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Seat León Cupra R, prueba de motor y prestaciones (I)

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Esta semana tenemos para vosotros un delicioso postre automovilístico. Ha pasado por nuestras manos el Seat de producción más potente de la historia, el máximo abanderado de la filosofía joven y deportiva que el fabricante español defiende. Cuando probamos el Alfa Romeo Giuletta Quadrifoglio Verde lo comparábamos con una bella mujer italiana, pasional, temperamental. Como pudimos descubrir, las apariencias engañan, y el Giulietta ha resultado ser un compacto deportivo muy alemán.

Algunos creerían que los Seat León FR, Cupra y Cupra R son coches “de poligoneros“. Sin entrar en detalles sobre el público objetivo, no se debe generalizar y os puedo asegurar que bajo su carrocería está uno de los mejores compactos deportivos del mercado a nivel de motor y prestaciones. Así que vamos a explorar poco a poco lo que el Seat León Cupra R nos ofrece. Un pequeño aperitivo: es uno de los coches más baratos del mercado si nos fijamos en el ratio precio/potencia.

Antes de nada, un poco de historia. La denominación Cupra apareció por primera vez en los Seat de producción a mediados de los años 90, con el lanzamiento de una versión limitada del Seat Ibiza GTi, apodada Cupra Sport y dotada con el motor 2.0 atmosférico de 150 CV. La segunda generación del Ibiza, tras un profundo lavado de cara ya disfrutó de versiones Cupra y Cupra R con sendos motores 1.8 20VT turbo de 150 y 180 CV. En algunos mercados se vendieron más que las versiones convencionales.

Especialmente en Alemania y Reino Unido, los Ibiza Cupra volaban de los concesionarios gracias a sus excelentes prestaciones, buena dinámica – y especialmente – precio asequible. El Córdoba llegó también a tener versiones Cupra, pero la verdadera popularidad de los Cupra llegó con el lanzamiento del Seat León. La primera generación disfrutaba de motores 1.8 20VT turbo (e inicialmente un 2.8 V6 de 204 CV), que en el caso del primer Seat León Cupra, llegaron a entregar hasta 225 CV en la versión R.

Durante un tiempo, fue el compacto deportivo más potente y agresivo dentro del Grupo Volkswagen, sólo superado por el Volkswagen GolfR32, cuyo concepto era diferente: motor V6 y tracción total frente a un motor turbo de cuatro cilindros y tracción delantera. Lo que sí quiero resaltar es que ya en la primera generación del Seat León hubo una versión Cupra R, con 15 CV sobre el Cupra estándar, y en general una dinámica, prestaciones e imagen más radicales.

El Seat León Cupra de 240 CV ya no se vende, sólo el Cupra R de 265 CV.

La segunda generación del Seat León también recibió un gran número de versiones deportivas. Desde las populares FR TDI y TFSI - con 170 y 200/210 CV - respectivamente, hasta por supuesto llegar a la versión Cupra, equipada con motor 2.0 TFSI de 240 CV. Sin embargo, pasaban los años y Seat no se decidía a dar un punto adicional de extremismo al Seat León. Hasta 2009 tuvimos que esperar, coincidiendo con el lavado de cara del Seat León, se anunciaba una versión Cupra R.

El Seat más potente de la historia eclipsa a las versiones Cupra estándar con 25 CV adicionales, extraídos de su motor 2.0 TSI. Aquí hacemos un pequeño inciso, y es para comentar que el Seat León Cupra R ha supuesto la muerte en acto de servicio para el Seat León Cupra tras la reorganización de la gama Seat León FR. El problema era que teníamos tres Seat León con motor 2.0 TSI, con potencias de 210, 240 y 265 CV. El motor de 240 CV - y con ello los Cupra – ya no se fabrican.

En cualquier caso, es una decisión lógica. El Seat León Cupra R acelera de 0 a 100 km/h en sólo 6,2 segundos y tiene una velocidad punta autolimitada a 250 km/h. El Seat León Cupra aceleraba hasta los 100 km/h en sólo 0,2 segundos adicionales y su punta era 3 km/h menor. Por su parte, el Seat León FR 2.0 TSI acelera de 0 a 100 km/h en 6,9 segundos y tiene una punta de 233 km/h. Hay suficiente diferencia de prestaciones entre el FR y el Cupra R, insuficiente entre ambos Cupra.

Ya que es el Seat más radical que se puede comprar, tiene ciertos elementos de diferenciación, prestacional y estética. En el apartado prestacional podríamos destacar un par motor de 350 Nm entre las 2.500 y las 5.000 rpm, tanto como el motor 2.0 TDI de 170 CV, pero mucho más jugoso y utilizable. También podemos destacar una suspensión que es un 35% más rígida en el eje delantero y un 30% más rígida en el trasero (con respecto al Cupra), así como una dirección con una asistencia más baja y más directa.

Acelera de 0 a 100 km/h en 6,2 segundos y tiene una punta autolimitada por electrónica a 250 km/h.

Tampoco nos podemos olvidar de unos gigantescos discos de freno ventilados de 345 mm en el eje delantero, abrazados por una pinza de freno de cuatro pistones, pintada en color rojo. El eje trasero tiene discos macizos de 286 mm, lo que tampoco es precisamente poco diámetro. Además, tiene un mayor ancho de vías que otros Seat León y sus llantas son de 19 pulgadas ya al salir de fábrica. En nuestro caso, envueltas en gomas Bridgestone Potenza S001 en medidas 235/35 ZR19.

La diferenciación prestacional con otros Seat León es muy clara, es un coche mucho más cercano al Volkswagen Scirocco R o al Renault Mégane RS que al Alfa Romeo Giulietta QV o al Volkswagen Golf GTI. Función impera sobre forma, y también sobre la comodidad de los ocupantes. A nivel estético, no podríamos decir que es un coche cantoso. Lleva un kit exterior similar al de los Seat León FR, con detalles que nos dicen sutílmente – o no tanto – que este no es un León cualquiera.

Por ejemplo, en la calandra hay una pequeña “R” y un emblema Cupra en el paragolpes delantero. En la zaga, en lugar de tener el emblema “León” a lo ancho del portón aparece sólo la palabra “Cupra”, acompañada de otra pequeña R. Los espejos retrovisores son de color negro, y la pintura metalizada es también especial. Sin duda, lo que más llama la atención exteriormente son las enormes llantas. En este caso, no es un tuning voluntario, es necesario para obtener la impresionante dinámica de este coche.

El interior tiene detalles como semibacquéts, pedalier de aluminio o instrumentación específica.

Una sóla salida de escape que podría tragarse a un gato remata la zaga. Por ella emana un sonido delicioso que pone en peligro los puntos de nuestro carnet. Pero tendréis que esperar aún para eso. Por lo pronto, me aúpo al habitáculo, donde los asientos semibacquét de cuero abrazan mi cuerpo, sujetándolo muy firmemente. No resultan incómodos en viajes largos. El volante tiene una parte inferior achatada y el diseño del pomo de la palanca de cambios es también algo diferente.

No esperemos grandes calidades, no difieren apenas de las de otros Seat León, y dentro del segmento, tiran a flojas. Sin embargo, el mantra de este coche son prestaciones de deportivo a precio de compacto, por lo que se lo perdonamos sin cargo alguno de conciencia. Otros pequeños detalles son un pedalier de aluminio, tapizado de color negro para techo y montantes o una instrumentación específica. El tarado del velocímetro llega hasta los 300 km/h… toda una declaración de intenciones.

Arranco el motor y un sonido grave y ronco inunda el habitáculo. Mañana más…

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