Fiat 500 1.3 Multijet Lounge, a prueba (I)

 |  @sergioalvarez88  | 

Esta semana hemos probado para vosotros el Fiat 500, uno de los urbanos más chic del mercado. Nuestra unidad de pruebas estaba equipada con el nuevo motor turbodiésel 1.3 Multijet-2, con 95 CV de potencia y sistema de arranque y parada Stop&Start. Este motor es una evolución del anterior 1.3 Multijet de 90 CV. El acabado del vehículo que hemos probado es el Lounge, un tope de gama al que el fabricante ha sumado abundantes extras, como ya podéis comprobar en la imagen de portada.

Mi compañero David probó hace un tiempo el Abarth 500 y el Fiat 500C, así que es el momento de ofreceros una prueba de una de las versiones más vendidas en Europa y España. Desde el lanzamiento del Fiat 500 en 2008 ya se han vendido más de 200.000 unidades, lo que evidencia la popularidad de este urbano con toques retro. Aunque muy pequeño, está en un nicho de mercado semi-premium que lo pone en competencia con instituciones como el Mini de BMW.

La historia del Fiat 500 comienza con su primera generación, lanzada en… 1936. Este automóvil era uno de los más pequeños de su época, y comenzó la motorización de la Italia de Mussolini. A pesar de las buenas ventas, las 520.000 unidades producidas hasta 1955 y un precio de sólo 5.000 liras, Italia no tuvo a su alcance la revolución automovilística hasta el año 1957. Entonces fue lanzado el Nuova 500, cuya base de ingeniería y diseño fue el Fiat 600 (también conocido en España como Seat 600).

El Fiat 500 supuso toda una revolución en la Italia de finales de los años 50. Con una economía algo más saneada, muchos italianos pudieron permitirse su primer automóvil. Medía sólo tres metros de longitud, era capaz de acomodar a cuatro adultos y su motor bicilíndrico impulsaba las ruedas traseras. Sus 479 cc apenas desarrollaban 13 CV, pero una versión mejorada con 499 cc entregaba ya 21.5 CV al final de su vida comercial. Su diseño sencillo es uno de los iconos estilísticos del pasado siglo, un amable clásico aún deseado hoy en dia.

Es precisamente el actual gusto por lo retro y el éxito del Mini de BMW dos de los principales factores que llevaron al fabricante italiano a lanzar en 2007 un nuevo Fiat 500, con evidentes lazos emocionales al pequeño utilitario de los 50, pero con un toque chic y premium. Lo que implica decir adiós al segmento del bajo coste, y dar la bienvenida a miles de clientes que buscan un urbano diferente, con más calidad y en cierto modo un reflejo de su personalidad gracias a las enormes posibilidades de customización que ofrece ya de serie.

Modernidad con un toque retro

Ya lo conocemos desde hace varios años, pero siempre que nos cruzamos con uno tendemos a girar la cabeza. Es un coche que llama la atención, y más si como en el caso de nuestra unidad, viene equipado con llantas de 16 pulgadas y unas bandas de vinilo de color blanco en capó y techo. El frontal está presidido por una calandra en la que destaca la barra cromada, que enmarca el emblema de Fiat. Dos faros redondos lo flanquean, en una disposición idéntica al 500 de hace medio siglo.


Es un coche relativamente alto y muy corto, pues emplea la plataforma del Fiat Panda. El capó es por tanto muy corto, y tiene muy poco voladizo delantero. Su perfil lateral es ligeramente “ahuevado”, pero tiene mucha superficie acristalada. Dos grandes puertas con marco cromado y unos retrovisores también cromados (opcionales) aportan un toque de calidad en un conjunto que en absoluto defrauda. Y llegamos ya a la zaga, en mi opinión todo un ejemplo de un diseño hecho con buen gusto, como sólo los italianos saben.

