Volkswagen Eos 1.4 TSI Sport, a prueba (II)

 |  @sergioalvarez88  | 

Proseguimos el repaso al Volkswagen Eos, que estamos probando a fondo en una versión equipada con el motor 1.4 TSI de 122 CV. En la primera parte hemos dado buena cuenta de las impresiones de habitabilidad, concluyendo que es mejor para dos que para cuatro personas. Las calidades y ergonomía son equivalentes a las que podemos encontrar en un Volkswagen Golf. También hemos repasado qué queda del maletero una vez descapotamos el habitáculo, así como el procedimiento requerido para ello.

El Volkswagen Eos mide 4,42 metros de longitud (casi 20 cm más que un Golf), 1,79 metros de ancho y 1,44 metros de altura. Su batalla es de 2.578 mm y no es especialmente pesado para ser un cabrio de techo duro basado en un compacto: pesa 1.497 kg. Un Renault Mégane CC pesa 100 kg más a igualdad de motorización. Bajo el capó de nuestro Volkswagen Eos vive el motor 1.4 TSI. El pequeño gasolina turbo de cuatro cilindros tiene inyección directa, intercooler y sobrealimentación por turbo de geometría fija.

Montado transversalmente, desarrolla 122 CV a 5.000 rpm y un par máximo de 200 Nm, constantes entre las 1.500 y las 4.000 rpm. Son cifras de potencia y par equivalentes a las de un 2.0 atmosférico de hace años. Nuestra unidad tenía el motor asociado a una caja de cambios manual de seis relaciones, moviendo exclusivamente el eje delantero. Este motor no está disponible con caja de cambios DSG y la gama no puede montar un sistema de tracción total en ninguna de sus versiones.

Acelera de 0 a 100 km/h en 10,9 segundos y logra una velocidad punta de 198 km/h. Son buenas cifras para su peso y potencia. El consumo medio homologado es de 6,4 l/100 km, en el ciclo urbano sube hasta 8,3 l/100 km y en el extraurbano se queda en 5,6 l/100 km. No puede equipar sistemas Stop&Start. Sus emisiones de dióxido de carbono son de 149 g/km, por lo que paga el 4,75% de Impuesto de Matriculación. Su sistema de suspensión es independiente en ambos ejes.

El eje delantera sigue un esquema McPherson, el trasero es un paralelogramo deformable. Monta discos de freno delanteros ventilados de 288 mm de diámetro y discos traseros macizos de 253 mm. En cuanto a calzado, nuestra unidad de prueba venía dotada de neumáticos Continental ContiSportContact 3 en medidas 235/45 ZR 17, neumáticos de corte deportivo. El depósito de combustible tiene unos 55 litros de capacidad, suficiente para unos 700 o 750 km de autonomía en condiciones reales.

Paseando por ciudad con el Volkswagen Eos

La gente nos mira un poco sorprendida cuando en pleno noviembre rodamos por el centro de Madrid sin capota. No me hace falta abrigo, con la calefacción bien dirigida a unos 25ºC no paso frío en absoluto. Es más, disfruto como un niño contemplando a cielo abierto los edificios, árboles y nubes. Aunque no parece intuitivo, se puede disfrutar mucho de un descapotable en un clima otoñal o invernal. En cuanto a impresiones al volante, el Volkswagen Eos 1.4 TSI cumple en ciudad.

Sus dimensiones son correctas para el tráfico – mide 4,42 metros, menos que compactos como el Mazda 3 – y la visibilidad es relativamente buena con la capota puesta. No obstante, tiene “el culo” un poco abultado y la vista hacia atrás resulta ligeramente penalizada. Me ha resultado un coche muy sencillo de aparcar, se le toman las medidas muy fácilmente. La suspensión no es blanda, es más bien firme, pero los baches de la ciudad no producirán incomodidades a nuestras espaldas y riñones.

El motor 1.4 TSI de 122 CV es muy silencioso. Al ralentí no vibra y hay que mirar al cuentavueltas para comprobar que está encendido. Tiene fuerza de sobra para la ciudad, y el sistema de recomendación de cambio nos insta a conducirlo como si de un diésel se tratase, muy bajo de vueltas, quizá demasiado. Lo cierto es que el motor ya tiene fuerza a menos de 1.500 rpm, pero si queremos un empuje superior es un motor que requiere de una buena subida de vueltas. En cuanto a los consumos.

