Cada vez son más los pilotos de la parrilla del Campeonato del Mundo de Fórmula 1 que se animan por probar el off-road, ya sea a través de los rallyes de velocidad o los rally-raids. En los últimos meses, Lando Norris o Lance Stroll han tenido sus propios test al volante de un Rally2, mientras que Jos Verstappen está tratando de convencer a su hijo Max de que también haga el suyo propio sobre tierra en la zona de Francia (ya probó recientemente el Ford Fiesta WRC con el que Sébastien Ogier logró el Mundial).
No son los únicos que se han dejado pilotando este tipo de modelos, e incluso Esteban Ocon, Pierre Gasly o Liam Lawson han dado un paso más y se han subido a coches de la categoría reina, ya sean World Rally Cars o Rally1, o el propio Valtteri Bottas ha competido en varias ocasiones.
Uno de los que más se ha prodigado en lo que se refiere a subirse a un coche de rallyes ha sido precisamente Carlos Sainz Jr., el cual ponía el broche durante el año pasado al subirse a la Ford Raptor T1+ de su padre para pilotarla en un pequeño test, algo que estuvo precedido de algún que otro pinito al volante del Renault Clio N5 de RMC o su presencia en el Rally de Monte-Carlo dentro de la caravana de seguridad.
Otro que también ha disfrutado de las distintas disciplinas ha sido Fernando Alonso, el cual ya compitió en el pasado con un SEAT Córdoba WRC en las ediciones de la Carrera de Campeones en Gran Canaria, así como después, siendo piloto Renault, pudo disfrutar de algún que otro paseó al volante del icónico Renault 5 Maxi Turbo Grupo B. Sin embargo, el ovetense ha puesto su mirada en el Rally Dakar, buscando repetir su experiencia de 2020 seguramente el próximo mes de enero, cuando debería pilotar el T1+ de Prodrive, ahora con una nueva piel de Aston Martin.
La lista es casi interminable y la gran diferencia a la hora de pilotar este tipo de coches suele ser sinónimo de que en cada una de sus bocas se dibuja una sonrisa de pura diversión difícilmente igualable al rictus de concentración que todos ellos tienen cuando se suben a sus monoplazas. Un buen ejemplo ha sido el propio Liam Lawson cuando le ha tocado probar la Ford Raptor T1+ de Nani Roma.
El neozelandés pudo disfrutar de la experiencia junto al propio piloto de Folgueroles y su copiloto habitual, Àlex Haro, descubriendo las capacidades de absorción y de estabilidad que tienen actualmente los prototipos T1+ en terrenos muy rotos. El vídeo habla por sí solo y es una buena explicación a por qué Fernando Alonso tiene marcado en rojo como uno de sus principales objetivos fuera de la Fórmula 1 el volver a competir en el Dakar.






