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¿Por qué los diésel híbridos no tienen sentido? Peugeot va a eliminar el suyo

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La combinación entre diésel e híbrido no es demasiado habitual, pero hubo una marca que apostó especialmente por ella, Peugeot. Los diésel son muy ahorradores, con lo cual parecía que mejorar aún más sus cifras con un sistema híbrido tenía mucho sentido. Pero según Maxime Picat, CEO de Peugeot, en declaraciones a Autocar.co.uk, Peugeot ha detenido el desarrollo de sus híbridos diésel. Y esto es algo que ya se veía venir, tal y como os contábamos hace unos meses. Por unas y otras razones, el híbrido diésel ha dejado de tener sentido. Tal vez jamás lo tuvo.

Hay que decir que Peugeot apostó fuerte, muy fuerte, por el híbrido diésel. Hasta el punto de que esa fuera la única mecánica disponible en un modelo como el Peugeot 508 RXH, que aventuraba al sedán francés en el mercado de los familiares camperos. Con su última actualización, el 508 RXH extendió su gama, e introdujo nuevos motores sin hibridación. Mientras tanto, el DS 5, uno de los buques insignia de PSA Peugeot-Citroën, sigue manteniendo en su gama a este híbrido diésel.

Tal y como reconocía Maxime Picat, Peugeot se ha encontrado en su camino con dos problemas, el coste del desarrollo - e incluso la producción - de estos motores híbridos diésel no compensa a tenor de la baja demanda del mercado. Por otro lado, son motores con una proyección internacional muy limitada. Y los resultados obtenidos probablemente no sean tan favorables respecto a los híbridos de gasolina.

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Desarrollar diferentes mecánicas híbridas - con componentes necesariamente diferentes - para Europa y otros mercados, es un lujo que Peugeot reconoce no se pueden permitir.

No compensa, sobre todo, porque sus ventas son discretas en Europa, y estos motores no encajan de ninguna forma fuera de nuestro continente. Hemos de tener en cuenta, por otro lado, que la entrada en juego de nuevas normativas de emisiones - véase la Euro VI - sigue planteando numerosos problemas en los diésel, con o sin hibridación, para cumplir con sus límites, cada vez más estrictos, de emisiones de gases contaminantes y partículas.

Pero el problema mayor sigue estando en su proyección internacional. El híbrido diésel podía tener su encaje en ciertas regiones de Europa, pero difícilmente podría tener éxito en países como Noruega, o el gigante asiático, China. De manera que un motor que requiere unos costes de producción elevados, y aún más de desarrollo, no tendría sentido si se convierte en un pequeño nicho, de una región muy concreta del mundo. Y ante la posibilidad de crear diferentes motores, para diferentes mercados, Peugeot considera que las cuentas no salen. De hecho, todo su esfuerzo se está centrando precisamente en soluciones híbridas con motores de gasolina, o incluso en combinaciones hidráulicas, basadas en aire comprimido. Quizás ese sea el futuro de los híbridos de Peugeot y Citroën.

Marcas como Audi o Mercedes-Benz sí siguen apostando por el híbrido diésel. Pero de nuevo caen en el problema de tener que producir mecánicas enfocadas en diferentes mercados. Mientras Asia puede adquirir un Audi Q7 híbrido gasolina (Audi Q7 e-tron 2.0 TFSI quattro), en Europa nos quedamos con el diésel (el Audi Q7 e-tron 3.0 TDI quattro). Mercedes-Benz también comercializa híbridos diésel, sus BlueTEC Hybrid, pero todo apunta a que el futuro de la marca - que asegura que todas sus berlinas de referencia, y la mayoría de sus SUV, gozarán de alternativas híbridas - está en los híbridos de gasolina enchufables.

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