Chevrolet Camaro 2011, presentación y prueba en Suiza (I)

SandMan  |  @jose_garcia  | 

Cuando hablamos del Chevrolet Camaro, Suiza no parece ser el lugar ideal para la primera toma de contacto. Pero si analizamos un poco más la historia de Chevrolet lo entenderemos. El lugar a donde nos desplazamos para comprobar si la imagen de este renovado pony car estaba a la altura de lo que se espera de él no podía ser otro que La Chaux-de-Fonds, el pueblo natal de Louis Chevrolet, fundador de una marca que empezó a hacer historia en el mundo del automóvil hace cien años.

Muchos os lo imaginábais cuando publicamos la historia del Chevrolet Camaro. Si mi fima no estaba en el artículo, es que algo más había detrás. Y efectivamente lo había. Mientras mis compañeros desglosaban la historia del mito, yo podía vivir en mis propias carnes como era eso de llevar un pony car de 423 CV por carreteras suizas. Y tengo que decir que pese a mi conocida devoción por su máximo rival, el Chevrolet Camaro ha hecho que se encienda dentro de mi esa chispa cautivadora y en cierto modo, una sensación de culpabilidad al sentir que estoy siendo infiel a algo a lo que llevo adorando durante años, el Ford Mustang.

Iba a Suiza a celebrar el centenario de Chevrolet con los deberes bien hechos. Creo que pocos datos se nos han escapado en Diariomotor del Chevrolet Camaro. Además, durante unas recientes vacaciones en La Gran Manzana tuve la oportunidad de comparar a los tres ponys actuales en un espacio de apenas 100 m², siendo sin duda alguna la visión de Chevrolet de lo que es un pony car actual el que más me llamó la atención y sobretodo, convirtiéndose rápidamente en el primero de los tres que me hubiese gustado conducir por una de esas infinitas rectas de Estados Unidos. Pero pasemos a lo que nos atañe, la prueba del Chevrolet Camaro y lo que he podido sacar de él.

El impacto visual del Chevrolet Camaro

Presentación del Chevrolet Camaro 2011 en Suiza

Ver un Chevrolet Camaro por carreteras europeas es toda una experiencia. Pocos coches hay en nuestro mercado que tengan algo en lo que compararse, al menos estéticamente, con este coche. Sus formas, heredadas de la primera generación, evocan a la deportividad vista desde el enfoque del mercado americano y su tamaño es cuanto menos abrumador comparado con otros coupés de similar propuesta.

Además, la musculatura que rezuma por toda su carrocería le dan ese toque entre siniestro y atractivo que solo algunos coches pueden alcanzar. Como por arte de magia, la única unidad que quedaba libre en carrocería coupé y cambio manual cuando fui a recoger las llaves era el que véis en la imagen superior, el Chevrolet Camaro 45th Anniversary Special Edition, una edición especial conmemorativa de sus 45 años (1967-2012), que en España se venderá como un paquete opcional, con un coste extra de 2.000 euros.

La gama de colores del Chevrolet Camaro era variada, pero sin duda alguna, esta unidad pintada Carbon Flash Metallic con las bandas en rojo y gris y con los emblemas del 45 aniversario en los laterales era la más atractiva de toda la flota. Recogí las llaves sin saber que era lo que iba a conducir y me encontré con la grata sorpresa. El día empezaba bien, muy bien. Desde que se anunció en 2008 la llegada a Europa del Chevrolet Camaro estaba esperando este momento. Hora de darle al botón de apertura de puertas y meter la llave en el contacto, arrancar y escuchar ese sonido tan embriagador que producen sus escapes. Pero la dinámica la dejaremos para más tarde. Soy así de malo…

El interior del Chevrolet Camaro, mejor de lo que me esperaba

En una de esas geniales ideas que se te pasan por la cabeza, decidí hacer las fotos al interior de un Chevrolet Camaro Convertible por temas de iluminación y facilidad de encuadre, sin caer en la cuenta que el interior de la edición especial del 45 aniversario es ligeramente diferente y cuenta con ciertos detalles exclusivos que no están en el acabado normal. Cuando la emoción pasó a un segundo plano y recuperé la cordura, era demasiado tarde. Os lo puedo contar, pero no es lo mismo verlo que contarlo. Mil disculpas.

Aún así, lo que os puedo contar de su interior vale para ambas versiones. Como la llegada a Europa está marcada por la exclusividad de la versión con el motor LS3 V8 6.2, lo que nos encontraremos al abrir la puerta es el interior del Chevrolet Camaro SS, como se conoce a este acabado en Estaods Unidos. Cuero de muy buena calidad en los asientos, detalles clásicos como los relojes frente al cambio de marchas e iluminación en rojo y azul para los diferentes botones del salpicadero.

No hace mucho tiempo, Chevrolet decidió renovar el interior y sustituir algunos elementos criticados en las primeras versiones, como puede ser el volante. Si bien es cierto que el volante original es demasiado grueso en la circunferencia y los botones más al interior tenían un acceso casi imposible debido a la forma clásica del volante, hay que reconocer que entrar en un Chevrolet Camaro y encontrarte con el mismo volante que en un Chevrolet Aveo no mola.

Presentación del Chevrolet Camaro 2011 en Suiza

Si bien es cierto que los materiales usados son diferentes, el fondo es el mismo. El tacto del cuero es perfecto, los botones son accesibles y tiene el detalle del gris cromado en el radio central, pero aún así, sigue siendo el mismo volante. De hecho, también lo encontraremos en el Chevrolet Cruze, con el mismo tono gris del radio central. Tampoco es algo extremadamente grave, pero se echa en falta algo de exclusividad. Otro cambio está en los relojes del cuadro de mandos, que han cambiado a peor en un movimiento que no se entiende. Son más modernos, igual de legibles pero menos atractivos que en la primera versión. Una pena.

