus ocupantes, las ventanillas traseras y la luneta pueden taparse con cortinillas que se accionan eléctricamente desde el mando del Comand. Éstos pasajeros podrán retocar su peinado o maquillaje con los espejos escamoteables con luz que emergen del techo. Desde la consola central el conductor puede plegar o desplegar los reposacabezas traseros para mejorar la visibilidad trasera cuándo circule sólo.

El maletero ofrece una gran cifra de 560 litros.

Acabados

Hablar de calidad en éste coche se presupone ¿cómo cuestionarla en la berlina estrella, nunca mejor dicho, de Mercedes? Pues como debe ser, encontramos excelentes materiales ajustados milimétricamente por todos los lugares del habitáculo.

Desde el salpicadero a la guantera, incluso en las zonas que no están a la vista y se suelen descuidar más, encontramos plásticos de tacto gomoso, suaves al tacto y de calidad sobresaliente. El toque clásico lo ponen las inserciones de madera que recorren la linea media del salpicadero para unirse con las puertas y el reloj que preside la consola central.

El volante, que es regulable eléctricamente, está forrado de un cuero de tacto exquisito y de una calidad idéntica a la tapicería que recubre los asientos. Todos los mandos del salpicadero, consola central y puertas están rematados en aluminio, otro detalle de calidad que también los hace agradables de accionar.

Desde luego, los ministros y empresarios no pueden quejarse de cómo viajan, pero como veremos en la segunda parte de la prueba, el chófer tampoco irá a disgusto.

Prueba del Mercedes-Benz S350L en Alemania

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