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Industria

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No entres en este artículo si no quieres llorar por la brutal inflación en coches ideados para petrolheads

Javier López | @jlopezbryan96 | 9 Oct 2022
The New Volkswagen Golf R And Volkswagen Golf R32
The New Volkswagen Golf R And Volkswagen Golf R32

Aún recuerdo cuando por allá en el año 2006 mi padre compró un Volkswagen Golf GTI de quinta generación. Negro, cinco puertas e interior beige que aún sigue en la familia con más de 200.000 kilómetros a sus espaldas. Algo más de 28.000 euros fueron lo que se tuvo que desembolsar por el coche, una cifra que recuerdo que mi padre comparó con lo que le había costado el Golf GTI II que tuvo otrora haciendo alusión a "qué caros están los coches". Pues no sabíamos por aquel entonces la que se nos venía encima.

Y es que yo, un infante en aquel momento enamorado de los coches como lo soy ahora pero con menos idea del mercado dada la edad que tenía en el año 2006, insistí a mi padre con que diese un paso más y se comprase un R32. No entendía que los 35.150 euros que costaba aquel coche era mucho dinero, pero mi padre sí, así que declinó mi pesadez. Ahora miro el escenario desde otro prisma y me pregunto cómo sería la situación si se diese ahora, así que vamos a analizarlo.

La dolorosa inflación que han sufrido los coches deportivos en no mucho tiempo

Porque recordando esta mera anécdota a la que tengo mucho cariño me empecé a preguntar sobre los precios de los compactos deportivos y de lo poco asequibles que se han vuelto. Sí, los coches modernos cuentan con más tecnología, sistemas de seguridad más sofisticados y motores más potentes y eficientes; y sí, el valor del euro ha cambiado, el contexto actual es cuanto menos desolador y miles de aspectos más que afectan al mercado. Pero no estoy aquí para hacer un análisis económico, si no para analizar la brutal diferencia de precios que hay en este tipo de coches después de 16 años.

Comprar hoy en día un Volkswagen Golf GTI estándar, sin demasiados extras y sin muchas florituras implica un desembolso mínimo de 44.785 euros; es decir, más de 16.000 euros respecto a un GTI V. El Golf R, por su parte, cuesta 54.635 euros, lo que implica un sobreprecio de casi 20.000 euros respecto al Golf R 32 de la quinta entrega del compacto. Pero es que entre ambos modelos existe una diferencia de prácticamente 10.000 euros.

Pero no penséis que esto pasa solo con el Volkswagen Golf o con el segmento en el que este se mueve. Porque si nos fijamos, por ejemplo, en el del Renault Mégane R.S, nos encontramos con un compacto que cuesta 45.560 euros frente a los 28.610 euros que costaba la primera generación del hot hatchback galo en 2006, un precio que se movía, como hoy en día, en el entorno del de sus rivales.

Ahora vamos a fijarnos en el segmento inmediatamente inferior, donde un Ford Fiesta ST actual cuesta 29.614 euros. En el año 2006 podías hacerte con un Fiesta ST nuevo por 14.440 euros. Hoy en día por ese precio es prácticamente imposible ya no solo comprar un coche deportivo, sino un coche. Otro caso sería el del Volkswagen Polo GTI, modelo que cuesta ahora mismo 32.690 euros, mientras que hace 16 años implicaba un desembolso de 22.000 euros, igualmente caro frente a rivales como el ya mencionado Ford Fiesta ST.

¿Y qué pasa si analizamos el segmento de deportivos puros y duros pero asequibles? Un buen ejemplo sería el Mazda MX-5, coche que en su actual generación cuesta 30.355 euros. En el año 2006 ya se comercializaba el MX-5 NC, que tenía un precio de partida de 17.675 euros, cifra que te permitía llevarte a casa un descapotable, y que hoy en día te permite llevarte un utilitario medianamente equipado.

Otro ejemplo sería el actual Toyota GR86, idolatrado modelo no solo por su esquema mecánico, sino por asentarse como uno de los pocos deportivos asequibles. Tiene un precio de partida de 32.900 euros pero, ¿qué pasa cuando observamos lo que costaba nuevo su predecesor, el GT86? Que nos encontramos con que en el año 2012 costaba 29.990 euros.

¿Tendrá esta inflación un final?

Pero es que no solo los coches deportivos han sufrido un incremento de precio considerable en estos años, sino también cualquier vehículo de cualquier segmento y condición mecánica. Entonces es lógico que nos preguntemos si esta inflación tendrá punto y final, y la respuesta es complicada.

Por una parte nos encontramos con un incremento de precio entre generaciones que siempre se ha dado al ofrecer un vehículo más moderno y puntero, pero el cómputo global es un mercado que ha ido desplazando a todos los segmentos hacia un rango de precios totalmente superior hasta el punto de que muchos ciudadanos no pueden acceder al coche nuevo.

Una vez el conflicto bélico entre Rusia y Ucrania llegue a su fin y se estabilice la situación de falta de suministros tal vez podamos hablar de una recesión o al menos de un estancamiento de precios. Sin embargo, eso no implica ni muchísimo menos que el precio a pagar por un coche nuevo sea tan bajo como el de hace 10 o 15 años, por lo que, en general, podemos ir despidiéndonos del vehículo bueno, bonito y barato en el mayor de los casos.