En lo referente a materiales, como he comentado, el cuero de los asientos tiene un tacto estupendo, como lo tienen también los plásticos que se quedan sin tapizar en cuero en el salpicadero. Aunque hay alguna excepción como los laterales de la consola central y la terminación con el salpicadero o el interior de los huecos portaobjetos y la guantera. Otra vez, no es algo grave, nadie da duros a cuatro pesetas, pero si no vas con la mente abierta y sabes lo que vas a ver, es posible que te lleves alguna que otra decepción. Sabiendo a lo que te atienes al montarte en un Chevrolet Camaro pensado para Estados Unidos, no tiene nada que objetar y de hecho, me parece un interior por encima de la media del coche americano. Al Ford Mustang me remito, por ejemplo.

Si pasamos a los guarnecidos de las puertas, destaca la zona roja que vemos en este Chevrolet Camaro Convertible (en blanco en la edición 45th Anniversary y en colores diferentes dependiendo del cuero del interior). Es de plástico duro y brillante. No es el mejor material para una puerta, sobre todo al tacto ya que puede parecer plastiquete, pero el impacto visual es verdaderamente llamativo. Y más en la edición 45th Anniversary, ya que cuenta con iluminación propia y el borde superior se ilumina en el mismo tono de azul que los botones, dándole un efecto espectacular desde el exterior cuando se abren las puertas.

Presentación del Chevrolet Camaro 2011 en Suiza

En lo referente a la habitabilidad, el Chevrolet Camaro es lo que es, un coupé que no se caracteriza por el acceso a las plazas traseras. El puesto de conducción es cómodo, al igual que el asiento del copiloto e incluso en los traseros. Su espacio exterior da suficiente espacio para que vayan dos adultos en la parte trasera sin mucha complicación. El techo, pese a su caída, tampoco es una gran molestia. El problema es salir o entrar a la parte trasera. El portón es enorme, pero el techo es bajo y hay que hacer algo de contorsionismo al entrar, pero superado el mal trago, se puede disfrutar detrás igual que delante.

De hecho, es algo que hereda de sus compañeros más clásicos. He montado en varios Chevrolet Camaro de varias épocas y en todos sucede lo mismo. Habitáculo en su parte trasera más que cómodo y espacioso, pero con un acceso complicado si la flexibilidad no es tu fuerte. Que no se diga que no es un homenaje a los clásicos, aunque supongo que no será una feature que han decidido incluir los diseñadores para estos menesteres.

Pero volvamos a la parte delantera, que es donde estaremos (o quisieramos estar) si vamos a montar en un Chevrolet Camaro. El puesto de conducción es tremendamente bajo, o al menos esa es la sensación que te da el tamaño de las ventanas, muy bajitas para lo que estamos acostumbrados en Europa. No llega a ser agobiante, pero limita mucho la visibilidad, cosa que sucede también con los montantes del parabrisas, sobretodo en el izquierdo. A los diez minutos te has olvidado de esa sensación de opresión, pero es la primera impresión que te llevas al ponerte al volante.

Presentación del Chevrolet Camaro 2011 en Suiza

Para el maletero tenemos una de cal y otra de arena. Si en la versión coupé del Chevrolet Camaro vamos a disfrutar de un espacio que parece interminable, en el Chevrolet Camaro Convertible la cosa está más complicada. Con la capota puesta, apenas queda hueco para un par de maletas de mano y hay mucho espacio debajo del techo de lona plegado que será difícil aprovechar, pero nunca nadie dijo que un convertible de corte clásico es algo cómodo y usable al 100%, así que nada que objetar en este sentido.

Como detalle curioso, y que he visto ya en varios coches americanos, es la posibilidad de abrir el portón del maletero desde el interior mediante un tirador situado en la parte central de la puerta del maletero (ver detalle). El símbolo del tirador lo dice todo, un hombre saliendo del maletero y como si estuviese huyendo. Si te raptan en tu propio Chevrolet Camaro y te meten en el maletero, podrás escapar con más facilidad que en otro coche.

¿Qué si está a la altura de lo que espera de un coche destinado al mercado americano? Por el precio al que se ofrece, por la potencia que entrega, por la imagen que tiene y por pertencer a la extirpe a la que pertenece, le doy un rotundo si a esta pregunta. Chevrolet ya anunció con la llegada del modelo de 2011 que haría un interior más acorde a los gustos europeos y así lo ha hecho. Eso sí, que nadíe se espere el interior de un BMW M3 o de el de un Audi S5, porque no lo va a encontrar. Eso son ligas diferentes y un concepto de coche totalmente difernte a lo que representa el Chevrolet Camaro.

Mañana arrancaremos el motor V8 LS3 6.2 y hablaremos de como andan esos 423 CV que se nos ponen al alcance del pie derecho. También hablaremos de su equipamiento más destacado y algunos detalles interesantes, más un Extra Lap (le robo el estilo a los compañeros de 8000vueltas) que hará las delicias de algún que otro amante de los clásicos.

Stay tuned…

En Diariomotor: Chevrolet Camaro, la historia del mito: años 60 y 70, la época del pony car | Chevrolet Camaro, la historia del mito: tiempos modernos, de los 80 a la actualidad | ¿Dónde me compro un Chevrolet Camaro en España?

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