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Toyota Mirai 2015: el coche de hidrógeno con el que Toyota quiere volver a cambiar las reglas del juego

1995. Toyota presentaba en Tokio un prototipo híbrido que pronto entraría en su fase de pruebas para llegar a los concesionarios japoneses dos años más tarde. Su expansión mundial y su verdadero despegue no llegaría hasta la siguiente generación, pero seguro que nadie pondrá en duda que el Toyota Prius cambió las reglas del juego de la industria, demostró la viabilidad de la hibridación, hasta el punto de que prácticamente ningún fabricante ha osado quedarse fuera de esta batalla. 19 años más tarde, la historia podría repetirse. El Toyota Mirai es el nuevo coche de hidrógeno japonés, un modelo con el que Toyota, una vez más, quiere cambiar las reglas del juego. Sin ir más lejos, Mirai no significa otra cosa que futuro en japonés. ¿Conseguirá lo que se propone?

Como en su día hiciera el Toyota Prius, el nuevo Toyota Mirai quiere cambiar las reglas del juego de la industria del automóvil.

Nadie dijo que los comienzos fueran sencillos, que el Toyota Mirai fuera a encontrarse un camino de rosas a su llegada a los concesionarios. En Japón comenzará a venderse antes de que termine el año y en Europa lo veremos a comienzos de 2015. El Toyota Mirai será un sedán de aspecto tecnológico, incluso transgresor, como lo fuera en su día el Prius. Pero la verdadera clave, la esencia de este sedán, es que funcionará con hidrógeno.

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El hidrógeno soluciona uno de los grandes problemas de los eléctricos y las baterías de ion de litio, la autonomía.

Toyota piensa en el hidrógeno como alternativa al coche eléctrico, tal y como lo entendíamos hasta la fecha. Esencialmente, el Mirai funciona con un motor eléctrico alimentado por la energía que se obtiene del hidrógeno almacenado en unos depósitos presurizados. La gran ventaja del hidrógeno, es que su recarga no conlleva mucho más tiempo que repostar un depósito de gasolina. Toyota nos dice que en cinco minutos podemos recargar por completo el Mirai, y que con una recarga completa se podrán recorrer hasta 300 millas (más de 480 kilómetros).

Visto así suena genial. Pero la realidad es otra, el Toyota Mirai y toda una generación de vehículos de hidrógeno que pretenden llegar a los concesionarios en los próximos años, necesitarán de una infraestructura de recarga de hidrógeno que garantice su funcionamiento. Los fabricantes ya están presionando a las autoridades para que pongan de su parte para facilitar la creación de una infraestructura que haga viables estos lanzamientos. Toyota también ha anunciado que está colaborando con algunos de los proveedores que se encargarán de crear una red de estaciones de hidrógeno, como Air Liquide en el norte de Estados Unidos y FirstElement Fuels en California.

¿Será el hidrógeno el futuro de la industria del automóvil?

Hay que pensar en que el procesado del hidrógeno también conlleva un coste energético nada desdeñable, con lo cual su sostenibilidad dependerá del máximo aprovechamiento de fuentes renovables.

Muchos ven en el hidrógeno el futuro de la automoción, por su autonomía y por sus cero emisiones locales, puesto que en el proceso de obtención de energía del hidrógeno el único residuo que se produce es vapor de agua. El problema añadido, más allá de la necesidad de una infraestructura que permita su desarrollo, lo tenemos en que los procesos necesarios para procesar el hidrógeno y abastecer a las estaciones que lo suministren, es realmente caro, y no solo en términos económicos, sino también energéticos. En otras palabras, su sostenibilidad dependerá, en gran medida, de que esos recursos energéticos que se emplean para procesar el hidrógeno, también procedan de fuentes renovables.

Aún es pronto para asegurar que el Toyota Mirai vaya a convertirse en un antes y un después para la industria, como en su día lo fuera el Prius. Y es que, como el famoso híbrido de Toyota, el Mirai también tendrá que afrontar toda una serie de problemas, retos para la industria y para el sistema energético mundial.

Si tuviera que posicionarme a favor o en contra del hidrógeno, tendría que decantarme a favor de los avances y los desarrollos que estamos conociendo de baterías de ión de litio de última generación, con una densidad energética cada vez mayor y sistemas de recarga cada vez más rápido y cómodos. Con total sinceridad, no creo que el hidrógeno vaya a ser, al menos a corto o medio plazo, la solución que necesita esta industria. Pero lo que sí tengo claro es que cualquier intento por hallar el camino hacia esa movilidad sostenible, en términos energéticos, que todos queremos, merecerá la pena. ¿No crees?

Fuente: Toyota En Tecmovia: Estado del arte de la tecnología de hidrógeno