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Comparativa Land Rover Defender 2020 vs. Defender clásico: qué hemos ganado y qué hemos perdido [vídeo]

Land Rover Defender Antiguo Nuevo

Os presentamos una comparativa diferente del nuevo Land Rover Defender 2020: vamos a enfrentarlo al primer Defender que recibió ese nombre para intentar contaros cuál era el concepto original hasta su penúltima generación, cuál es el concepto del nuevo Defender 2020 y cuál es el salto que se ha dado entre uno y otro. Nuestro objetivo final: averiguar si el alma del Defender clásico sigue viva en el nuevo y todo ello acompañado de un espectacular vídeo rodado en las costas gallegas.

Vídeo del Land Rover Defender 2020 vs Defender Clásico

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Los orígenes

El Land Rover Series I se presenta en 1947 como la respuesta europea al Jeep americano de la segunda guerra mundial. Desde la primera hasta la penúltima generación, todos han sido vehículos de trabajo en los que la forma estaba supeditada a la función. Su objetivo era ser indestructibles y maltratables hasta el extremo, capaces de cargar herramientas, cemento, animales, personas, así como tirar de cualquier objeto arrastrable.

Como todos sabéis, la última generación sigue teniendo magníficas cualidades 4x4 y, sin embargo, es diferente. Para ponerlo en perspectiva hemos escogido un Defender 110 con formato de trabajo, de la primera generación que se llamó "Defender". Nuestro ejemplar tiene 320.000 km.

Diseño del Land Rover Defender

Analizando el diseño de ambos coches por los 4 costados las diferencias son evidentes: las defensas de acero indeformable han dado paso a zonas de deformación en plástico y los bajos protegidos por el chasis de doble viga y esquinas de metal son ahora de aluminio y con protecciones de plástico en las puertas.

El moderno SUV de lujo está mucho menos preparado para recibir todo tipo de golpes

La actual normativa de protección de peatones hará ilegal un coche como el antiguo Defender, pero también es evidente la evolución desde el coche indestructible y puramente funcional y el moderno SUV de lujo mucho menos preparado para recibir todo tipo de golpes, por ejemplo contra un árbol. De hecho nuestro Defender de trabajo presenta una hendidura en el techo fruto de la caída de un árbol, precisamente, que ni siquiera ha sido reparada a lo largo de los años: si no entra agua, no hay razón para arreglarlo.

Interior del antiguo y el nuevo Defender

El interior del clásico es austero: es un coche de campo puro y duro. Materiales, ajustes, palanca de cambios, pedales, volante… ¿Tiene sentido meterse aquí con guantes de trabajo sucios de grasa y botas embarradas? Claramente el coche parece pensado para ello, y para ser lavado con una manguera.

En el polo opuesto, el nuevo Defender es una nave espacial. ¿Tiene sentido meterse aquí con guantes de trabajo sucios de grasa y botas embarradas? Ni en broma, por mucho que tenga alfombrillas de goma y tenga esa estética "industrial", con tornillos a la vista. Es otro planeta.

Los aspectos técnicos del antiguo y el nuevo Defender

Los cambios técnicos son tan notables o más que los cambios de diseño.

El antiguo Defender basaba su dureza en un chasis de largueros con doble eje rígido, y su capacidad de tracción a una transmisión en la que sólo se bloquea el diferencial central. ¿Cómo es posible que fuese tan excelente todoterreno con diferenciales abiertos delante y detrás, pero sin electrónica? Pues a base de articulación y de tener las 4 ruedas siempre apoyadas en el suelo por muy retorcida que sea la situación. Con el bloqueo central y tres ruedas en apoyo, no hay quien lo pare y los ejes articulan hasta el infinito.

El nuevo Defender recurre a una carrocería autoportante de aluminio con una compleja suspensión neumática independiente a las 4 ruedas, de altura variable. La tracción se confía totalmente a la electrónica, con un único bloqueo central que decide el propio coche, aunque en la versión tope de gama se incluye también el bloqueo trasero. El resultado es un vehículo mucho más eficaz, mucho más cómodo, mucho más silencioso y mucho más capaz fuera del asfalto, pero también más frágil y dependiente de los frenos trabajando para sujetar las ruedas que se lanzan y por tanto que va a sufrir más en tramos prolongados de 4x4, además de depender totalmente de la electrónica y no de la mecánica.

Son enfoques totalmente diferentes.

¿Es un coche? ¿Es un tractor?... no, es un Defender

Cuando te subes a un Defender clásico se te acelera el pulso porque moverlo es toda una aventura. Volante y dirección, pedales desplazados hacia la izquierda, cambio impreciso y lleno de vibraciones, la ergonomía en general con el volante pegado a la ventanilla... todo es terrible y por eso tiene tanto carácter y tanto carisma. Está a medio camino entre un coche y un tractor, pero tirando hacia el tractor.