En primer lugar, hay que destacar la ligera joroba del maletero. No sería necesaria, pero es un guiño a su predecesor que queda francamente bien. El tirador del portón trasero está bajo otra banda cromada. Las ópticas son pequeñas pero muy coquetas, y el gusto por los detalles queda patente en un pequeño spoiler, un tubo de escape cromado y de nuevo, otra banda cromada en la parte baja del paragolpes. Parece la fiesta del cromado, pero hay que reconocer que en absoluto queda recargado o excesivo.

Impresiones del habitáculo

Un espacio muy bien aprovechado

El nuevo Fiat 500 mide sólamente 3.55 metros de largo y 1.62 metros de ancho, y a pesar de ello tiene un interior sorprendentemente amplio. Me siento en el asiento del conductor forrado en una tapicería mixta cuero/tela y lo primero que noto es que a pesar que la banqueta es dura, el respaldo es demasiado blando y va a hacerme la faena en viajes largos. Tendemos a pensar que es un coche muy pequeño, pero con mis casi 1.85 metros no tuve ningún problema para encontrar mi espacio vital y ajustar en longitud el asiento principal.

Sin embargo, mi rodilla derecha iba apoyada en la consola central, aunque no resulta en principio incómodo, sorprende lo abultada que es la consola en su parte inferior. El espacio entre los ocupantes delanteros es pequeño y la puerta está mucho más cerca de nosotros que en otros coches. Tengo mucho espacio libre para la cabeza, personas aún más altas entrarían perfectamente en el pequeño Fiat. Una de las pegas del puesto de conducción la encuentro en el conjunto de pedales y la zona de los pies.

Los pedales están ligeramente desplazados hacia la derecha y están muy juntos. Si a ello sumamos un recorrido muy largo para el embrague, el pie izquierdo estará rozando constantemente el reposapies y nos costará pisar el pedal correctamente. Volviendo al repaso al puesto de conducción, vamos sentados bastante altos, más que en la mayoría de vehículos que no son SUVs. El asiento es regulable en altura y resulta razonablemente amplio en cuanto a respaldo y banqueta, aunque personas voluminosas viajarán justas de espacio.

El espacio para la cabeza es amplio, no tocamos con la cabeza en el techo a no ser que seamos verdaderamente altos. Curiosamente, muchos coches pequeños suelen ofrecer más espacio en esta cota que coches mucho mayores, incluso berlinas o todoterrenos. El volante es regulable en altura, pero no en profundidad. La postura de conducción no termina siendo antinatural, pero los conductores más altos echaremos de menos poder atraer hacia nosotros el volante.

El salpicadero del Fiat 500 está embebido en el espíritu retro del coche, con una elegante banda de plástico duro satinado que lo cruza de un lado a otro. El cinquecento sólo tenía un reloj en el tablero de instrumentos, y el concepto ha sido hábilmente trasladado al vehículo moderno, que aglutina en una sola esfera el cuentarrevoluciones, velocímetro, ordenador de a bordo y medidor de combustible. Los círculos concéntricos son la explicación al packaging.

La consola central es voluminosa, y podemos trazar el árbol genealógico hasta el Fiat Panda fácilmente. La parte superior lleva dos aireadores, y el equipo de música. En la parte central están los mandos del climatizador, de uso muy sencillo, además del botón “City”, que hace que la dirección asistida sea tan blanda como unas natillas (hablaremos más adelante de ello). Junto a la palanca de cambios están los accionadores de los elevalunas, que no tienen función de subida o bajada con un toque para ningún pasajero.

La posición de la palanca de cambios, que viene envuelta en cuero, es muy cómoda para conducir, está muy a mano y casi no hay que despegar la mano del volante. Sin embargo, esta posición hace que la parte inferior de la consola central sea voluminosa y nuestra rodilla choque con ella. Junto al freno de mano hay espacio para dos botellas de agua y también podemos encontrar la entrada auxiliar USB para el equipo de sonido, integrado en el sistema de infotainment Blue&Me.

