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Diariomotor
Opinión

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Las amargas lágrimas de Faconauto

El mes de julio de este año ha comenzado para el panorama automovilístico español como era de esperar: con todos los medios de comunicación haciéndose eco del descenso de las ventas, tras 10 meses de contínuas subidas. Y eso que el mes de julio solo ha supuesto una caida de las ventas del 24,1% respecto al mismo mes del año pasado. Vale que las ventas a particulares han descendido un 44%, pero el cómputo global del mes no ha sido el descalabro que muchos vaticinaban ya que las ventas a empresas crecieron un 24% y las ventas a empresas de alquiler subieron nada menos que un 54%.

Junto a Anfac Y Ganvam, una de las entidades que primero ha dado la voz de alarma ha sido, por supuesto, Faconauto, la Federacion de Asociaciones de Concesionarios de Automocion. Faconauto es, para que nos entendamos todos, un grupo de presion (lobby en el mundo anglosajon) que intenta precisamente eso, presionar (cabildear es el término correcto) para que el gobierno de turno tome decisiones que le sean favorables a los intereses de sus socios, federados, asociados o como los quieran llamar.

Hasta ahí, todo en orden. Este tipo de organismos parásitos son tan antíguos como la propia humanidad, e inherentes a cualquier ecosistema de libre mercado medianamente adulterado. Hasta el extremo de que en Estados Unidos el cabildeo (lobbying) está protegido por ley. Una herramienta infalible para que al resto del planeta le suba o baje la fiebre a su santa voluntad. Como es lógico, solo provocan daño cuando son lo suficientemente grandes o lo suficientemente potentes como para ejercer sobrepresión. ¿Es ese el caso de Faconauto? Pues veamos como se presentan en su web oficial:

“FACONAUTO (Federación de Asociaciones de Concesionarios de Automoción) es la Patronal que integra las Asociaciones de Concesionarios Oficiales de las Marcas Automovilísticas presentes en el mercado Español, que representa los intereses de más de 3.188 (hasta hace unos días eran 3.150) concesionarios de turismos y 311 de vehículos industriales, de los que dependen aproximadamente las 3.600 (hace unos días eran 4.820) empresas del segundo nivel de distribución (agencias y servicios oficiales), lo que totaliza más de 7.090 Pymes de automoción (hace unos días contabilizaban 7.970)”.

A bote pronto hay que reconocer que son un buen puñado, aunque no parecen tantos como para torcer los designios económicos de un pais como el nuestro, con cerca de 50 millones de ciudadanos y, hasta hace dos telediarios, la octava maravilla económica del mundo. Pero si encima hacen causa común con los fabricantes de coches, proveedores de piezas y recambios, talleres, y, abrazándolos a todos, la industria petrolera o, a partir de ya, de las compañías eléctricas, pues esta claro que sí pueden ser capaces de dirigir algunas de las decisiones de las altas esferas de la politica nacional. De hecho ya lo han demostrado consiguiendo, en exclusiva para ellos, el Plan 2.000E.

Siguiente pregunta: ¿sus quejas son fundadas? Queda claro que el frenazo de la economía les afecta de forma negativa, pero ni más ni menos de lo que pueda afectar a cualquier otra tienda, negocio o empresa comercial de las existentes en nuestro país. Tiren de la lengua a cualquier pequeño empresario o autónomo y le podrá dar cifras tan negativas y tan preocupantes como las que maneja Faconauto, con la diferencia de que la mayoría de ellos no han podido disfrutar de una reciente epoca de tranquilidad gracias a ayudas gubernamentales pagadas por todos.

Sigamos con su presentación:

“Los Concesionarios españoles de Turismos y Vehículos Industriales son medianas y pequeñas empresas, con un marcado carácter familiar, que cumplen una función social y económica insustituible en las comunidades y localidades donde están implantados. Los concesionarios encarnan con su esfuerzo, tesón y trabajo, un modelo empresarial de creación y consolidación de riqueza y puestos de trabajo que merece el reconocimiento y protección de la sociedad y los poderes públicos”.

