Fiat 500C, a prueba (II)

 |  @davidvillarreal  | 

Encendemos el contacto, arranca el motor y nos disponemos a dar un “paseo” con el techo descapotado a bordo del Fiat 500C. Nuestra unidad de pruebas está equipada con un motor 1.4 16 válvulas de 100 CV alimentado con gasolina, la alternativa más adecuada para gozar de unas prestaciones más que decentes, cierto confort y unos consumos nada descabellados dada la situación. Respecto a esto último, y como desahogo, incluye Start&Stop para detener automáticamente el motor en nuestras paradas urbanas.

A parte del Fiat 500C 1.4 16 válvulas este pequeño cabrio se ofrece con motores 1.2 (69 CV) y dos díesel 1.3 Multijet de 75 y 95 CV, además del Abarth 500C (140 CV) que se presenta como el más deportivo y también menos adecuado para el día a día. El 1.4 16v de 100 CV se presenta como la alternativa con una mejor relación confort-diversión.

1.4 16 válvulas de 100 CV

Hace poco tuve ocasión de probar el Fiat Punto Evo con el motor 1.4 Multiair, una evolución del motor que incluye nuestro Fiat 500C de prueba con distribución variable Multiair. Uno de los defectos que pude achacarle al Punto Evo en ese sentido fue el hecho de que los desarrollos de la sexta velocidad obligasen a reducir a quinta en algunas pendientes ascendentes mientras manteníamos cruceros de 120 km/h (reales).

Obviamente en este caso los 100 CV del Fiat 500C son mucho más efectivos para sus escasos 930 kg, y en todo tipo de circunstancias se mueve bien, aunque obviamente mucho mejor con el motor alto de vueltas y a partir de las 5.000 rpm. Le falta el empuje de un Turbo, reservado de momento a los Abarth, pero se muestra alegre cuando le exigimos un poco más y siempre contará con la ventaja de la sexta velocidad para mantener cruceros en carretera con unos consumos decentes.

En este caso no requiere reducir a quinta para afrontar algunos repechos, donde el Punto Evo sí lo necesitó.

Consumos

Lleve a cabo la prueba de consumos en el recorrido de pruebas que empleo habitualmente, con una media de 118 km/h reales y con el climatizador a 26º y el compresor del aire acondicionado conectados. Lógicamente con la capota cerrada a cal y canto. En esas condiciones obtuve un consumo medio de 6.5 litros/100 km. A parte de los motores diésel, el motor 1.2 (69 CV) ofrece unos consumos aproximadamente 1 litro/100 km por debajo.

Techo de lona y aislamiento acústico

El nivel de decibelios del motor y el sistema de escape me pareció correcto (sin más) para un cabrio así, adecuado para conducirlo alegremente de vez en cuando. La pega que le encontraremos es que un motor atmosférico como éste sólo se mueve bien cuando lo llevamos muy alto de vueltas, y en ese régimen de revoluciones es realmente ruidoso.

El rugido agudo del motor “maquilla” los agradables tonos graves que despide el escape de salida trapezoidal. Estos bajos los oiremos únicamente cuando nos movamos por debajo de las 2.000 rpm o en reducciones. Dentro del buen ajuste acústico hay que decir que no tiene nada que ver con el sonido ronco e intenso que despiden los escapes de Abarth, que a diferencia del Fiat 500C 1.4 16v sacrificarían en exceso el confort.

Con el techo de lona cerrado el nivel de ruidos que se filtran al habitáculo no es excesivamente alto. A velocidades de autovía y autopista el sonido que destaca en ésta “banda sonora” es el provocado por el rozamiento aerodinámico. Los ajustes son bastante buenos, y el hecho de contar con pilares y montantes fijos integrados en la carrocería reduce notablemente la posibilidad de vibraciones e incómodos “grillos”, nosotros no hallamos ninguno.

Ya comenté en la primera parte de la prueba que el techo disponía de tres posiciones. La primera de ellas era con la lona ligeramente abierta, cual techo solar. En estas condiciones y con el techo completamente abierto, con plegado de luna trasera incluido, se puede viajar a 120 km/h y mantener una conversación. Las turbulencias únicamente afectarán, aunque no en exceso, en las plazas traseras. Recordemos que se incluye un cortavientos que se puede instalar tras los reposacabezas.

Existe una posición intermedia en la que el techo de lona se puede abrir por completo, pero manteniendo la luna trasera, es decir sin plegarlo por completo. En esta posición las turbulencias afectan excesivamente y no es recomendable para un uso más allá de velocidades de ciudad.

Conclusiones de conducción

Con un motor potentillo, a partir de 100 CV, el Fiat 500C es uno de esos coches agradables de conducir rápido. Vaya por delante que la aceleración y el empuje de un motor así no impresionará a casi nadie, aunque este pequeñajo tampoco busca ser el más rápido a la salida de los semáforos.

Las suspensiones mantienen el aplomo, no acusan un balanceo excesivo y como en todos los utilitarios de este tamaño se muestran un pelín rígidas y secas absorbiendo obstáculos (ni mucho menos tan rígidas como en el Abarth 500). El Fiat 500C incluye control de estabilidad y de tracción, éste último es desconectable.

El Fiat 500C también dispone del mágico botón Sport. En este caso el cambio que se produce no es tan acusado como en el Abarth, aunque sobretodo sí se aprecia que al activar el botón Sport el acelerador se vuelve mucho más directo a nuestros pisotones y el motor responde inmediatamente.

Mañana, en la tercera y última parte de esta prueba analizaremos el equipamiento del Fiat 500C, muy completo por cierto, veremos sus rivales y concluiremos el análisis de este utilitario descapotable tan veraniego.

Fiat 500C

En Diariomotor: Fiat 500C | Fiat 500 y 500C Twinair de 85 CV

Lee a continuación: Fiat 500C, a prueba (I)

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  • victor 661

    un coche bonito pero encasilladísimo en el “coche para chicas”.

    “todo tipo de circunstancias se mueve bien, aunque obviamente mucho mejor con el motor alto de vueltas y a partir de las 5.000 rpm” por lo visto tiene la linea roja en las 6mil vueltas (valor en el que alcanza los 100cv), a cuantas está el corte de inyección?

    por cierto, anoche por gracia (barcelona)vi un abarth y sonaba precioso!

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