Mientras tanto, en el Defender moderno todo es suavidad, aunque se notan los 2.350 kg y desde luego no es un coche ágil. Los separa un abismo e incluso sobre estándares modernos es un coche sobresaliente en carretera, un coche de lujo para viajar a todo confort. La sensación de aislamiento es total.

Vídeo del Land Rover Defender 2020 vs Defender Clásico

Capacidades 4x4 de uno y otro

Pese a lo que muchos quieren creer, el nuevo Defender es mucho más capaz que el antiguo fuera del asfalto. Por cotas, lo supera en todo salvo en ángulo de ataque (que sigue siendo formidable) y por capacidad de tracción la electrónica es claramente superior al único bloqueo central que tiene el antiguo Defender. No hay color, el nuevo Defender pasa por donde el otro se quedaría atascado.

Pero una cosa es superar un obstáculo y otra muy diferente superar miles de kilómetros de maltrato constante, y es aquí donde el tiempo tendrá que poner a cada uno en su lugar y demostrarnos la dureza y fiabilidad de los complejos sistemas de suspensión y tracción del nuevo Defender, con decenas de piezas articuladas y engranajes de precisión donde antes había un doble eje rígido sobre muelles.

COTAS TTDefender ClásicoDefender Moderno
Ángulo de ataque49º38º
Ángulo ventral15º28º
Ángulo de salida35º48º
Altura libre al suelo250 mm291 mm

Comportamiento en campo

Llegamos al terreno natural del antiguo Defender y volvemos a encontrarnos con dos mundos diferentes. Por un lado tenemos vibraciones, holguras, ruido a más no poder y una brusquedad de reacciones propia de un tractor. El antiguo Defender es incómodo y tosco, es un coche bruto que nos zarandea sin contemplaciones y nos aturde. Pero también es un coche que se percibe indestructible y que dan ganas de conducir más rápido sabiendo que da todo igual y que nada detendrá su avance. Su radio de giro es particularmente horrible, haciendo difícil cualquier maniobra.

En el polo opuesto, tenemos al nuevo Defender con una suspensión neumática independiente que nos aísla del exterior al tiempo que nos eleva sobre el terreno. El silencio es casi total y la facilidad de manejo absoluta. De nuevo nos encontramos con un coche de lujo que nos mima y nos proteje, repleto de ayudas y cámaras para que nunca nos tengamos que bajar a mirar y para que nunca nos quedemos atascados. El aislamiento es tan grande que le quita parte de la emoción a cualquier aventura, pero no deja de ser un coche impresionante fuera del asfalto.

Conclusiones: ¿sigue viva el alma del antiguo Defender?

Vamos a sacar algunas conclusiones y además os voy a dar mi opinión personal sobre este cambio generacional, por si os resulta interesante o por si os aporta algo a vuestra propia reflexión.

Empezando por lo obvio, el nuevo Defender comparte con el anterior unas excelentes cualidades todoterreno, unos ciertos rasgos estéticos y el nombre. Por todo lo demás, es un producto moderno y distinto en todo a su antecesor.

La siguiente pregunta que hemos dejado en el aire es si, en esta traducción a moderno, Land Rover ha sido capaz de mantener viva el alma de este clásico. Mi opinión es que NO, porque Land Rover no se ha atrevido a hacerlo. El alma del Defender se ha perdido porque su esencia era su simplicidad, su robustez y todos esos ruidos e incomodidades que le daban carácter.

Las empresas no viven de romanticismo, viven de resultados

Land Rover ha hecho lo que creía que tenía que hacer: actuar como empresa y aprovechar al máximo el nombre y la estética de un clásico de su colección para alcanzar el máximo nivel de ventas y beneficio económico a día de hoy, porque las empresas no viven de romanticismo, viven de resultados y este es el producto que hoy demanda el mercado… ¿o no lo es?

Personalmente, tengo la sensación que Land Rover ya tenía un SUV de lujo con 7 plazas, suspensión neumática de altura variable y el mejor sistema de control de tracción y avance autónomo del mercado y ese coche se llama Land Rover Discovery. Tal como demuestran otras marcas, como Jeep con su Wrangler, Mercedes con su Clase G o Suzuki con su Jimny, sí existe demanda para coches fieles a su tradición, a su estética original y a sus valores fundacionales y Land Rover ha perdido la oportunidad de sacar al mercado una auténtica bestia de campo sin lujos y sin complejos que mucha gente compraría de todas formas aunque fuese para andar por asfalto, sería alabada y omnipresente en los medios de comunicación y aunque no se vendiese tan bien como lo hará este, ayudaría a vender el resto de la gama al mantener viva la esencia de la marca.

Con todo lo gran producto que me parece, me temo que no es el nuevo Defender con el que yo y muchos como yo habíamos soñado.

Nota: Queremos agradecer a Greloland, la empresa gallega que organiza aventuras 4x4 en España, Portugal y Marruecos, su colaboración con este vídeo, las ubicaciones y los permisos.

Vídeo del Land Rover Defender 2020 vs Defender Clásico

Vídeo destacado del Land Rover Defender