Volvo LCP 2000, la primera apuesta de Volvo por la eficiencia cumple ya 30 años

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Las duras normativas medioambientales que ha ido creando la Unión Europea sucesivamente, con la Euro6 como próximo objetivo a cumplir en septiembre de 2015, ha obligado a la mayoría de fabricantes a trabajar duramente en pos de conseguir una mayor eficiencia general en sus coches. Podríamos decir que esta “moda-obligación” es relativamente moderna, pero mucho tiempo que existen intentos para intentar reducir las emisiones y, en última instancia, la dependencia del petróleo.

Uno de los ejemplos más conocidos es el EV-1 de General Motors, pero anteriormente otras marcas ya hicieron sus pinitos en los prototipos respetuosos con el medio ambiente. Hoy hablamos del Volvo LCP 2000, un prototipo creado por la marca en el que intentaba demostrar cómo sería un coche eficiente en el año 2000 (de ahí su nombre). El coche ha saltado a la luz estos días ya que se cumplen 30 años de su presentación, tres décadas de un prototipo que podría bautizarse como visionario a raíz de los derroteros que ha tomado la industria en los últimos años.

La idea del vehículo nació en 1979 con la premisa de crear un coche de cuatro plazas con un peso inferior a 700 kg y un consumo medio de combustible inferior a 4 l/100 km. En casi cuatro años de desarrollo, un total de cuatro prototipos fueron creados, los cuales fueron presentados en la primera ve de 1983 en Estocolmo. Todos ellos tenían el mismo diseño, el de un compacto de dos puertas con una zaga un tanto futurista. El diseño sirvió de anticipo para algunas de las soluciones estéticas que tres años después fueron mostradas en el añorado Volvo 480.

Los prototipos creados contaban con dos motorizaciones distintas, ambas de tres cilindros, alimentadas por gasóleo y dispuestas en posición transversal. Dos de ellos montaban un pequeño 1.3 de gasolina de 50 CV construido en magnesio para rebajar peso, mientras que los otros dos contaban con un motor 1.4 de 90 CV fabricado en hierro fundido y con un aislamiento térmico muy reforzado. Algunos prototipos montaban caja de cambios manual de cinco velocidades, o una caja automática CVT, siempre transmitiendo la fuerza a las ruedas delanteras.

Los cuatro prototipos cumplían con la premisa de pesar menos de 700 kg y consumir menos de 4 l/100 km. Para ayudar a conseguir estas cifras, en la fabricación de la carrocería se utilizaron materiales ligeros como el aluminio, el magnesio o la fibra de vidrio que se utilizaba para fabricar las puertas. Treinta años después, uno de los prototipos sigue expuesto en el museo de la marca, mostrando que hace ya tres décadas que Volvo se preocupa de la eficiencia de los coches.

Fuente: Volvo
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  • nombre

    tb hubo un renault dauphine electrico que se vendió en usa por el 59.

    que feo el volvo.

  • humberto

    Para aquella época homologar 4l/100km estaba muy bien, puesto que los actuales híbridos de Toyota rondan los 3,5l/100 km. Lo que no cambia es el diseño de estos vehículos, pues parece que la eficiencia es una condición intrínseca de coche feo o electrodoméstico.

  • albaena

    Tres cilindros gasóleo? Cómo tenía que sonar jajaja, de todo menos ecológico!

  • ADN

    ¿Bloque de magnesio?, eso si me sorprende, aún más por el año. Definitivamente era propositivo, y mucho. Haciendo a un lado el “extravagante” y tecnológico diseño, realmente tení imposible su fabricación, por los elevados costos de procesar los materiales para su fabricación.