Este hueco es bajo, pero nos permite dejar la cartera o el móvil. Junto al volante, en la parte izquierda, hay un hueco en el salpicadero apto para dejar móvil o llaves. Las calidades de construcción son buenas para el segmento del que hablamos. La parte superior del salpicadero está recubierta de un plástico blando de tacto agradable, pero el resto del habitáculo es plástico duro de buenos remates, con la salvedad de las puertas, que en parte están tapizadas con un símil de cuero.

Si queremos encontrar un acabado algo flojo hay que mirar a la zona del freno de mano o los pequeños huecos portaobjetos de las puertas, con algún borde áspero al tacto. Un detalle sobre la usabilidad en el puesto de conducción tiene que ver con la guantera, o debería decir la ausencia de guantera. En lugar de la típica portezuela es simplemente un hueco bajo el salpicadero. No es más pequeño que otras guanteras, pero deja sus contenidos algo más visibles y expuestos.

Las plazas traseras del Fiat 500: sorprenden

El Fiat 500 homologa cuatro plazas, pues tres personas irían demasiado justas en los asientos traseros. Las dos plazas traseras tienen un acceso fácil y son sorprendentemente amplias. Su aspecto es algo espartano y sus ocupantes no tienen huecos donde dejar nada, salvo en las típicas bolsas tras los asientos delanteros, pero inexplicablemente sólo tras el asiento derecho. Lo que me ha sorprendido es el espacio disponible para las piernas, casi impensable en un coche tan pequeño en apariencia, pero bien aprovechado.

Con el asiento del conductor regulado para mi estatura, yo mismo no golpeo con los rodillas si me siento en el asiento trasero. No son asientos cómodos para viajes largos porque son muy duros y no tienen ajuste alguno, pero para llevar a personas en ámbitos urbanos cumplen su función con creces. Si me inclino hacia un lateral toco con la cabeza en el techo, por tanto mejor viajar mirando al frente. Las ventanas traseras pueden abrirse en cuña, dejando entrar algo de aire a los ocupantes.

Un maletero discreto

El maletero del Fiat 500 es como podemos suponer dado su inexistente voladizo trasero, bastante pequeño. Son sólamente 185 litros de capacidad, pero de formas regulares, lo que permite llevar el equipaje de un par de personas sin mayores problemas. La altura de la boca de carga ronda la media (algo más de 60 centímetros), pero hay un buen borde desde la misma hasta el piso del maletero: si queremos sacar objetos voluminosos o muy pesados va a costarnos algo de trabajo.

Uno de los inconvenientes del maletero es que no tiene la típica luz de cortesía. Si estamos en el garaje o en un lugar a oscuras, hay que dejarse guiar por el tacto o en su defecto la luz de nuestro teléfono móvil. El volumen del maletero abatiendo los asientos traseros no ha sido publicado por Fiat. Doblando estos asientos no se obtiene una superficie de carga plana. Bajo el piso del maletero tenemos una rueda de repuesto tipo galleta y las herramientas necesarias para instalarla en caso de pinchazo.


La bolsa azul de las imágenes contiene los triángulos de emergencia.

Visibilidad correcta

Dado el pequeño tamaño del Fiat 500, su visibilidad nos ayuda aún más a movernos por ciudad. Los retrovisores son muy grandes y el hecho de que el interior sea electrocromático ayuda a evitar los molestos deslumbramientos de los coches precedentes de noche. Aunque desde el asiento del conductor no vemos donde termina el capó, se intuye fácilmente. La visibilidad trasera es en general buena, aunque el pilar C es algo voluminoso y molesta en algunas incorporaciones o al aparcar.


Un detalle a tener en cuenta, es que si no llevamos a ocupantes en las plazas traseras, conviene plegar sus reposacabezas. Aunque son originales y bonitos, estorban la visión trasera si están levantados ya que la ventanilla trasera es relativamente pequeña. Mañana publicaremos la segunda parte de la prueba, donde os hablaremos de su comportamiento dinámico, que nos ha sorprendido gratamente, tanto en el ámbito urbano como en esas carreteras reviradas que tanto nos gustan. Estad atentos.