Hemos medido un gasto urbano de 9,4 l/100 km, con medias de consumo que rondan entre los 8,5 y los 11 l/100 km en función del tráfico y de nuestro estilo de conducción. Es un consumo normal para un coche de gasolina, de su tamaño y potencia. Nuestra unidad equipaba un espejo retrovisor (exterior) electrocrómico, que permite que los faros de los demás coches no nos molesten mientras callejeamos para llegar a nuestro destino.

Consumos contenidos en carretera

El Volkswagen Eos es un coche muy apto para rodar por carretera abierta y vías rápidas. No se siente diferente a un Golf circulando por estas vías, tiene mucho aplomo y los viajes largos no suponen problema alguno, ya que el filtrado de la suspensión es bueno. Aunque tenga 122 CV de potencia y un peso que no es precisamente bajo, no se quedará atrás en las pendientes e incluso puede acelerar hasta velocidades de más de 140 km/h con desniveles importantes.

Lo que sí que no podemos esperar es una respuesta contundente del motor, la potencia es la que es y los neumáticos – mucha sección para su potencia – tampoco ayudan. En lo tocante al gasto de combustible, hemos medido un gasto de 6,6 l/100 km en el ciclo extraurbano que tomamos como referencia, en que circulamos a 120 km/h de marcador con el control de crucero activado. En este caso, nuestra unidad no disponía de Tempomat, tendréis que fiaros de mi pie derecho.

A 120 km/h de marcador en sexta marcha, el motor gira a 2.400 rpm aproximadamente. Es un régimen suficientemente alto para evitar falta de respuesta y no tan alto para provocar consumos elevados. He conducido bastante por vías interurbanas en el Eos, y en carreteras como la M-30 es posible bajar de los 6 l/100 km con cierta facilidad. El consumo medio de la prueba ha rondado los 7,5 l/100 km, incluyendo bastante ciudad y una ruta larga por la Sierra madrileña.


Dinámica a fondo: no es un deportivo

Al menos con el motor 1.4 TSI, no esperemos encontrar en el Volkswagen Eos un coche de aspiraciones deportivas o dinámicas. Es un motor muy bueno, con una respuesta contundente desde las 1.500 rpm. Se estira muy bien y la sensación de empuje es constante hasta el corte de encendido, cerca de las 6.500 rpm. Su mejor zona oscila entre las 3.000 y las 6.000 rpm. Tiene un sonido bonito si se lleva alegre y un empuje que sorprende para su cilindrada y potencia.

Declara 122 CV, pero es sabido que estos motores suelen regalar 10 o 20 CV en muchas ocasiones. Sus prestaciones son correctas, pero si alguien busca quitarse de encima esa sensación de que “al coche le pesa el culo”, que opte por un 1.4 TSI de 160 CV o el 2.0 TSI de 210 CV. En cuanto a la dinámica, tengo que alabar el fantástico tacto de la palanca de cambios, de recorridos cortos, duros y precisos. Volkswagen ha mejorado mucho en este aspecto del tacto de conducción.

La dirección tiene el peso ideal, aunque notaremos cierta falta de feedback. Es en todo caso un mecanismo sólido a velocidades de autopista y con una precisión notable. Lo que no me ha convencido son los neumáticos, cuyo comportamiento en seco es correcto – adoleciendo de falta de feedback, de nuevo, como ya he comprado con coches como el Peugeot RCZ – pero en mojado pierden tracción con suma facilidad. El parpadeo del ESP en situaciones muy cotidianas lo atestigua objetivamente.

Con respecto al paso por curva, me ha sorprendido que no es un coche que tienda al sobreviraje. La acumulación de peso en la zaga tiende a desestabilizar la dinámica de este tipo de vehículos, pero el Volkswagen Eos se ha mantenido neutral incluso haciendo a propósito ciertas perrerias automovilísticas. La diversión al volante es razonable, siempre que no nos olvidemos de que la potencia bajo nuestro pie derecho es moderada.

No obstante, el Eos me ha transmitido mejores sensaciones que con el motor 1.6 TDI en el Audi A3 Cabrio, que sí se venía claramente insuficiente para el peso del coche. Mañana terminamos la prueba con un repaso al equipamiento y a sus principales rivales.

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