Hay que reconocer que se trata de un párrafo de lo mas poético; tanto que se puede aplicar a la práctica totalidad de actividades económicas legales de elevado volumen de negocios existentes en el mercado. Sin embargo, me cuesta mucho entender el tono de sus lamentaciones, especialmente tras leer el siguiente párrafo de su presentación oficial:

“La Distribución Española de Automoción está a la vanguardia europea, con unas Pymes cuyo tamaño es dos veces superior en ventas y tres veces en número de reparaciones que la media europea. Esta situación se debe a las fuertes y constantes reinversiones realizadas por los Concesionarios españoles, que de media tienen un balance de 5,6 millones de Euros (casi 1.000 millones de las antiguas pesetas) y un volumen de ventas de más de 15 millones de Euros (unos 2.495 millones de pesetas)”.

A ver si lo he entendido bien: tal y como afirma Faconauto, los concesionarios de automoción españoles estan acostumbrados a vender el doble de lo que suele vender un concesionario europeo normal, y, además, a facturar el triple en lo referente a trabajos de taller. Mi más cordial enhorabuena.

¿A qué se debe esta diferencia con el resto de Europa? Pues todo parece indicar que las tiendas de coches españolas se han sobredimensionado para no perder tajada durante la epoca de bonanza, y ahora todo son problemas cuando las cifras de ventas bajan. El tema no es nuevo, ya que eso mismo lo estamos viendo actualmente en multitud de empresas relacionadas con el ladrillazo y todos sus derivados.

Para hacerme una mejor composición de lugar, voy a echar mano a una de mis costumbres recurrentes: comparar España con Alemania. Primero, porque son los dos unicos países que conozco un poco, y segundo, porque de este modo, tal vez consiga hacer este artículo algo mas comprensible para la casta politica española, siempre tan interesada en las marcas de coches premium de origen germano. Empecemos con algunos datos básicos:

  • Alemania: 82 millones de habitantes, 360.000 km cuadrados.
  • España: 47 millones, 505.000 km cuadrados.

Las ventas de automóviles de turismo durante estos últimos cinco años han sido las siguientes:

Alemania/España 2005: 3.319.259 / 1.528.877 2006: 3.467.961 / 1.634.608 2007: 3.148.163 / 1.614.835 2008: 3.090.040 / 1.161.176 2009: 3.807.175 / 952.772

Al primer golpe de vista podemos decir que el mercado alemán se ha movido en este último lustro entre los 3 millones escasos de 2008 y los casi 4 millones a los que llegó en 2009 gracias a las ayudas gubernamentales. El mercado español pudo, en sus mejores años, alcanzar cifras que vienen a suponer la mitad de lo que se vende en Alemania. Cuando llegó la tormenta, y a pesar de contar con ayudas del gobierno, a duras pena han podido mantener la cota del millón de unidades vendidas.

Y un último dato a tener en cuenta: mientras que, según Faconauto, en España hay 7.970 pymes de automoción, de las que 3.150 son concesionarios (los que realizan las ventas), en Alemania existían en 2009 (según los datos que publica Autohaus.de) nada menos que 14.668 entidades empresariales dedicadas a la venta de coches, a las que que había que sumar otras 11.499 actuando como servicios oficiales de las marcas. En total: 26.167 pymes, mas del triple que en España, para un pais con mucha menos extensión y algo menos del doble de población. Si nos limitamos a contabilizar solo las empresas dedicadas a vender, la proporcion es aun mas ventajosa para las españolas: 3.150 concesionarios frente a 14.668 tiendas alemanas: la proporcion es de 4.6 a 1. Adivinen, entonces, en que país tienen que soportar mayor competencia entre ellos.

Pues bien, como muchos ya empezareis a sospechar, es hora de jugar un poco con estos números. Veamos, en primer lugar, el año 2009: en España, se vendieron 952.772 turismos. Una burda estadística nos dirá que cada concesionario vendió una media de 302.4 coches al año (952.772/3.150=302.4). Es la media aritmetica, independientemente de que un “conce” de Porsche no va a vender, como es lógico, lo mismo que uno de Renault.

En Alemania, por el contrario, se vendieron, con ayudas gubernamentales – no lo olvidemos -, la friolera de 3.807.175 automóviles. Estadisticamente hablando, cada tienda de coches vendió 259.5 unidades (3.807.175/14.668=259,5). Pues al final va a tener razon Faconauto al pregonar que sus protegidos venden más que cualquier mindundi europeo, incluso en un año tan negativo para ellos como el pasado. Y eso que 2009 fue un año “atipico” por no decir “apocalíptico”, con un desplome en las ventas de quedará para la historia. Veamos lo que ocurrió, por ejemplo, en 2006, en plena ebullición económica y, sobre todo, financiera.

