Toyota acaba de ampliar otra vez la llamada a revisión de su V6 biturbo de 3.4 litros. El problema afecta ahora a otros 44.000 Toyota Tundra no híbridos de 2024 en Estados Unidos, pero lo importante no es sólo la cifra. Resulta que Toyota ya añadió controles adicionales en la fabricación de estos motores para eliminar residuos de mecanizado y, aun así, la marca admite que esos residuos pueden seguir causando daños internos.
Toyota ha construido buena parte de su reputación mundial sobre la idea de la fiabilidad: sus coches aguantan bien el paso del tiempo y los kilómetros. Pero en Toyota también son humanos, ergo pueden fallar. Y uno de sus motores modernos más importantes, el V35A-FTS, está sumido en una crisis de fiabilidad que afecta a los Tundra, Lexus LX y Lexus GX en Norteamérica.
El problema no es que haya una llamada a revisión, es que sigue creciendo
Todos los fabricantes tienen campañas de este tipo y llamadas a revisión. El problema aquí es la acumulación y, sobre todo, la naturaleza del fallo, bastante atípica en un fabricante como Toyota.
Toyota lanzó una primera campaña en mayo de 2024 que afectaba a unos 102.000 Tundra y Lexus LX. Aquella primera llamada a revisión acabó con una solución carísima: sustituir motores completos en buena parte de los vehículos afectados. Después, en noviembre de 2025, el problema creció con otros 126.691 vehículos, incluyendo Tundra, Lexus LX y, por primera vez, Lexus GX.
Ahora se suman otros 44.000 Tundra del año 2024. Sumando todas las campañas, ya son cerca de 270.000 vehículos afectados por los problemas del motor V35A.
Residuos metálicos, cojinetes dañados y pérdida de potencia
La explicación oficial de Toyota es que, durante la fabricación del motor, pudieron quedar residuos de mecanizado dentro del motor. La compañía señala ahora específicamente al cojinete número 1 del cigüeñal. Si esas pequeñas virutas acaban adheridas al cojinete, y el motor sigue funcionando bajo carga, aceleran el desgaste hasta provocar daños internos.
Los síntomas de la avería son claros: golpeteo de motor, funcionamiento irregular, imposibilidad de arranque o pérdida de potencia. En el peor escenario, una pérdida de potencia circulando a alta velocidad, lo cual aumenta el riesgo de accidente.
Toyota asegura que los motores fabricados después de los incluidos en esta nueva campaña ya montan un cojinete mejorado para resistir mejor ciertos residuos que puedan permanecer. La marca no sólo ha actuado sobre el proceso de fabricación, también ha cambiado el cojinete por otro más resistente para soportar mejor una posible contaminación que, en algunos casos, podría seguir produciéndose.
El golpe afecta a las pick-up grandes y lo mejor de Lexus, donde más duele
Toyota asegura que sus concesionarios en Estados Unidos ya han reparado más de 77.000 de los aproximadamente 102.000 vehículos afectados en la campaña de mayo de 2024. La marca está asumiendo el coste del problema, pero el daño para su reputación es más difícil de cuantificar.
Y es que este motor se monta en modelos que son imagen de marca en Norteamérica. El Tundra es uno de los grandes escaparates de Toyota en Estados Unidos, donde las pick-up grandes son prácticamente una institución. Y los Lexus LX y GX son los dos modelos más grandes y caros de la marca, que se venden no solo por el lujo, sino porque el cliente tiene unas expectativas de máxima calidad y fiabilidad.
Este V6 biturbo debutó en 2017 con la quinta generación del Lexus LS 500. Llegó para reemplazar a los grandes V8 atmosféricos que había hasta la fecha, y reducir consumos y emisiones. Un motor más eficiente, más potente y menos gastón… Pero también mucho más complejo que los antiguos.
El bloque está fabricado en aluminio, tiene 3.444 cc de cilindrada y dos turbos en paralelo -uno en cada lado-. Según la versión, puede llevar distribución hidráulica VVT-i en admisión y escape y un intercooler, o admisión con distribución variable por motor eléctrico (VVT-iE) y dos intercoolers. Según el modelo, ofrece entre 354 y 422 CV de potencia y hasta 650 Nm de par motor.









