“Hubcap creatures”, esculturas con tapacubos

 |  @LM_Ortego  | 

¿Peces abisales formados con tapacubos? ¿zorros recubiertos de plástico de paragolpes? No, no son seres que habiten un futuro distópico en el que los resíduos hayan cobrado vida, pero tienen mucho que ver con los resíduos que se generan en el presente y con el automóvil. Hace más de quince años el artista Ptolemy Elrington comenzó a recoger fragmentos de tapacubos de los arcenes de la carretera y con ellos ha creado una larga serie de esculturas que ha bautizado como “Hubcap creatures”. En ellas los fragmentos de vehículos forman un universo que invita a pensar sobre la naturaleza, el reciclaje y la superpoblación de coches a través de la sugerente (o inquietante) estética cyborg de sus obras de arte.

Según la directiva europea sobre el “Fin del Ciclo de Vida” de los vehículos, desde este año hasta el 85% del peso medio de cada vehículo debe ser reciclable. Además de la contaminación proveniente de los motores, durante su vida útil y al final de ella un vehículo dispersa resíduos allá por donde se mueve: fragmentos de pintura, cristal, restos de molduras de plástico, neumáticos… Durante décadas muchos artistas han sido incorporados estos restos al lenguaje visual de sus obras como símbolo de despilfarro, desde las acumulaciones de Arman hasta las montañas de neumáticos fotografiadas por Edward Burtynsky pasando por los cuadros hiperrealistas de desguaces de Richard Estes. Pero en las últimas décadas otros artistas han iniciado una aproximación distinta a estos restos empleándolos como materia prima para la creación de sus obras, y construyendo así toda un “arte del resíduo” de gran potencia visual.

Las “Hubcap creatures” de Elrington son esculturas de animales hechas a partir de resíduos encontrados en los márgenes de la carretera, principalmente tapacubos y fragmentos de paragolpes de coches. A partir de éstos el artista da vida a carpas, águilas, buhos, libélulas, peces abisales… animales creados a partir de superposiciones de fragmentos con diferentes tamaños y texturas que les da un cierto aspecto robótico en una estética muy conectada con el cómic. “Me gustan los detalles de los tapacubos porque a veces determinar la textura y la forma final que tendrá la escultura” nos dice Elrington “Yo las controlo hasta cierto punto pero suelen cobrar una vida propia que hace el proceso mucho más emocionante para mí”. Como en esa manida frase atribuída a Miguel Angel, parece que para Ptolemy todos estos animales “están dentro” de los materiales y él sólo tiene que hacerlos visibles. Algo que se hace evidente cuando crea peces cuyo cuerpo es el centro de un tapacubos con un logo de Ford o Citroën en su lomo, un destacado que no es casual. “Los logos de los tapacubos los uso puramente por su textura, o por el golpe de color que pueden aportar, por ejemplo para los ojos”, y así nacen inquietantes criaturas cuyos ojos son las aspas de BMW o la “triple V” de Volkswagen.

Pero ¿Cómo comenzó este “arte del resíduo”? “Hace años comencé a recoger los tapacubos de los lados de la carretera, porque me parecía un gran desperdicio que símplemente acabasen tirados en un enorme vertedero del ayuntamiento” dice el artista, que explica que también hace una selección específica de materiales para algunas formas, aunque siempre buscando entre materiales de deshecho. El trabajo de Elrington no encaja dentro de los parámetros del “Ready Made Art”, y tampoco es novedoso incorporar elementos encontrados a las obras de arte, tan antiguo como las Vanguardias del siglo XX o la escultura de Anthony Caro. La reutilización de materiales de la sociedad de consumo para usarlos como materia prima es una aproximación distinta y con un discurso propio, especialmente en torno al automóvil. “Hay mucho de reciclaje en mi trabajo” nos dice Elrington “Crecí en un hogar muy modesto y a menudo me siento horrorizado por la cantidad de basura que veo a mi alrededor, especialmente cuanto hay tanta pobreza en el mundo”. Y cuando preguntamos al artista por los nuevos materiales que la industria del automóvil pueda proporcionarle en los próximos años en forma de resíduos nos da una respuesta tan inquietante como algunas de sus esculturas. “Uso casi cualquier clase de materiales: tapacubos, carritos de la compra o partes de carrocería han llegado hasta mis manos y a todos les he dado un uso según surgían las ideas. Los nuevos materiales siempre están bien para desarrollar nuevas técnicas, pero no suelo buscarlos: son ellos los que me encuentran” Desgraciadamente los resíduos parecen una fuente de materiales inagotable, y los procedentes del mundo del automóvil, pese a las directivas europeas, especialmente.

Elrington no es el único artista en trabajar con materiales de deshecho: “Me impresiona mucho el trabajo de Edouard Martinet, de Helen Denerley o de Igor Verniy, por citar algunos”. Lo cierto es que muchos creadores se han adentrado en la creación escultórica a partir de materiales de deshecho procedentes de la industria y el comercio, como la japonesa Sayaka Ganz y la americana Angela Haseltine Pozzi y su proyecto WashedAshore (acerca de los resíduos y la vida marina). En España la estética del resíduo en relación con la fauna se vió hace poco en el Museo Würth de Agoncillo (La Rioja) en el trabajo de Raúl Martínez Beteta con los autómatas de su “Vida acuática”, como muestra de muchos artistas que exploran este campo: el colectivo Basurama tiene un enorme catálogo de actuaciones en torno a los deshechos y el reciclaje, e incluso el grupo de artistas urbanos“MMMM…realizó en 2010 una acción con un coche de ladrillo a la puerta de Matadero Madrid, una especie de actualización de los coches inmóviles de Wolf Vostell.

Las obras de Ptolemy Elrington tienen algo entre fascinante y desasosegante. Un derroche de creatividad y a la vez un inquietante mensaje. Un lobo aullante hecho de fragementos de tapacubos requiere pocas explicaciones.

Fuente: http://www.hubcapcreatures.com
Fotos: Ptolemy Elrington – Hubcap Creatures
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