En España, se vendieron 1.634.608 turismos, lo que nos da una media de 518.9 coches por concesionario. Las ventas en Alemania ascendieron a 3.467.961 unidades, lo que supone 236.4 coches por tienda. Ciertamente, Faconauto no miente: en la época de vacas gordas, sus asociados vendian más del doble que cualquier Autohaus alemana. La verdad es que es para sentirse orgulloso.

Faconauto afirma que “esta situación se debe a las fuertes y constantes reinversiones realizadas por los Concesionarios españoles”. Es lógico que una empresa crezca a medida que aumenta su volúmen de negocio. Pero la economía es cíclica, y con ese planteamiento se corre el riesgo de adquirir un tamaño ideal para aprovechar los años de abundantes pastos, pero también un sobrepeso que se convertirá en lastre cuando llege el momento de tener que echar a correr. Es el camino que eligieron los grandes dinosaurios y los convirtió en los dominadores de su era geológica, pero todos sabemos como acabaron cuando las cosas se pusieron difíciles.

Porque, aunque a algunos les cueste entenderlo, tambien había otra opción: permitir que se crearan nuevos concesionarios, aumentando el numero de comensales que pudieran conseguir un trozo del pastel. Pero eso suponia renunciar a ciertos privilegios como la exclusividad de zona y las grandes distancias que suele haber entre concesionarios de la misma marca. Recordemos: 3.150 concesionarios repartidos en 505.000 kilómetros cuadrados, frente a 14.668 repartidos en 360.000). El caso es que existen ciertos indicios para pensar que los concesionarios españoles crecieron y crecieron (en tamaño, en lujo, en personal, en decorados, en objetivos de venta) y ahora su metabolismo basal es tan alto que no encuentran alimento suficiente para sobrevivir.

La comparación biológica la hago a propósito, ya que los concesionarios españoles se comportaron, durante los años de abundancia, como auténticos depredadores. Y esto, ciertamente, es una conclusion mía, pero apoyada en las interesantes explicaciones que dió, allá por 2008, el presidente de Faconauto Antonio Romero, alertándonos de los trapos sucios que escondían los concesionarios de coches. Cito, literalmente, algunas de las perlas que soltó en las XXIII Jornadas de Automoción celebradas en 2008 en Barcelona y a las que, a mi juicio y a pesar de mis esfuerzos, no se les dió en su momento la difusión que merecían:

“El 25% de las ventas de coches que se han hecho en España han sido falsas.”

“Hicimos matriculaciones subprime con el único objetivo de cobrar los bonos.”

“Entre todos creamos una burbuja automovilística y ahora, cuando los bancos han cerrado el grifo del crédito, ha estallado y tenemos que pagar las consecuencias.”

“Hemos construido catedrales para exponer los coches y ahora el cliente prefiere comprarlo más barato en un descampado”.

“La situación actual es fruto del dinero fácil que daban los bancos y que nosotros repartíamos alegremente; de la codicia de los comerciales por cobrar los bonos, y del descontrol de los fabricantes, que producían más coches de los necesarios para demostrar su fortaleza y luego se los endosaban a los concesionarios sin tener en cuenta la demanda real.”

“las ventas a flotas y las automatriculaciones las hicimos con un descuento del 35% sobre el precio de venta al público, por lo que en esas operaciones perdíamos dinero. Para compensarlo, al cliente particular le teníamos que vender su automóvil más caro; le cargábamos al precio otros 200 euros adicionales que era nuestro coste de financiar unas existencias de vehículos de más de 120 días”.

Lo dicho, como auténticos depredadores, donde los clientes particulares eramos la presa fácil. Ahora llegan las lamentaciones, los golpes de pecho y las lágrimas de cocodrilo esperando que sus antíguas presas se apiaden de ellos, mientras reclaman la ayuda de los cuidadores del parque natural viendo que estos tambien se han acostumbrado a utilizarlo como reserva cinegética. Es lo que tiene cazar con malas artes: si la poblacion de presas acaba siendo esquilmada, la de sus depredadores tambien acaba sufirendo las consecuencias. Esa es la ley de la selva.

Por cierto, mientras escribo esto, me entero de que las ventas de coches en Alemania descendieron durante el mes de julio en nada menos que un 30%. Imagino que estaran tan nerviosos como sus colegas españoles.

Vía: elmundo | Faconauto | eleconomista | Autohaus.de En Diariomotor: Plan PIVE 2012-2013