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Fórmula 1

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Gran Premio de Japón 1987: Nigel Mansell, Nelson Piquet y Gerhard Berger

Àlex Garcia | 6 Oct 2016
Meta GP Japón 1987 Detrás
Meta GP Japón 1987 Detrás

El Gran Premio de Japón de 1987 fue un evento que generó una importante expectación dentro del mundo de la Fórmula 1. Los apasionados aficionados nipones volvían a tener una carrera en casa una década después de la última prueba en Fuji. El estreno del circuito de Suzuka para la categoría reina había traído varias modificaciones pero todas ellas fueron bienvenidas por los locales, que sabían que tenían en sus manos una auténtica joya de circuito. Adicionalmente, el título estaba aún en juego y los motores Honda eran protagonistas. Inmejorable situación.

De esta forma, Nigel Mansell y Nelson Piquet llegaban a Japón con opciones de título. Para el equipo Williams, en cierta forma era una especie de redención tras la pérdida del campeonato de pilotos el año anterior en Adelaida. Esta vez, Piquet llegaba con una ligera ventaja de doce puntos sobre Mansell y era el británico, quien tendría que esforzarse especialmente si quería llegar a Australia con opciones de ganar. Una victoria bastaría para mantener las opciones, independientemente de lo que hiciera Piquet.

Pero el desafortunado "Brummie" quedó fuera de combate tras un accidente en la zona de las "Esses" durante una de las sesiones clasificatorias. Tras perder el control de su Williams-Honda, el coche golpeó la barrera de neumáticos y tomó aire, aterrizando sobre el tren trasero. Todo el golpe lo absorbió la espina dorsal de Mansell, que quedó paralizado por el dolor. Las imágenes del inglés siendo atendido por los comisarios tras quitarse el casco con una mueca por el dolor dieron la vuelta al mundo.

Así, Nelson Piquet se proclamó campeón del mundo antes incluso de tomar la salida. A pesar del optimismo de Soichiro Honda, los coches con los motores japoneses no tuvieron una actuación brillante y sus puestos en parrilla apenas pudiern ser un quinto, séptimo y undécimo para Nelson Piquet, Ayrton Senna y Satoru Nakajima respectivamente. Mientras tanto, la pole position era para un Gerhard Berger que aprovechó al máximo el buen ritmo de un revitalizado Ferrari mientras Alain Prost fue segundo en la última carrera del binomio McLaren-TAG Porsche.

La primera vuelta de carrera sentenció la misma con una excelente partida de Berger y un pinchazo para Prost, el único piloto que se había mostrado capaz de seguir al austríaco en cuanto a ritmo. Así, Thierry Boutsen con el Benetton-Ford pasaba a ocupar la segunda posición. Mientras tanto, Philippe Alliot y Adrián Campos fueron los primeros abandonos por accidente y rotura de motor respectivamente. El Gran Premio de Japón fue una carrera dura con multitud de retiradas. Tras el español, hasta diez pilotos más se retiraron de la carrera, en su mayoría de casos con problemas en el motor.

El último abandono de la carrera llegó a ocho giros del final, cuando un Nelson Piquet que rodaba en cuarta posición tuvo que volver a su box al estar perdiendo aceite su monoplaza. Por delante quedaban Gerhard Berger lejos en cabeza, Stefan Johansson con el McLaren en segundo puesto y Ayrton Senna tercero, presionando al piloto sueco. La batalla entre ambos no se resolvió hasta la última vuelta, con el brasileño dando cuenta de su rival y ascendiendo hasta la segunda posición para deleite de los aficionados locales que veían en Senna a uno de los suyos al usar motores Honda.

Tras Berger, autor de una victoria impecable, Senna y Johansson completaron el podio. La victoria del austríaco era importante por ser la segunda de su carrera deportiva tras el Gran Premio de México del año anterior y por poner fin a una racha de 38 carreras sin victorias de Ferrari. La última vez que uno de los coches rojos había cruzado la línea de meta en primera posición había sido en el Gran Premio de Alemania de 1985 con Michele Alboreto. Precisamente el italiano había tenido una carrera difícil en Japón tras una mala arrancada. Aún así, remontó hasta ser cuarto.

También tuvo una buena remontada Alain Prost, que a pesar de todo finalizó en séptima posición final. El honor de obtener el último podio de los motores TAG Porsche se lo llevó Johansson, puesto que ninguno de los dos logró repetir el hito en Australia. Por delante de Prost, Thierry Boutsen se conformó con un quinto puesto digno pero decepcionante teniendo en cuenta su sesión clasificatoria y el primer tercio de carrera, mientras que el sexto puesto que otorgaba el punto de honor fue para un exultante Satoru Nakajima, que ofrecía así a los aficionados locales otro motivo para alegrarse.

El retorno de la Fórmula 1 a Japón supuso un éxito a pesar de la resolución del título antes de hora y de hecho, el accidente de Mansell en los entrenamientos clasificatorios empezó una curiosa racha en la que el circuito de Suzuka coronó a todos los campeones de la categoría reina entre 1987 y 1991 a pesar de no ser nunca la última carrera del año. Mientras en 1987 se había resuelto por defecto, en 1988 Senna obtuvo suficiente ventaja antes de llegar a Australia, con 1989 y 1990 viviendo los polémicos accidentes entre el brasileño y Prost. Una vez más, en 1991 Senna se coronó campeón al aventajar con suficientes puntos... a Mansell, que sería quien rompería la racha en 1992. Un ciclo perfecto.