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Honda CR-Z GT Plus a prueba (I)

Honda CR-Z

Hace apenas unos meses mi compañero Sergio se trasladaba a Holanda para probar en primicia el nuevo Honda CR-Z. Ya en España e iniciada su comercialización he tenido ocasión de ponerme al volante de este pequeño coupé híbrido, concretamente un Honda CR-Z GT Plus para analizar a fondo sus cualidades dinámicas y sobretodo descubrir que se esconde detrás de un vehículo que ni es un compacto al uso, ni un puro deportivo y además está dotado de una mecánica que propicia eficiencia pero también sensaciones.

Se nota la novedad y también se nota que el Honda CR-Z ha sido diseñado para cautivar a cuantos se crucen con él. Por un momento se convierte en el objeto de todas las miradas. El empleo de una estética kammback con fines aerodinámicos no ha sacrificado su deportividad, es más, la acentúa y la carrocería impecablemente blanca (Blanco Premium Perlado) de nuestra unidad de pruebas, sobre la que resalta más que nunca el techo panorámico (incluido en nivel de acabado GT Plus), marcan con firmeza sus formas.

Diseño y enfoque

Se trata de un vehículo difícil de encasillar. En cualquier caso Honda no desea que quede relegado a modelo “marginal” que sólo disfruten unos pocos, sino a representar un volumen considerable de ventas. Basta pasarse por cualquier concesionario de Honda para encontrarse no con uno sino varios CR-Z de exposición, tratando de ganarse a los clientes. Pero por mucho que se haga hincapié en ello, no se trata de un compacto más, y al menos en lo que concierne a su practicidad la comparativa con el Scirocco y otros coupés compactos, está de más.

La realidad es que el Honda CR-Z no es un compacto propio de cuatro plazas, sino un biplaza venido a más con dos plazas adicionales traseras incómodas y poco seguras (por sus limitaciones de altura) para cualquiera que no sea un niño. Para hacer justicia, la comparación más adecuada la tendríamos por dimensiones y capacidad con el Audi TT y el nuevo Peugeot RCZ.

¿Un defecto? Tal vez. Pero sus proporciones (es extremadamente cortito y muy bajo) serán las responsables entre otras cosas de un rendimiento dinámico elevado del que ya os hablaré en la siguiente parte de la prueba. Para el resto ya está el Honda Civic.

El Honda CR-Z no puede ocultar sus orígenes. Sucesor natural del Honda CR-X de los años 80, podríamos encasillarlo perfectamente como la alternativa deportiva y pasional, y a la vez tecnológica por su mecánica híbrida, al Honda Civic. Su condición de coupé le obliga a contar con puertas muy largas, adecuadas también para un puesto de conducción extremadamente bajo (como ya decía mi compañero Sergio, comparable al de un Porsche).

Habitáculo

Puesto de conducción

Una vez dentro y acomodado ya vas intuyendo que lo mejor del Honda CR-Z nos lo encontraremos cuando encendamos el contacto, el volante es agradable al tacto y dispone en sus radios de los típicos controles del equipo multimedia, el climatizador, el sistema de manos libres y el configurador del ordenador de a bordo, estos últimos por cierto pueden resultar un poco confusos al principio y su posición es un poco incómoda (están demasiado bajos y se accionan con los dedos por detrás del volante).

El salpicadero mezcla plástico duro rugoso y liso con dos tonos de color, en los paneles tapizados de piel e inserciones de aluminio para el pomo del cambio y los tiradores de las puertas. Dentro de una aparente sencillez de materiales da buena sensación de calidad y durabilidad. Los ajustes en cualquier caso son impecables. Para tratarse de un vehículo deportivo hay que destacar que dispone de bastante espacio para dejar objetos bajo el salpicadero en la consola central y en las puertas.

Nuestra unidad de pruebas contaba con los asientos de piel, de serie con el equipamiento GT Plus. Ambos asientos para el piloto y su acompañante son de carácter deportivo, con buena sujeción lumbar y reposacabezas fijo. Pese a la poca altura del techo, se dispone de bastante espacio libre hasta el techo, casi tanto como en cualquier compacto, dado que la base de los asientos va situada en una posición mucho más baja de lo que viene siendo habitual.

Plazas traseras

Como comparación, el Honda CR-Z no dispone de más espacio ni para las piernas ni de altura libre al techo en las plazas traseras que un Audi TT o un Peugeot RCZ. No sabemos si esto será común en toda la gama o únicamente con los asientos de piel del acabado GT Plus, pero el acceso a las plazas traseras únicamente es posible a través de la puerta del acompañante, dado que su asiento es el único que cuenta con un tirador para abatir el respaldo.

Maletero y espacio de carga

Dentro de lo que cabe el maletero es bastante amplio,401 con los respaldos traseros abatidos, en modo biplaza, que será probablemente la situación habitual y 233 litros con los asientos traseros habilitados. Además el acceso es bastante cómodo a través de un portón de gran tamaño que permite cargar objetos bastante voluminosos siempre y cuando éstos quepan dentro del habitáculo.

En resumen, hemos podido constatar que el Honda CR-Z es un pequeño deportivo que cautiva a quienes se cruzan con él, pero ¿qué hay del que lo conduce? Mañana, en la segunda parte de esta prueba encendemos el contacto y comprobamos el apartado dinámico de este híbrido tan divertido.

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