Fiat 500 1.3 Multijet Lounge, a prueba (II)
Fiat 500 1.3 Multijet Lounge, a prueba (III)
Fiat 500C, a prueba (I)
Fiat 500C, a prueba (II)
Fiat 500C, a prueba (III)
Abarth 500, a prueba (I)
Abarth 500, a prueba (II)
Abarth 500, a prueba (III)
Abarth 500C, toma de contacto

Fiat 500 1.3 Multijet Lounge, a prueba

Imágenes: Sergio Álvarez
En Diariomotor: Fiat actualiza los 500 y 500C con un nuevo 1.3 MJet-2 de 95 CV

Lee a continuación: Abarth 500C, toma de contacto

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  • Kenko

    La verdad es que delante se va muy bien, pero detrás es muy pequeño… Por cierto Sergio, criticas lo de que la guantera no tenga puerta, lo cual comparto. No sé si sabes que en el “techo” de la guantera hay una pequeña bandeja donde puedes guardar algún cd, el navegador (delgado eso sí), las llaves, el móvil, un mapa… Cuesta de ver y sobretodo de abrir, tiene un poco de truco. Además en algunas unidades (no todas, es una opción) la banqueta del pasajero tiene un pequeño compartimento. Tienes que tirar hacia arriba desde el exterior y desencajarla, se abre de atrás hacia adelante como el capó de algunos coches antiguos.

  • Jetfire

    Buen reportaje, ¿para cuando alfa giulietta 1.6 jtd, creo que será la motorización más demandada en el alfa?

  • Sergio Álvarez

    @Kenko:

    Gracias por recordármelo. En su día encontré el hueco, pero me pareció muy limitado en cuanto a espacio. Gracias por la aportación :)

    @Jetfire: tenemos una prueba de un Giulietta en la recámara, tranquilo ;)

  • javivi

    ” elevalunas, que no tienen función de subida o bajada con un toque para ningún pasajero……..”

    Bueno, eso no es del todo cierto…
    el del conductor sube y baja con un toque, el del pasajero solo baja…

    Tengo un 500 multijet 75 cv en negro :-).

    Saludos

  • Sergio Álvarez

    @javivi: es curioso, porque nuestra unidad no tenía esa función y me extrañó. Es posible que sea un problema de la unidad en concreto.

  • Christian

    prueben coches de verdaaaaaaaad, con las maditas que salen, pongan esto en foros femeninos o gays, estoy harto de que se enfoquen tanto en esta clase de triciclos, prueben carros tipo mustang, lancer, m3 yo que se. coches pa machos.xD

  • Oliver

    Joooooder, ya salió el cavernícola ibérico… a ver si te enteras, “hombre macho” (habría que verte…), aquí se prueban coches que una gran parte de nosotros nos compraríamos o podríamos comprar, sin menoscabo de que de vez en cuando aparezca algún coche “de nicho”, pero ¿cuánta gente se compra un mustang y cuánta un Fiat 500? Esta prueba es agradecida por mucha más gente.

  • Juancho-Parque del Plata-URUGUAY

    Es una lastima que por su alto costo no aterrise en nuestra tierra gaucha, salvo algun fanatico que disponga de una cifra similar a la de un vehiculo de mayor tamaño.- El 500 de la decada del 60 se vendia como pan caliente por su autonomia y por su precio.- Este esta muy lejos de esa realidad.- La “verdad” es una verdadera lastima de que no se pueda disponer de esa marca a un precio razonable.-

  • Jetfire

    OK Sergio, gracias, esperaré. Una petición, podríais hacer la del giulietta 1.6 jtd, creo que será el más demandado por el público.

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  • no se porque pero este motor montado en opel es menos ruidoso,vibra menos es mucho mas suave.

  • cleido madueño

    Siempre me an gustado los fiat 500 quisira tener dinero para coleccionarlo todos.

  • gt_auto

    el 500 de la prueba no es un lounge,es un sport

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