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WRC

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La FIA determinará quién puede y quién no conducir un WRC de 2017

Iván Fernández | 5 May 2016
vw-polo-r-wrc-2017-boceto
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Finalmente no será introducida la superlicencia en el Mundial de Rallyes, por la cual, los pilotos deberían seguir un sistema similar al de la Fórmula 1 para poder sentarse en uno de los nuevos World Rally Cars de 2017, haciendo méritos suficientes (victorias en ciertos campeonatos/categorías) o incluso realizará más de un número determinado de kilómetros de test. Sin embargo, la FIA sí tendrá que dar el visto bueno a cada piloto antes de que compita con uno de ellos.

Y es que como ya hemos comentado en el pasado, con el nuevo reglamento técnico los WRC de 2017 (380 CV, diferencial central electrónico, menos peso, más aerodinámica…) serán sin duda los coches de rallyes más rápidos de la historia del Mundial y por ello en la FIA se quieren cubrir la espaldas. No quieren tener ni gentleman drivers, ni veinteañeros que no hayan pilotado nunca al máximo nivel detrás de su volante, por lo que serán muy estrictos a la hora de decidir quién puede y quién no pilotar uno de estos nuevos coches.

¿Chicos como Bryan Bouffier? Estos muchachos que hacen una o dos pruebas al año. Kubica es otro. No queremos tener una regla donde siempre vamos a tener que renunciar, por lo que prefiero no ir adelante con la superlicencia. Tenemos que controlar estos coches, pero prefiero hacerlo de una forma más suave que la superlicencia. Estos coches sólo serán utilizados por los pilotos elegidos por el fabricante y aprobado por nosotros. Esto nos da el control.

Recordemos que la próxima temporada será difícil ver más unidades más allá de las oficiales. Incluso M-Sport, que basa su modelo de negocio en la venta y alquiler de coches de competición, llegará muy justa al Rallye de Monte-Carlo, algo que le obligará a dirigir todas sus monturas a sus pilotos de fábrica y posiblemente tarden en llegar o incluso no lleguen a pilotos privados en 2017.

La opinión de la Federación y concretamente de Jarmo Mahonen es clara, el fabricante está obligado a suministrar al máximo organismo rector internacional la información del piloto que va a inscribir con dicho coche y la FIA estudiará una a una cada una de las peticiones. Queda patente la necesidad de una Copa WRC que satisfaga el afán de competición de los pilotos privados y menos experimentados, algo que además puede permitir alargar la vida deportiva de los actuales World Rally Cars 1.6 Turbo que afrontan su último año como oficiales.

Ahora se me presenta una duda... ¿Y si un piloto comete muchos errores o sufre muchos accidentes con uno de estos coches? ¿Se le prohibirá seguir compitiendo?

Vía | Autosport