Empezar la casa por el tejado y además hacerlo de manera errática tiene sus consecuencias. Volkswagen va a estar pagando más tiempo del deseado la millonaria inversión por la que la anterior cúpula directiva de Volkswagen apostó para su división de software, Cariad, y toda la tecnología que debía emanar de esta empresa y repercutir de manera positiva al Grupo Volkswagen entero. Sin efecto comercial de Cariad y con poco que destacar de su estrategia eléctrica, Volkswagen no puede ahora permitirse desarrollar un coche eléctrico lo suficientemente competitivo como para llamarlo Volkswagen Golf.
Todos aquellos que esperaban, por tanto, un Golf en formato eléctrico deberán conformarse con un coche que, en realidad, aspira a llevarse el título del Coche del Año en Europa, el Volkswagen ID. Polo, que ofrece hasta 450 km de autonomía por menos de 30.000 euros al contado.
La explicación sobre la imposibilidad de desarrollar un Volkswagen Golf eléctrico la ha dado el propio Thomas Schäfer, máximo responsable de la marca Volkswagen: «Simplemente no podemos permitirnos este trabajo en este momento» ha afirmado recientemente el alemán en una reunión interna celebrada con los empleados, según Reuters. La decisión ha sido acordada por el consejo de administración y afecta al desarrollo de un modelo llamado a trasladar el nombre Golf a una nueva generación eléctrica.
Y es que la reanudación del proyecto depende de que haya recursos para financiarlo. Según explica David Powels, responsable financiero de Volkswagen, los trabajos permanecerán temporalmente detenidos hasta que la compañía pueda encajar con seguridad las inversiones necesarias. El proyecto sigue en pie, pero su desarrollo está condicionado a poder pagarlo.
Que un coche eléctrico se llame Volkswagen Golf, implica algo más…
La dificultad está en que el futuro ID Golf reúne varias piezas de la transformación tecnológica del grupo: llamar Golf a un coche eléctrico no es cualquier cosa y se requiere de una estrategia medida y lo suficientemente sólida como para que un coche así tenga una fuerte repercusión no sólo en el mercado del coche eléctrico, sino que también suponga un antes y un después para la marca en esta materia y que además, acababdo de rizar el rizo, se mantenga dentro de unos márgenes de precio moderados, ya que tiene que seguir siendo un Golf.
De hecho, su base tecnológica así lo acredita. La marca tiene previsto hacerlo sobre la nueva plataforma SSP de 800 voltios, mientras que su software se desarrollará mediante la empresa conjunta de Volkswagen y Rivian. No obstante, se apunta a que antes de él debería llegar a esta arquitectura un ID T-Roc eléctrico.
De hecho, el calendario ya había cambiado antes de esta suspensión. Inicialmente se esperaba el Golf eléctrico para 2028 o 2029, pero los cambios en la plataforma y el desarrollo del software desplazaron su llegada a comienzos de la década de 2030. El comité de empresa considera que el tiempo perdido puede recuperarse, aunque esa valoración no garantiza que la pausa vaya a quedar sin consecuencias para el lanzamiento.
Este contexto económico, por tanto, explica el ajuste. El Grupo Volkswagen registró pérdidas de 5.820 millones de euros en el tercer trimestre de 2026, mientras que la propia marca Volkswagen perdió 182 millones: su primer resultado trimestral negativo desde 2020.
Todo esto sucede en un escenario en el que la llegada de China a Europa añade presión, especialmente en la parte más económica del ámbito de producto, mientras que Volkswagen pierde terreno comercial en China. Durante los nueve primeros meses de 2026, las entregas del grupo en ese mercado descendieron un 30,3 %, hasta 1,38 millones de vehículos.
Aun así, para acabar, Volkswagen se mantiene en su decisión de desarrollar el Golf eléctrico que cree que se merece el nombre del modelo, con referencias de diseño a generaciones anteriores y futuras versiones GTI y R. Se fabricaría en Wolfsburgo, se supone, mientras que la producción del actual Golf de gasolina está previsto que se traslade a Puebla, México. De cara, por tanto, a su llegada, el reemplazo eléctrico del Golf sigue teniendo una fecha lejana, como mínimo para comienzos de la próxima década.








